MA POST4 - Los cuidados de María Antonieta

Alimentación: Aunque ya lo sabemos, es importante que todo lo que ingrese a tu cuerpo sea de calidad.  Es decir, vegetales, frutas, cereales; nada frito, picante ni sazonado con condimentos artificiales; bebidas naturales, no gaseosas ni alcohol. Mucha agua o líquidos para mantener esos riñones afinaditos.  He logrado cumplir con gran parte de las recomendaciones, sin embargo, en esta etapa no solo se trata de lo que debes comer, sino de lo que te apetece; sobre todo cuando acabamos de salir de la quimioterapia. Hay cosas que en mi vida había comido, como la sopa de cabeza de pescado, ¡pero la puyadera con las espinas me terminó de quitar las ganas! Les recomiendo que traten de mantenerse básicas esos días  y no coman alimentos que les encanten, ¡para que no les maten el gusto!
El beber ha sido un tema. La realidad es que cuesta buco trabajo tomar agua cuando tienes un after taste a mar, pero encontré que saborizando el agua con Clight puedo tomar hasta dos litros diarios.  Más de eso,  qué vaaa, ¡me paso en el baño!  El agua de pipa puede ser una buena opción también, pero me saturé en la primera vuelta, así que ahora la tengo en plan B.

Belleza: Siempre me he cuidado la piel, pero ahora estoy más pendiente de algunas cosas. En primer lugar, ¡el protector solar! Supremamente importante en manos, cuello, la nuca y brazos. La quimio reseca la piel y recuerden que les comenté en un post anterior que estoy baby phase en toodos lados, con lo que al no tener vellos, tenemos que tener un cuidado adicional. Para la cara tengo cientos de cremas para todo: firmeza, falta de colágeno, elasticidad, luminosidad,  manchas… pero la realidad es que lo que estoy utilizando casi todos los días en la noche es el aceite de coco, porque me molestan los olores y ese aún lo tolero. En el cuerpo utilizo una combinación diaria de aceite de coco con almendra que me ha funcionado bastante bien. Les confieso que me hago coco wash con champú y todo, digo, es parte de la piel, así que lo sigo lavando.  Este mismo aceite de coco lo utilizo para retirarme el maquillaje, así que, como verán, se ha convertido en mi mejor aliado.

Maquillaje y accesorios: Decidí que mis ojos serían los protagonistas, así que corrí a comprar los colores básicos en geles para ojos (negro y dark brown) y un rímel todo waterproof para cuando me diera la lloradera no anduviera como la Tulivieja con todo regado. En los labios utilizo gloss y  de vez en cuando uso un scrub especial para labios, para remover los pellejitos.

En cuanto a los accesorios, se pueden imaginar.  Tengo pashminas de todos los colores, gorritos, prendedores, vinchas, flores; en fin, todo lo que se me ocurra para hacer mis turbantes diferentes y llamativos. Unos días puedo ser más extravagante que otros, depende de si tengo reuniones fuera de la oficina o no.    

Higiene general:  Antes de comenzar la terapia fui al dentista a hacerme una limpieza profunda y verificar que todo estuviese bajo control. Después de, hay que mantener la boca limpia, por lo que hay que lavarse los dientes por lo menos tres veces al día. Para evitar las llaguitas o sapitos por los tratamientos, se hacen enjuagues de ½ cucharada de bicarbonato en un vaso de agua, pero yo no lo pude tolerar después del segundo tratamiento, así que compré un enjuague sin alcohol que además de contribuir con la higiene general, se mantiene el sabor por un rato, lo que me contrarresta el after taste.

Tengo que mantener conmigo gel antibacterial, wipes, Lysol, toallitas de cloro y cada vez que voy a un baño público no tocar las maniguetas a menos que tenga papel toalla, y por supuesto, lavarse mucho las manos.

Ejercicios: Trato de hacer ejercicios por lo menos tres veces a la semana. Salgo a caminar una hora, y si el cuerpo me lo pide, corro por lo menos unos 3 km, pero me canso mucho, así que no lo puedo hacer todo el tiempo. Incluyo unas pesitas ligeras para ayudar a la tonicidad.

Lo más importante es la parte espiritual. Mantenerse positivo es difícil, sé que tengo un buen pronóstico, pero todavía no tengo el poder de controlar mi cuerpo con la mente y dominarlo para saber que todo va a estar bien cada vez que se acerca la fecha. Sin embargo, sí encuentro un refugio en rezar el rosario, que aprendí a hacerlo todos los días gracias a  una querida compañera,  y a leer pasajes cortos en la Biblia que me obsequió mi prima.  A veces no entiendo ni papa en las lecturas,  y de repente ZAS, hay un mensaje directo para mí, o de repente ese día me pasan cosas extraordinarias. El estar en paz con Dios ha sido parte de este recorrido en el que he aprendido varias lecciones.

 

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