La promoción 38 del programa Capta de fundación Calicanto, en Plaza Herrera, San Felipe. En esa zona, en el edificio Santa Familia, está ubicada la sede de la fundación.

Un video proyectado en el auditorio del Museo del Canal Interoceánico de Panamá, ubicado frente a la plaza de la  Catedral, mostraba los relatos de algunas mujeres.

Rosemary Arosemena apareció en la proyección para contar cómo ha cambiado su vida; aprendió a tener más autoestima  y esperanza para seguir adelante. Luego apareció Julia Berguido. Dijo que ahora cree en sí misma y puede hacer cosas que antes no sabía. “Soy una mujer que puede hacer lo que quiera,  porque soy capaz”.

Eneida Chérigo contó que llegó al programa con la visión de levantarse y abrir sus alas. Tiene un hijo con discapacidad y siempre se había dedicado a ser ama de casa.

Ellas, junto a otras mujeres, habían pasado las últimas siete semanas en Capta, un programa de capacitación y superación personal de la Fundación Calicanto, dirigido a mujeres en riesgo social.
Las primeras cinco semanas reciben talleres de liderazgo, servicio al cliente, inglés, autoestima, comunicación asertiva, resolución de conflictos, entre otros, impartidos por voluntarios profesionales. Incluso cuentan con la atención de la psicóloga Lourdes Arias.
Las siguientes dos semanas corresponden al ciclo vocacional y ocurren en la escuela de hotelería The Panama International Hotel School, en Ciudad del Saber, donde son capacitadas como amas de llaves.

Las egresadas durante la ceremonia de graduación, junto a Hildegard Vásquez, presidenta de la fundación.

Promoción 38  
El video era parte de la ceremonia de graduación de la promoción número 38 de Capta. Entre los asientos estaban sus familiares y algunos de los profesores con los que habían compartido durante esas semanas. En la última fila de las butacas figuraban otras compañeras que estaban tomando el curso  y que pronto se convertirán en la promoción número 39.

Belkys Flores, coordinadora de Capta, era la oradora de la ceremonia. Las 22 graduandas estaban uniformadas con una camisa polo rosa claro y pantalón negro, uniforme otorgado por la fundación.

Como parte del evento, las agasajadas subieron al escenario y bailaron. Les entregaron obsequios a algunos de sus profesores; regalos creados por ellas mismas con materiales reciclados. Algunas de ellas también recibieron reconocimientos por haberse destacado en diferentes categorías durante el programa: Francisca Alfaro, Julia Berguido, Luzmila Garabato, Marlene Owen y Vielka De León nunca se perdieron una clase ni llegaron tarde ni pidieron permiso para faltar a una.

Marlene Owen subió de nuevo al escenario para recibir el premio a la imagen y arreglo personal, mientras sus compañeras Eneida Chérigo y Rosemary Arosemena fueron premiadas por su perseverancia y proactividad, respectivamente.
Más adelante, cada una era llamada por su nombre para recibir sus certificados con que comenzarían a enviar sus currículums a diferentes hoteles. Buscar trabajo era algo nuevo para muchas de ellas.

Uno de tantos logros
Luzmila Garabato es de Darién y desde hace cuatro años vive en Veracruz. Tiene 41 años, siete hijos y siete nietos. Nunca ha trabajado. El día de la graduación la acompañaron un sobrino y su yerno.

Comentó que comenzó el curso junto a otra compañera, y con ella asistía al programa. No sabía cómo irse sola desde Veracruz hasta la ciudad de Panamá y no conocía tampoco la capital. Su compañera dejó el programa, por lo que a ella le tocó aprender a trasladarse sola. Tomó “busito pirata” hasta que terminó el curso. “Con sacrificios, pero lo logré”. Y lo alcanzó con méritos. Además de haberse destacado por no haber faltado a ninguna clase, fue elegida como la estudiante estrella, un reconocimiento que se otorga por votación del personal del programa, basado en el  proceso de cambio de la persona.

A Luzmila, quien no pudo culminar la escuela primaria, le gustaría reforzar en lectura, matemática y español, “para escribir mejor”.

Luzmila Garabato.

Rosemary Arosemena, de 56 años, también se destacó en esta promoción. Recibió el reconocimiento de estudiante destacada.
Vive en Santa Ana y tiene cuatro hijos. Antes de entrar al programa trabajaba de forma independiente, pero estaba desanimada y triste. El curso le ha ayudado a subir su autoestima, sobre todo con la experiencia de la profesora Celia Moreno (que les imparte talleres de inteligencia emocional, manejo y resolución de conflictos, género y violencia, creciendo en familia y ética profesional) la cual catalogó como  “magnífica”. Rosemary dice que ya no es la de antes. Ahora sabe valorarse, se siente más fuerte y ha mejorado su relación con su familia.

Su promoción se suma a las 751 mujeres que desde 2005 ha graduado el programa Capta. De esa cifra, 59% labora actualmente en hoteles y otros negocios. La graduación de Luzmila y Rosemary era la tercera que se hacía este año. 
El programa también se ha expandido hasta Colón. Capta Colón inició sus operaciones el 5 de enero de este año y el 2 de febrero fue su inauguración.

Rosemary Arosemena.