Foto Daniela Uribe Actual scaled - Pantallas faciales para los héroes que luchan contra el COVID-19
En 2019, Daniela Uribe se integró al grupo de mentorias In-Pactamos, una plataforma en pro de la equidad de género que impulsa Banistmo.

El regalo de la vida

215 pantallas faciales se habían entregado esa tarde. Era el primer lote de un pedido de mil 125 que retiraba la Caja del Seguro Social (CSS) de la casa de Daniela Uribe.
Las pantallas son una especie de máscaras, creadas en una impresora 3D, que serían usadas para proteger al personal de urgencias de la CSS, intensivistas, aquellos que atienden a pacientes con COVID-19 o que incluso hacen la prueba.
Daniela es una joven emprendedora que pertenece a la segunda generación de In-Pactamos, un programa anual de mentorías para el fortalecimiento de emprendimientos y empresas con modelos innovadores, replicables y sostenibles que lleva Banistmo por segundo año, con un impacto en más de 50 empresarias. a través de convocatorias abiertas para pequeñas y medianas empresas, lideradas por mujeres.
El banco, al conocer esta iniciativa, hizo una donación para incrementar el equipo de producción y confección de 11 mil 200 de estas pantallas faciales que no solo fueron ideadas para el personal de salud, sino también para funcionarios, públicos y privados, que por su labor, se exponen al riesgo del contagio del virus.

Red de apoyo 

Dada la situación de la pandemia en el mundo, Daniela y su socio Sebastián Lozano, estudiantes de Ingenería Mecatrónica y creadores de la empresa Lozury Tech, vieron que en otros países había una iniciativa de imprimir mascarillas en impresoras 3D. Empezaron a crear una mascarilla que pudieran imprimir y que contara con las medidas de seguridad y calidad necesarias.
Foto Daniela Uribe - Pantallas faciales para los héroes que luchan contra el COVID-19
Daniela y Sebastián son estudiantes de Ingeniería Mecatrónica y creadores de la empresa Lozury Tech.
A través de las redes sociales, impulsaron su idea y la compartieron con su profesor Leonel González. “Entre conversaciones y consejos de un grupo de profesionales, biomédicos, investigadores de diferentes universidades, compañeros y más personas, que estaban apoyando y trabajando en la búsqueda de soluciones, surgió la idea de las pantallas faciales. Una solución rápida, que podíamos imprimir y producir inmediatamente”, detalla Daniela.
De esta manera, voluntarios makers (personas con impresoras 3D), empresas, fundaciones y profesionales de diferentes carreras en todo el país se unieron a esta iniciativa y fueron surgiendo más proyectos para ayudar en esta situación. Ya son más de 150 los involucrados en un movimiento que denominaron Voluntarios por la vida Panamá.

La primera careta

El 20 de marzo se comenzó a trabajar con la idea inicial de las mascarillas, pero las mismas requerían de aprobaciones médicas y de muchas pruebas.
Para el 24 de marzo se empezó a elaborar la pantalla facial como tal. Un día después, tenían el primer modelo terminado. El 30 de marzo se donaron a tres hospitales de la ciudad las primeras pantallas faciales.

Portada ellas banistmo 2 - Pantallas faciales para los héroes que luchan contra el COVID-19
Las pantallas de estas caretas se imprimen en una impresora 3D. Las mascarillas son reutilizables y se pueden lavar con agua y cloro o agua y jabón.

La máscara consiste en una visera que está hecha con plástico impreso en una impresora 3D. La pantalla es una lámina de acetato transparente de 0.5 mm., que se inserta en la visera y se sujeta a la cabeza con unas ligas elásticas.
La impresión de cada visera toma alrededor de una hora y media y el ensamblaje toma menos de cinco minutos. Por cada impresora 3D se pueden hacer de 10 a 14 pantallas faciales al día.
“Una sola persona puede armar la pantalla facial, teniendo todos los materiales a la mano, pero debido a la alta demanda y la premura que tenemos de poder producirlas lo más rápido posible, se requieren de más voluntarios para poder mantener la línea de producción”, expresa Daniela. Es por ello que invitan a más makers o personas con impresoras 3D a que se unan para aumentar la producción.
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Sebastián Lozano muestra las pantallas faciales listas. Es estudiante de Ingeniería Mecatrónica y es el socio de Daniela en Lozury Tech.
Daniela explica además que para optimizar el tiempo, evitar el peligro de contagio y organizar la metodología de entregas, se organizan para distribuirle a cada persona con impresora 3D el material necesario para imprimir. Luego, se coordina la entrega de todas las viseras impresas y se transportan a un taller en cada provincia para proceder con el ensamblaje. En la ciudad de Panamá son dos talleres habilitados (uno en su casa y otro ubicado en Ciudad del Saber). Es en esos puntos donde se retiran las caretas una vez terminadas.
Las pantallas faciales son reutilizables. Pueden limpiarse con agua con cloro o agua con jabón, y resisten los químicos especiales que se utilizan en los hospitales para sanitizarlas. Se estima que pueden durar alrededor de tres meses, aunque es un cálculo que aún no está comprobado.