5marDeldiariodemama900 1024x1024 - Cosas que uno se inventa

El otro día mi hijo mandó un chat preguntando que de dónde salía esa expresión que usábamos en casa de que alguien era “loco de pacotilla”. Jmmm… nosotros no le decíamos a nadie eso en la casa. Por supuesto, que el asunto consiste en una mezcolanza de frases y/o palabras que él solito se inventó.

La consulta era del tenor siguiente (aclaro que esta familia vive en USA y este nieto, maneja su poco de español, pero su primera lengua es inglés, y además tiene solo 6 años). “Ok, una pregunta para @Julieta De Fabrega. Esta mañana le dije a Jackson que era un loco de pacotilla. Y me dijo: “yo no soy papatilla”. Pero, bueno, el punto del cuento es que luego sí me pregunto “¿qué es pacotilla?” Y yo no tenía idea. Y buscando en Google, la verdad, todavía no entiendo la frase. Así es que ¿de dónde viene? ¿Qué significa?”.

Yo, más rápido que volando, empiezo mi explicación sobre el error, no sin antes darme un paseito, ya saben por dónde, la Internet, para comprobar que todo lo que iba a comentar era cierto, o por lo menos, medianamente cierto.

Empecé, por lo que yo pensaba que era el principio: a la gente le decimos “locos de capirote”. Ya saben, capirote siendo las capuchas esas puntiagudas que se veían en el sur de Estados Unidos cuando el Ku Klux Klan recorría el territorio buscando gente para linchar y colgar de los árboles, mismas que se vienen usando por cofradías en España desde hace siglos para las procesiones y, bueno ya saben lo que es un capirote.

Sin embargo, resulta ser que la frase, que en casa es de uso común, no es “loco de capirote”, sino “tonto de capirote”. ¡Ajá! Me dije, acabo de aprender algo nuevo. La costumbre inicia porque la Inquisición disponía como parte del castigo a quienes cometían falta o pecado llevar puestos ciertos elementos que los identificaban como pecadores, entre esos, el capirote (en este caso con la cara expuesta). Y, saben como era la gente en los pueblos, y una cosa llevó a la otra hasta que, finalmente, se acuñó la frase.

¿Cómo llegamos a loco de capirote? ¿Quién sabe? Cosas que pasan. Y, como estaba pensando en el origen de las frases de uso común, procedí a informar que locos de atar son aquellos que, por el avanzado grado de locura y/o comportamiento incontrolable, necesitan ser amarrados, atados, puestos en camisa de fuerza, práctica muy común en los manicomios en el siglo pasado. ¡Qué horror! Es mucho menos traumático ser loco hoy en día que hace cincuenta años.

Y, en peor estado se encuentran los que son locos de remate. O sea, los que ya llegaron al punto máximo de locura. Y, no dejemos por fuera a quienes “están más locos que una cabra” o sencillamente como una cabra. ¡Pobres cabras! Solo por ser felices y juguetonas las comparan con otros que no son ni tan felices ni tan juguetones.

En inglés, es común usar la frase “crazier than a hatter” (más loco que un sombrerero) y aunque muchos piensan que tiene que ver con el sombrerero de Alicia en el País de las maravillas, en realidad se origina por los trastornos que sufrían los sombrereros por allá por los siglos XVIII y XIX debido al mercurio que se utilizaba para preparar el fieltro que usaban en la confección de los sombreros y que iban desde picazones hasta desórdenes mentales.

Como ven, es complicado preguntarme algo, pues cuando empiezo a jalar un hilo nunca se sabe cuándo me voy a detener.