Cuando estoy con mi bebé, he sentido culpa porque pienso que estoy tomando mucho tiempo “libre” y que debería estar trabajando. Pero cuando tengo jornadas de trabajo muy extensas, siento culpa porque no estoy con mi bebé. Si tengo tiempo para mí a solas, siento culpa porque, de nuevo, debería estar con mi bebé. Me imagino que otras mamás se sentirán identificadas al leer esto y asumo, esa culpa de la maternidad con los años se va transformando y sigue existiendo de nuevas formas.

Pienso que esa sensación muchas veces está relacionada con cómo nosotras, como mujeres, percibimos la maternidad. Hemos aprendido que somos las principales cuidadoras, que “todo” depende de nosotras y que, además, debemos ser excepcionales. Además, a veces parece que las sentimos solo porque hay una creencia social de que al convertirnos en madres, nacen también las dichosas culpas. ¿Y si simplemente decidimos deshacernos de ellas?

Es que precisamente tratando de sacar adelante todos los roles nace esa idea silenciosa de que NO ES SUFICIENTE. También el hecho de hacer tantas cosas “a medias” con tal de cumplir con todo nos trae culpas.

Recientemente me pasó que sentí que todo iba tan bien, que había logrado un buen balance; pero de repente me llega la sensación de que, porque todo marcha bien, entonces algo debe estar mal. ¿Increíble no?

Me pregunto si los papás conocen la famosa culpa igual que nosotras las mamás.

Hoy te quiero proponer cambiar de mentalidad: Si trabajamos duro, si nos esforzamos, si damos lo mejor de nosotras… ¿por qué hay que sentir culpa?

Así que te quiero compartir 3 formas de combatirla:

Cuestiona tus ideas: No todo lo que piensas es verdad. A veces es solo un patrón aprendido. Cuando tomas decisiones como mamá y empiezas a cuestionarte si son las correctas… haz una pausa y pregúntate: ¿esto es verdad o es lo que aprendí que “debería sentir”? Muchas veces no es culpa real, sino dudas por ir en contra de lo que nos enseñaron sobre cómo “debe ser” una buena mamá.

Cambia “debería” por “elijo”: No es “debería estar todo el tiempo con mi bebé”… es “elijo trabajar porque también estoy construyendo un futuro para los dos”. Cuando lo haces desde la elección, tu mentalidad empieza a cambiar.

Practica la presencia real: Si estás con tu bebé, suelta el celular, apaga las preocupaciones y tareas pendientes, y aprovecha el tiempo. Si estás trabajando, deja de dividirte emocionalmente… ese también es un acto de amor. Porque no se trata de estar en todo al mismo tiempo, sino de estar de verdad donde decides estar.

Así que ya sabes, mamita… ser mamá no debería ser vivir con culpa. No se trata de ser perfecta, se trata de disfrutar la experiencia tal y como es.

Besos,

Sheldry.