… y sale por el otro. Oigo repetir a mucha gente en diversas situaciones, especialmente en aquellas en que no les interesa estar ni participar. Sin embargo, más allá de un desconecte total o parcial, esta habilidad, porque para mí es una habilidad, y muy apreciada, permite a las personas filtrar de forma muy eficiente la información que les llega.

Yo, realmente, soy bastante mala, por no decir perversa para realizar esta acción. Cuando algo me entra por un oído encuentra la forma de quedarse revoloteando en mi cabeza por casi una eternidad. Me obliga a elucubrar sobre las bondades o maldades de la información recibida, Imagino en mi mente posibles soluciones si es un problema o celebraciones si es algo positivo.

Si es un insulto, lo puedo manejar un poco mejor pues ahí si es verdad que no me mosqueo ya que estoy convencida de que quien insulta es porque se siente poseedor del defecto que está criticando y a fin de ocultarlo lo recalca en el resto de la humanidad. A decir verdad es un defecto muy grande no poder mandar a salir de forma expedita por el otro oído aquella información que no aporta nada a lo positivo de la vida.

Les cuento que admiro muchísimo a las personas que tienen ese don. Las veo tan tranquilas por la vida con asuntos que entran y salen de su cerebro sin hacer alto ni para ver para los lados. Sencillamente, tienen abierto un canal expedito por el cual pasan cual veleta buenos y malos pensamientos.

Y cuando los oigo decir “ufff… me entra por un oído y me sale por el otro” me da mucha envidia y siento deseos de rogarles que me instruyan en el susodicho arte, pero como buena mortificada me aguanto a pesar del ruido terrible que hacen aquellos pensamientos hostiles que se han anidado en mi cabezota. Porque la debo tener muy grande para guardar tanta basura.

Lo que si he perfeccionado es la destreza de que a aquellos pensamientos innecesarios se les niegue la entrada. Deben pasar sobre mi cabeza y allá afuera no causan daño. No crean que me fue fácil porque me paso la vida mirando, observando, escuchando hasta cuando no están hablando conmigo, pero con un poquito de tenacidad todo se aprende. Un poco, así como “se me resbala”.

Y saben qué es lo peor del asunto que los “me entra por un oído y me sale por el otro” actúan como si le estuvieran dando posada a todo lo que les dicen. Con su cara de póker van por el mundo fe-li-ces con su estilito peace and love. ¡Qué afortunados! Ahora bien, siempre hay ocasiones en que hubiera sido mejor retener la información que entró por ese oído porque nunca se sabe en qué momento la lección será necesaria.

Por lo pronto ahí les dejo esa inquietud a ver si ahora que llega el fin de semana hacen sus pruebas a ver cuál de sus conocidos es “cara de póker” y cuál está sufriendo las penas de la humanidad entera.

* Las opiniones emitidas en este escrito son responsabilidad exclusiva de su autora.

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