¡Seguimos celebrando el amor y eso es lo más bonito de este mes!
El amor siempre ha sido un pilar importante en mi vida, incluso antes de la maternidad. El amor por mi familia, el amor por mi pareja, el amor por mi trabajo, el amor a Dios, el amor propio.
Eso sí, llega la maternidad y le da un significado más profundo a la palabra amor. De pronto, el amor se vuelve verdaderamente el sentimiento más importante de tu vida y se traduce en presencia, en responsabilidad y en una entrega que nunca antes habías vivido.
Es tan transformador, que incluso cuando hay cansancio, miedo o dudas, ese amor te hace poderlo todo. ¡Y es que no se entiende hasta que se vive! Es sostener, cuidar y proteger, muchas veces sin recibir nada a cambio. Y en ese proceso, el amor se vuelve más profundo, más consciente y más real.
Así la maternidad me transformó a mí:
⦁ Descubrí que las mujeres sí somos capaces de hacer pausas: Estamos en la era de la hiperproductividad, cuando las mujeres queremos hacer muchísimas cosas y hacerlo bien. Y en ese camino, nos sentimos incapaces de hacer pausas. Yo era una de esas hasta que nació mi hija y fui capaz de detenerlo todo con tal de disfrutarla y estar para ella. Sigo siendo capaz y eso ahora lo admiro de mí misma.
⦁ El amor hacia ti misma se transforma: La maternidad nos enfrenta a nuestra vulnerabilidad, nacen muchos miedos y te llegas a sentir pequeñita y todo a la vez. Aprendí a amarme con más compasión porque amarme a mí misma ya no significa tener los resultados perfectos ni el cuerpo más estético, sino atender primero lo verdaderamente importante en la vida incluyendo priorizar mi felicidad que mi hija me ha enseñado que está en lo más simple y cotidiano.
⦁ Redefiní el nivel de importancia de muchas cosas: Y así mismo cambiaron las cosas tan tontas por las que antes me preocupaba.
⦁ El amor hacia los demás también cambia: Se vuelve más empático, más paciente y más humano. La maternidad amplía la capacidad de comprender, de acompañar y de respetar los procesos ajenos. Nos recuerda que cada persona carga con su propia historia y que, muchas veces, lo único que necesita es ser vista y sostenida. También aumenta la sororidad y esto es hermoso.
⦁ El amor de pareja evoluciona: Es cierto que hay días en los que extraño ese amor de novios; pero también valoro mucho esta nueva versión de “nosotros”. El amor de pareja ya no ocupa el mismo espacio, pero tampoco desaparece. Se transforma. Se vuelve más consciente y con más sentido de pertenencia.
¡La maternidad expande el amor!
Besos,
Sheldry


