1. ¿A qué edad se puede empezar con la medicina estética?

Más que la edad cronológica, lo importante es la indicación médica. Cada paciente envejece de manera diferente y cada procedimiento tiene sus propias indicaciones.

Los estudios dermatológicos y las guías de consenso clínico coinciden en que muchos tratamientos preventivos pueden iniciarse cuando comienzan a observarse los primeros signos de degradación de colágeno y del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, ese proceso no ocurre a la misma edad en todas las personas.

Existen adolescentes que consultan por procedimientos como rinomodelación o perfilado de labios con ácido hialurónico y, si son menores de edad, siempre deben acudir con la autorización de sus padres o acudientes.

Sin embargo, cuando hablamos de procedimientos estéticos electivos, generalmente es recomendable esperar a la mayoría de edad, e incluso alrededor de los 20 años, cuando el desarrollo óseo facial está prácticamente completo, por ejemplo.

Lo más importante es recordar que la medicina estética sigue siendo medicina. Por eso debe ser realizada por un médico idóneo, capacitado para evaluar cada caso, prevenir complicaciones y saber manejarlas si llegaran a presentarse.

2. ¿Cuál suele ser el primer tratamiento que recomienda a alguien que nunca se ha hecho un procedimiento?

Siempre digo que la piel es el órgano más noble del cuerpo humano. Por eso, antes de pensar en procedimientos inyectables, me gusta comenzar con una buena evaluación de la piel. En muchos casos, un facial médico acompañado de una rutina domiciliaria personalizada con productos adecuados para el tipo de piel puede generar cambios muy visibles. Una piel sana siempre será la mejor base para cualquier tratamiento estético.

3. ¿Qué diferencia hay entre prevenir las arrugas y tratarlas cuando ya aparecieron?

La prevención siempre será la mejor estrategia en medicina. En el caso de las arrugas dinámicas, que son las que aparecen por el movimiento repetitivo de los músculos al gesticular, si durante la evaluación observo que ese movimiento ya está marcando la piel y puede convertirse en una arruga permanente, recomiendo iniciar tratamiento con toxina botulínica tipo A.

De esta forma disminuimos la fuerza de la contracción muscular y ayudamos a prevenir que esa arruga dinámica se transforme en una arruga estática, que luego es más difícil de tratar.

4. Se ha popularizado hablar de bótox y ácido hialurónico. ¿Cuál es la diferencia?

Es una duda muy frecuente. En realidad, “botox” es una marca comercial. El producto que utilizamos es la toxina botulínica tipo A, cuya función es relajar temporalmente determinados músculos para disminuir las arrugas de expresión y prevenir que se profundicen.

El ácido hialurónico, en cambio, se utiliza para restaurar volumen, mejorar la hidratación de los tejidos y armonizar el rostro, reemplazando el volumen que naturalmente se pierde con el envejecimiento.

Son tratamientos diferentes, pero muchas veces se complementan para lograr resultados naturales.

5. ¿Cuánto duran normalmente los resultados?

La duración depende del tratamiento realizado, del metabolismo de cada paciente y de sus hábitos de vida. En general, los resultados pueden mantenerse durante varios meses y prolongarse con un adecuado plan de mantenimiento.

También influyen factores como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, una alimentación poco saludable, la exposición solar sin protección y el cuidado diario de la piel. La medicina estética no detiene el envejecimiento, pero sí nos permite envejecer de una forma más saludable, armónica y natural.