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A Paola Castrejón le tomó tiempo procesar que su hijo menor tenía un trastorno del espectro autista, TEA. Por un tiempo se sintió perdida, no encontraba el camino a seguir. Tampoco tenía con quién hablarlo.

“Cuando tus amigos te conversan sobre sus bebés y de las cosas que ya logran hacer, tú sientes que no tienes algo que contar, ¿qué les vas a decir?, pues su desarrollo es muy distinto. Y como padres a veces te aíslas de los demás”, cuenta.

Muchas cosas cambiaron en su vida. Incluso se divorció. Empezó a concentrarse en las terapias de su hijo, y hasta el día de hoy lamenta el tiempo que, en su opinión, perdió, pues la rehabilitación en los niños con esta condición es muy importante, y entre más temprano, mejor.

 

‘No tengo dónde llevar a mi hijo’

Para muchos padres con niños que tienen TEA es difícil encontrar lugares para ir a pasear. Dependiendo del grado de su condición, algunos no soportan los estímulos fuertes o corren y se escapan en lugares abiertos. “Un sitio como Chuck E. Cheese’s, que encanta a los niños, es demasiado estimulante y ruidoso para mi hijo, por ejemplo”, asegura.

Con el tiempo, Paola empezó una nueva relación de pareja con Joel Garrido. Él es surfista, así que el mar era uno de sus lugares favoritos. Empezaron a ir en familia a la playa. Allí ella notó con sorpresa el cambio en su hijo, ¡le gustaba la playa! Se veía relajado. Probaron subirlo, con acompañante y las medidas de seguridad necesarias, a una tabla de surf. El niño estaba feliz y relajado.

Paola compartió con la terapeuta de su hijo lo que él experimentaba al estar cerca de las olas. Pensó que esto podía interesar a otros padres y niños. Así reunieron un primer grupo de menos de ocho niños en una sesión en la playa. Tomaron el máximo de medidas de seguridad posibles.

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A cada uno de los niños asistentes les dieron una medalla. Días después, Paola recibió la llamada de una mamá emocionada. Su hijo había ido con su medalla a la escuela; era un niño que soportaba burlas de sus compañeritos por ser diferente. Ese día cuando llegó con su medalla los otros le preguntaron por qué y él les contó que era una medalla de surf. ¡Wao! Le admiraron.

Por primera vez en mucho tiempo esa madre había visto a su niño llegar feliz de la escuela porque había tenido algo que contar a los demás, algo de qué enorgullecerse.
Paola pensó que había algo muy bueno allí, algo que podía llegar a ser más grande y ayudar a más personas.

Ella empezó a compartir en sus redes sociales las fotos de estas actividades y recibió muchos comentarios positivos, además de preguntas. Pronto alguien le compartió que en Estados Unidos, en California, había un grupo de surfistas que trabajaba con niños con autismo llamado Surfers Healing.

 

El proyecto Autism Wave

En abril de este año, un grupo de Surfers Healing vino desde  Estados Unidos a Panamá para dictar un taller con el grupo que ha creado Paola y muchos voluntarios, que tiene por nombre Autism Wave.

Desde agosto de 2017, mensualmente Autism Wave organiza sesiones de surf para niños y niñas con autismo y con diversos diagnósticos. También participan jóvenes en sus 20 años. Este límite de edad se debe al peso, porque en la tabla de surf el niño o joven siempre debe ir acompañado.

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Austim Wave ha logrado reunir hasta 130 personas en sus actividades de playa.
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Paola Castrejón.

Cuando a Paola se le pregunta a quién quiere agradecer por hacer posible este proyecto, tiene una lista larguísima. Por supuesto, su compañero Joel está entre los primeros; también su amiga Gabriela Alegre.

Cuenta con la ayuda de voluntarios surfistas y terapeutas, pero también de empresas como Santa Catalina School, Hotel Coronado Inn, Viajes Jazmín o Super Deportes. Faltaría espacio para enumerarlos a todos, pero recalca que sin ellos sería imposible llevar a cabo estas jornadas.

Las clases se suelen ofrecer en Coronado; hasta allí viaja un grupo de surfistas de Santa Catalina: Oli Camarena, Cándido Montilla, Jean Paul y Héctor. Son jóvenes que no cuentan con grandes recursos económicos, pero apoyan esta labor.
Paola se siente motivada al ver lo que esto significa para su hijo y para otros niños.
Por otra parte, se ha acostumbrado a recibir mensajes de padres que acaban de recibir el diagnóstico de TEA para sus hijos y que le piden orientación.

En su opinión, falta mucho por hacer para ayudar a estos padres, y más a aquellos que no cuentan con muchos recursos. Ella procura que las clases de surf sean lo más económicas posible, pero aun así tienen un costo.

Su sueño es poder tener un espacio propio para la asociación cerca de Coronado y sus playas. En agosto Austim Wave cumplirá un año y el grupo planea celebrarlo.

Instagram: @autismwavepty

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Coronado es una de las playas que más suelen usar.

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