Hemos escuchado hablar de la crianza responsable y amorosa, y aunque sus bases tienen fundamento, suele ser un tema que despierta debate, porque se tiene la creencia de que es un método de crianza en el cual no se establecen límites.

Pero, ¿Qué significa realmente criar de manera responsable y amorosa? Una conversación con respeto, un abrazo, un límite puesto con cariño y cuando una madre o un padre decide escuchar en lugar de gritar. De eso se trata y esto también construye protección.

Está comprobado que los primeros años de vida de un niño, es cuando se desarrolla gran parte del cerebro y luego llega una segunda ventana del desarrollo que se llama adolescencia y es cuando se sientan las bases de la identidad y del proyecto de vida de todo ser humano. Acompañar a nuestros adolescentes con afecto, diálogo y respeto es tan importante como en la infancia.

Muchas veces es en el hogar en donde empieza la violencia así que por aquí es donde debemos empezar a erradicarla.

El amor actúa como base de la educación, y aunque no siempre sea perfecta, el amor y el respeto siempre están por encima de todo.

La sociedad ha evolucionado de manera acelerada y la formas de criar han cambiado, las dinámicas familiares también. Por ejemplo, hoy la mayoría de padres y madres salen a trabajar y esto junto al manejo de las responsabilidades del hogar, deja poco tiempo para compartir con los hijos. Así mismo, hay mucho manejo de estrés y presión por cumplir con todo.

También la tecnología está mucho más presente en la vida de los niños.

Y es aquí en donde la crianza responsable y amorosa promueve la convivencia familiar, el tiempo de calidad e invita a establecer límites claros y conscientes sobre el uso de dispositivos que está comprobado, tiene consecuencias en la infancia.

Enseñar con amor no quiere decir que los límites y la disciplina no existan, de hecho, los límites también son amor; pero no se trata de establecerlos desde la violencia, ni usando los gritos o el miedo como una herramienta, se busca enseñar con respeto y ayudándolos a entender sus emociones, cuando tienen rabietas o momentos en lo que están aprendiendo a navegar sus emociones.

La crianza respetuosa y amorosa no exige perfección, sino compromiso. Es un proceso de aprendizaje continuo, donde como adultos nos toca ser pacientes, empáticos e inclusive cuestionar nuestra propia conducta… ¿Nos estamos comportando como les pedimos a nuestros hijos que se comporten?

Unicef ha trabajado desde hace muchos años en promover una crianza libre de violencia. Recientemente lanzan junto al MIDES el Programa de Crianza Responsable y Amorosa que busca darle orientación a los padres, madres y cuidadores de Panamá con información basada en fuentes comprobadas. Ningún padre debe criar en soledad, pedir ayuda es sano y construye familias fuertes.

El programa está disponible de forma gratuita a través de la aplicación Crianza+ para Android e iOS, o escribiendo “Crianza” al WhatsApp 6274-2692 (6CRIANZA).

Besos,

Sheldry