Allí, Mayra Rodríguez y un grupo de mujeres visionarias transforman la madera, las semillas y las telas en piezas que son mucho más que artesanía: son el eco de generaciones y el relato vivo de su pueblo. Cada indumentaria tradicional y cada tallado lleva consigo semanas de dedicación que cuentan historias ancestrales.
Sin embargo, el talento de estas mujeres suele chocar con una barrera invisible. Durante años, vender sus piezas significaba depender de intermediarios y limitarse al manejo de efectivo, quedando excluidas de un sistema financiero que parecía no estar diseñado para ellas.

Hoy, la historia es otra. Gracias a la tecnología combinada con el trabajo en equipo y el empoderamiento femenino, Mayra ahora recibe pagos digitales directamente en su cuenta, permitiéndole gestionar su negocio de artesanía y su empresa de turismo —Organización Naso de Ecoturismo y Desarrollo Sostenible— desde su propia comunidad. Lo que antes era un sistema ajeno, hoy es la herramienta con la que planifica el bienestar de su familia, demostrando que la tradición y la innovación pueden caminar de la mano hacia el progreso.
Su historia es una entre muchas. Y es, quizás, la mejor forma de entender qué significa cuando un banco decide reimaginar su propósito.

En 2022, BAC Panamá tomó una decisión que entonces parecía arriesgada: construir toda su estrategia corporativa alrededor de un concepto llamado Triple Valor. La premisa era sencilla en teoría, compleja en ejecución: integrar los ejes económico, social y ambiental en cada operación, cada producto, cada decisión. No como un departamento de responsabilidad social que opera en paralelo al negocio, sino como el ADN mismo de la organización.
Tres años después, los resultados de 2025 cuentan una historia de transformación. Y los números, aunque impresionantes, son apenas el principio.
Más de 10,600 personas participaron en programas de educación financiera durante el año. La cifra cobra vida cuando se descompone: 1,500 estudiantes de secundaria en Panamá, Panamá Oeste y Colón aprendiendo sobre ahorro y presupuesto antes de enfrentar las decisiones financieras de la vida adulta. 2,000 colaboradores del banco preparándose para una jubilación digna. 1,500 adolescentes descubriendo en ferias escolares que el dinero es una herramienta, no un fin. 2,500 clientes dominando la banca digital, muchos de ellos accediendo por primera vez a servicios que antes les resultaban intimidantes o inaccesibles.
El Programa de Fortalecimiento Empresarial capacitó a 1,700 emprendedores en las competencias que definen la competitividad actual: ventas, marketing digital, planificación estratégica, inteligencia artificial. No teoría abstracta, sino herramientas aplicables desde el día siguiente. Los Mercaditos KASH facilitaron más de 300 negocios, creando un puente entre emprendedores locales y consumidores dispuestos a apoyarlos.
Pero es en los márgenes donde la estrategia Triple Valor revela su verdadero carácter. Mujeres BAC capacitó a 700 emprendedoras, pero fue más allá: integró al sistema financiero formal a 35 mujeres líderes de las comarcas Guna Yala, Ngobe Wounaan, Emberá, Kuna, Bribri y Naso Tjër Di. Mujeres como Mayra, que ahora pueden fortalecer sus negocios culturales sin abandonar su identidad ni su territorio.
La alianza con APALES extendió esta visión de inclusión: más de 100 personas sordas recibieron educación financiera, mientras 20 colaboradores del banco aprendieron lengua de señas panameña.
El banco desembolsó más de $13.2 millones en préstamos y leasing verdes durante 2025, financiando paneles solares y vehículos eléctricos e híbridos. Cada crédito aprobado impulsó la transición energética de Panamá mientras genera retorno financiero. Los productos financieros inclusivos —débito empresarial, tarjetas para inicio de historial crediticio— están diseñados bajo el principio de venta responsable y prevención del sobreendeudamiento.
En cuanto a medición y reducción de su huella de carbono, BAC ha avanzado significativamente, incluyendo la modernización de sistemas en el Edificio Marbella. Participa activamente en el programa Reduce tu Huella Corporativa del Ministerio de Ambiente y mantiene dos hectáreas adoptadas en el Parque Nacional Camino de Cruces, donde ha sembrado aproximadamente 10,000 árboles desde 2017.
El programa de voluntariado Acciones Positivas movilizó a más de 250 colaboradores en iniciativas de educación financiera y gestión ambiental. La participación voluntaria es, quizás, el indicador más honesto de una cultura organizacional transformada: la sostenibilidad se vive desde adentro.
La plataforma Yo Me Uno, con 13 ONG aliadas, conecta la generosidad de los clientes con causas que transforman vidas. Durante 2025, Yo Me Uno Talks visibilizó el trabajo de Fundacáncer, Pro Niños del Darién y Casa Ronald, recordando que la solidaridad también puede ser digital, accesible, inmediata.
El reconocimiento de BAC Panamá en el ranking Merco es consecuencia de tres años de coherencia entre discurso y acción. Pero el verdadero indicador de éxito no está en los rankings: está en las 10,600 personas que ahora gestionan mejor sus finanzas, en los 1,700 emprendedores que compiten con nuevas herramientas, en las 35 mujeres indígenas que accedieron a un sistema que antes las excluía, en los 10,000 árboles que seguirán creciendo.
BAC sigue reimaginando la banca a través de su estrategia Triple Valor. Cada paso cuenta la misma historia: que una banca más sostenible y humana no solo es viable, sino necesaria.
Mayra, desde la Comarca Naso Tjër Di, ya lo sabe.

