La vida puede cambiar en cuestión de minutos. Así sucedió en Venezuela, cuando dos terremotos azotaron el país. Edificios enteros colapsaron, miles de familias quedaron atrapadas bajo los escombros y la tragedia dejó personas fallecidas, heridos y muchas familias que hoy lo han perdido todo. El evento sísmico más grande en Venezuela en más de un siglo y en un país que ya era vulnerable.

El estado de Venezuela es de emergencia y requiere de la solidaridad de nosotros más que nunca; sobre todo, los niños quienes son los más afectados en tragedias como esta.

Según datos de Unicef, se estima que 1.8 millones de personas, entre ellas 680 mil niños, niñas y adolescentes, necesitan asistencia humanitaria urgente.

Y es que con el paso de las horas aumentan los riesgos de lesiones, la separación de sus familias, la pérdida de sus hogares y de los espacios donde antes se sentían seguros. A esto se suma el impacto emocional y la ansiedad que una tragedia como esta deja en sus vidas. Los huecos que deja esta tragedia son profundos.

Una noticia como esta genera nos impacta a todos, especialmente porque vivimos en un país que acoge a personas de muchas nacionalidades. Los venezolanos son nuestros vecinos, compañeros de trabajo, amigos y parte de nuestra comunidad.

Ha sido esperanzador ver cómo tantas personas se han unido para ayudar con lo que está a su alcance.

Entre las prioridades se encuentran:

⦁ Servicios de protección infantil, incluyendo la búsqueda y reunificación familiar de niños separados de sus seres queridos.

⦁ Apoyo psicosocial para niños, niñas, adolescentes y sus cuidadores.

⦁ Creación de espacios seguros y centros temporales de aprendizaje.

⦁ Acceso a agua potable, saneamiento e higiene.

⦁ Atención médica de emergencia, apoyo nutricional y continuidad de los programas de vacunación.

Con el paso del tiempo surgirán nuevas necesidades, por lo que el apoyo sostenido será fundamental.

Como Embajadora de Buena Voluntad de Unicef, quiero invitarte a sumarte a esta causa realizando una donación económica que es mucho más flexible a través de Unicef Panamá: https://www.unicef.org/panama/

Tu aporte sí hace una diferencia porque permite que Unicef destine los recursos a las necesidades más y garantizando una respuesta oportuna a largo plazo.

Este es el momento de abrir el corazón y actuar. No es momento de juzgar ni de cuestionar la manera en que otros deciden ayudar; es momento de unirnos como sociedad. Lo verdaderamente importante es que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Si una persona decide compartir sus acciones solidarias en redes sociales, eso no disminuye el valor de su apoyo. Del mismo modo, quienes eligen ayudar de forma silenciosa también están haciendo una diferencia.

Vivimos en una época en la que las redes sociales permiten que la información y las iniciativas solidarias se difundan con rapidez, pero nadie está obligado a documentar sus actos de generosidad.

Si está en tus posibilidades, te invito a hacer una donación y a compartir este mensaje para que más personas puedan sumarse.

Besos,

Sheldry