bed163282454aebdc5f38e98fe79a5d5 - Ni que fuera ‘madame’ Kalalú

No sé qué tienen los nuevos años que nos da por pretender poner la vida patas arriba: el gordo quiere ser flaco; el flaco quiere ser gordo; el que fuma promete dejarlo; el manirroto dice que será Chinchorro Carles; el Metro Bus promete mejorar el servicio, y Trespatines pone por escrito que será más honesto que el Sr. Juez.  

La mayoría de las promesas quedan en un cajón antes de la primera quincena de enero, la más larga del año. Le consta al manirroto.

No tengo ningún consejo para cumplir propósitos. Ni que fuera madame Kalalú. Yo seguiré practicando la técnica que me ha servido para alcanzar mis metas: pido que vengan a mí.  Suena fácil, pero no lo es.

En abril del año pasado caminaba por el parque Omar y me di cuenta de que había varios palos llenos de mango. “Cómo quisiera tener un cartucho para recogerlos”. Ustedes no me van a creer que ya me iba cuando oí la voz del señor Castillo, mi vecino jubilado que camina todos los días en el parque: “oiga vecina, ¿no quiere una bolsa para llevar mangos? Yo siempre traigo dos”. Me debió haber visto con cara de perro que vela la comida, pero me salvó la mañana.

Otra historia de velar comida: En Navidad estábamos aquí en la redacción de Ellas leyendo el Diario de Mamá con la boca hecha agua porque la señora Julieta describía los deliciosos tamales que había preparado en su casa. Alguien dijo: “cómo me gustaría comer uno de esos tamales”, y yo de bandida solté: “vamos a preguntarle si tiene”. Sé que me pasé de confianzuda, pero el resultado fue que la señora Julieta hasta se ofreció a calentarnos un par para que los almorzáramos. 

Ya sé que están pensando que estos ejemplos son bien bobos y no tienen nada que ver con alcanzar lo que uno se propone. Pero sí tienen.

¿Cuántas veces no matamos nuestros sueños antes de nacer? Quieres ese ascenso, pero en vez de averiguar por los requisitos, dices que para qué, si seguro eso es para alguien de la rosca. Quieres estudiar, pero ni averiguas porque presumes que no te alcanzará la plata y que en el trabajo no te darán permiso.

Si uno quiere algo tiene que pensar primero que lo puede tener y luego poner manos a la obra. Yo recorto fotos de los lugares que me gustaría visitar. Si me entero de una capacitación o de una oportunidad, pregunto. No me quedo esperando a ver si alguien se acuerda de mí. 

A mí me enseñaron que a uno en su casa nadie lo va a buscar para darle una oportunidad, y que los proyectos se empiezan con fe. “Si uno no va a uno, a quién”, dice mi amiga Pilar.

También dicen los chinos que el Año del Caballo que comienza a finales de este mes se va a ir galopando, ¿más que otros años? Pues sí.

Así que a apurarse a echar manos a la obra, pero también a pensar que lo que uno quiere se puede lograr.

Y ahora me quito el sombrero de motivadora, que ya me dio calor.

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