Reconozco que a veces extraño aquellos días en los que me sentía un poco más joven y libre, sin ninguna responsabilidad lo suficientemente importante. ¡Y con todo el tiempo del mundo! Y cómo es la vida, para ese entonces no tenía la más remota idea de que en realidad ese tiempo era un privilegio.
Pero esa nostalgia pasa rápido cuando veo a la familia que estoy construyendo y lo feliz que me hace, y es que eso requiere de esfuerzos como todo lo bueno en la vida, pero en este proyecto más que en cualquier otro, esos esfuerzos lo valen todo.
Ser mamá transforma prioridades, rutinas, energía y hasta sueños. Y en medio de tantas experiencias nuevas que vives a la vez, es fácil perderte un poco.
Tarde o temprano llega ese momento en el que empiezas a extrañar a la versión de ti que eras antes y hasta llegas a sentir que nunca más volverá a ser igual, y es verdad, cómo puede ser igual si ahora todo se expande, ahora eres mamá. ¡La maternidad no borra lo que eres, lo potencia!
Y entre esa dualidad de emociones que transitamos como madres, los hijos llegan para enseñarte a vivir mejor. Mi bebé me ha enseñado a desacelerar, a que hay mucha magia y sabiduría en las pausas, me ha ensañado a ver las pequeñas cosas con nuevos ojos.
La maternidad te invita a redescubrirte, para poder ser la mejor versión posible para ti y los tuyos. ¡Es un nuevo nivel!
Sin duda esta nueva etapa ha fortalecido mi carácter.
Y quiero regalarte tres preguntas que pueden ayudarte a reencontrarte contigo misma es esta etapa:
1. ¿Qué necesitas hoy?
En medio de cuidar a todos, pregúntate qué necesitas tú para sentirte bien. Puede ser cinco minutos de silencio, un postrecito, un rato al aire libre o un abrazo largo. ¿Qué necesitas para recuperar energía y motivación? ¡Priorízalo! El mundo te necesita bien no en modo supervivencia.
2. ¿Qué te motiva más allá de ser mamá?
Ser mamá es maravilloso, pero también somos mujeres con sueños, talentos y pasiones. ¡Tienes todo el derecho! Es tu vida y la única que tienes y merece protagonismo. Piensa qué otras cosas te mueven, qué ideas te llaman, qué te gustaría volver a explorar.
3. ¿Qué partes de mí quiero volver a nutrir?
A veces son pequeños recordatorios de que sigues siendo tú.
Ser mamá es uno de los procesos de crecimiento más intensos que puede vivir una mujer. Te confronta, te enseña paciencia, te ayuda a establecer mejores límites y a priorizar lo que realmente importa.
Yo amo ser mamá; pero sí ha sido un reto ese “recuperar la identidad”. ¡Es un proceso!
Habrá etapas en las que te sentirás completamente alineada… y otras en las que volverás a cuestionarte. ¡Y está bien!
Mamá que me lees, espero que estas palabras te hayan inspirado a reencontrarte contigo misma mientras ejerces el trabajo que más respeto y admiración merece de todos: el de ser madre.
Besos,
Sheldry


