Luisa es una abuelita del Hogar San Pedro Nolasco en el Chorrillo, Panamá. En diciembre de 2012 la visitamos con mis hijos llevando algunas donaciones como regalos de Navidad e hicimos una conexión inmediata con ella. Luisa lloraba contándonos que sus hijos habían ido a pelear con ella por un dinero que no tenía sentido y desde ahí dejaron de visitarla. Lloraba por esa ausencia, porque sentía que había perdido a sus hijos y sus nietos y ya iban varios meses que no los veía.

Cuando supimos su historia nos conmovimos y decidimos convertirnos en sus nietos temporales, adoptarla como nuestra abuelita era buena idea porque habíamos llegado a esa tierra como inmigrantes y habíamos dejado a nuestros abuelitos en nuestra casa de origen.

Eso fue en diciembre del 2012. Para enero y febrero mis hijos se fueron de intercambio; marzo comenzaron nuevamente clases y volvimos a las ocupaciones diarias. En julio regresé a visitar a Luisa con otras donaciones y me enteré que había fallecido… el dolor que eso me causó no tiene nombre, lloré cuando lo supe, lloro cada vez que lo recuerdo. Sentí que fallamos igual que le fallaron los suyos, prometimos regresar y no cumplimos, falleció sola y sin familia…

Comprendí entonces que nuestros tiempos no son los mismos, que nos ocupamos todos los días y nos embarcamos en tareas que creemos importante, sin darnos cuenta que ellos están ahí, esperando una noticia, esperando una visita, esperando por ti.

#Adoptaunabuelito: arte, corazón, color y terapia para nuestros adultos mayores

#Adoptaunabuelito: arte, corazón, color y terapia para nuestros adultos mayores

A partir de ahí, cociné la idea de crear un programa que fuera de manera permanente, que supla la falta que ellos tienen de su propia familia, que les entregue además calidad de vida, amor y apego.

Llamé al programa: Adopa un abuelito  y elaboré talleres basados en arteterapia que es mi especialidad.

Me lancé a las redes sociales publicando fotos y contenido de lo que hacía y comencé a sumar voluntarios que llegaban preguntando por el proyecto Adopta un abuelito y decidían compartir conmigo la mismas ganas de entregar arte y amor.

Hace 10 años di forma a esta idea, que luego se transformó en proyecto y finalmente este mes dio el paso necesario para convertirse en Fundación MAI Panamá. Esta surge para entregar arte y terapia a las comunidades más vulnerables, principalmente adultos mayores, porque conozco los beneficios del arte, la música y el color cuando son colocados en manos que necesitan atravesar dolor, angustia, abandono.

#Adoptaunabuelito: arte, corazón, color y terapia para nuestros adultos mayores

#Adoptaunabuelito: arte, corazón, color y terapia para nuestros adultos mayores

Hace más de 20 años me mudé a Panamá con mi familia en búsqueda de la tan anhelada felicidad, construí una bella familia y aunque en el camino tuve pérdidas dolorosas, como la muerte de mi esposo y de mi padre, este proyecto ha sido uno de los pilares para mi sostenimiento emocional y sé que para muchos voluntarios también lo es; pero lo más importante es que hoy somos un tremendo equipo: participamos profesionales de la salud y voluntarios que a  asistimos terapéuticamente a 4 albergues públicos de personas mayores, colaboramos con los Centros de Bienestar del Adulto Mayor de la Caja del Seguro Social, atendemos física y virtualmente poblaciones en vulnerabilidad sumando desde entonces a más de mil personas dentro y fuera de Panamá.

Definitivamente creo que cuando haces algo que trasciende, tu vida toma todo el sentido del mundo, pues ayudando a otros, te ayudas a ti.

Súmate a nuestra causa como voluntario o padrino, adopta un abuelito y siéntelo tú también.

* La autora es presidenta de la Fundación Mai Panamá. 

Contacto: @fundacionmaipty Correo: fundacionmaipty@maicenter.com