Ganar un angel en el cielo 1024x538 - Ganar un ángel en el cielo

Hace un tiempo dejé de escribir, no sabía cómo comenzar, pero quería contarte mi historia…

Hace unos meses comencé a cambiar: mi cuerpo, mi manera de pensar y mi estado de ánimo se sentían ajenos a mí. Cosas que antes no me molestaban me empezaron a molestar, lloraba por nada y había días donde ni siquiera tenía la fuerza para levantarme.

Como era de esperarse, me vino el periodo. Sin embargo, dos días después del último día, regresó. Estando en el día 10 con sangrado sentí dolor, pero no le di mucha importancia. Venía mi cumpleaños y quería enfocarme en un momento especial.

Me fui de viaje, pero a diferencia de otros años, no estaba emocionada; tenía dolor, estaba cansada y tenía problemas para dormir. Los “10 días” pasaron a ser “28 días” con sangrado y mucho dolor. Tomaba toda clase de medicamentos y no sentía mejoría.

Al regresar del viaje, saqué una cita con mi doctor y comencé a tomar anticonceptivos; me realizaron un ultrasonido y varios exámenes, pero todo estaba “bien”. En ese momento no sabía que los días, minutos y segundos que tenía, podían ser mis últimos.

Los “28 días” pasaron a ser “38 días” de sangrado y dolor insoportable. Me levanté y me fui al trabajo. Al verme, los médicos del trabajo me indicaron que fuera a urgencias. El reloj iba más rápido. El 15 de octubre de 2021 entré a urgencias. Tenía dos años sin ir a un hospital, pero me sentía tan mal que necesitaba que me quitaran el dolor.

Me canalizaron y me hicieron unos exámenes de sangre y de orina; en los exámenes salió que tenía una infección en la orina. Los doctores comenzaron a interrogarme: cuándo había sido la última vez que había tenido relaciones sexuales con mi pareja sin protección… Me sentí humillada porque yo sabía que no era eso.

No me hicieron más nada, para ellos yo era todo menos un caso importante, porque era “una infección”. El dolor seguía, pero me dieron de alta. Me mandaron un óvulo para que fuera al ginecólogo y otras pastillas para la infección. Me quitaron todo, me dieron una bolsa de papel con mi ropa y me dejaron sola. El reloj continuaba rápido.

Me vestí sola y salí llorando; me sentía mal física y emocionalmente… yo sabía que eso no podía ser, tenía más dos meses que no estaba con mi pareja. Mi instinto me decía “ve a otro hospital, no puede ser que el dolor siga”. Si hubiera aceptado ese diagnóstico, no estuviera contándote mi historia.

Nunca, te quedes con dolor, siempre busca ayuda u otra opinión.

Mi pareja me llevó a otro hospital e iniciamos desde cero a explicar lo que sentía, me pusieron venoclisis, me pasaron medicamentos y nada, me realizaron un CAT y nada. “¿Será que estoy inventando todo?”, porque “no pasaba nada” y el dolor solo aumentaba.

Llegó el doctor y me mandó a hacer una prueba de embarazo. Salió POSITIVA, nunca lo hubiera imaginado, nadie que sangra y tenga dolor está embarazada. Al menos, eso creía.

Miré a mi pareja y quedamos en shock. No entendía por qué las personas se me acercaban y me decían cuánto lo sentían, parecían tristes. Ya era cuestión de segundos. “¿Que está pasando? ¿No debía ser un momento feliz?”.

Me realizaron un ultrasonido, tenía un embarazado ectópico y a la vez había mucha sangre en la cavidad; esa sangre era la causante de mi dolor. El doctor nos explicó que cuando a los órganos le entra sangre es como si fuera ácido. Comencé a llorar, no comprendía, lo único que quería saber era si iba a ser mamá…

Entré de urgencias a la sala de operaciones, tenía cinco semanas, ya era un grano de arroz y si explotaba pasaría a ser una más de las estadísticas por muerte de embarazo ectópico. La operación duró aproximadamente dos horas, perdí una trompa de Falopio. Cuando salí de la sala de operaciones, estaba confundida, hace unas horas estaba embarazada… y ahora no lo estoy.

Ya pasaron dos semanas, tomé la decisión de escribirlo porque más mujeres tienen que conocer esta situación. Les soy sincera, he pensado que no seré la misma, ha sido un evento traumático. Para muchas personas hablar de embarazo ectópico es tabú, porque se desconoce o porque no saben cómo abordar temas que involucran una pérdida… un ser que nunca nació y lo vemos como algo lejos de la realidad.

Comprendí que es una pérdida y que hay que hacer un duelo, sea corto o largo, cada uno necesita su espacio y es único, ninguno se puede comparar. No importa cómo lo has pasado ya eres mamá y ahora tienes un ángel que te cuida desde el cielo.

Si conoces a alguien que esté pasando por esto, quiero que sepas que:

  • Esa persona no es una más de las estadísticas, es un ser humano que siente.
  • Su dolor importa y es válido.
  • Su proceso de sanación merece respeto.
  • Necesitará de tu tiempo y apoyo.

Por último, en Panamá crearon una comunidad que se llama Huella de Ángel Panamá, ahí puedes convivir con mujeres que han pasado por una situación similar. No tienes que pasar este momento sola.

Gracias a Dios y a los doctores, espero llegar a muchas mujeres y si te sientes identificada con algo de esta historia, por favor acude lo más pronto posible al médico.