a1f8e60028ba91ed326729ca88c39674 - Una tarde con Paola Schmitt

Perfil: Española de nacimiento y panameña de corazón, Paola Schmitt es esposa, madre, artista, escritora, empresaria, bloguera, life coach  y es paciente de cáncer. Junto a su esposo abrió Café D’Artiste en Isla Colón, Bocas del Toro. Ha exhibido sus obras en varias galerías. Publicó Historias de otros, un libro de cuentos. En 2006 comenzó su blog en el que cuenta sus aventuras diarias, con sus hijas, y ahora nos mantiene al día con su tratamiento.

“Muchas cosas han pasado este último año, además de mi cáncer y tratamiento, que han tumbado los pilares sobre los que apoyaba mi identidad. Todo al mismo tiempo, y en vez de entrar en desesperación, siento una gran tranquilidad. Dios y el universo me soportan desde el momento que dije: ‘me abandono porque todo se salió de mis manos”.

A través de su blog comparte sus ideas, sus proyectos, su vida familiar, y ahora, su tratamiento.

¿Qué le dirías a otra persona que está pasando por lo mismo?
En cada post que escribía me daban ánimo. Escribí  ‘extraño mi pelo’ y me decían que volvería  a crecer, que era lo de menos. Una chica que tuvo cáncer de pecho me dijo ‘yo sé, yo lloré más mi pelo que mis tetas’.
Cada quien tiene su propio camino cuando recibe un diagnóstico de cáncer y enfrenta un tratamiento, pero el que no lo ha pasado no lo entiende a cabalidad. Hay días en que uno se siente fatal y solo tiene ganas de quejarse y llorar y enumerar todos los síntomas que tiene, y no siempre ayuda que te digan: ‘todo va a salir bien’. Le diría a quien pase por eso que busque personas que puedan hablarle en primera persona y entender. Busca un camino de espiritualidad con el que te sientas identificado, porque cuando el cuerpo se te está cayendo a pedazos, lo que te mantiene es el espíritu.

¿Cómo el tratamiento ha afectado tu rutina?
No gasto en blower; no me tengo que lavar la cabeza. No tuve náuseas ni se potenció el sentido del olfato como muchos creen. La doctora me decía que necesitaba proteína para regenerar todo, el pelo, las uñas, y he comido más que nunca. Mis ojos lloran, se me cortaba la comisura de los labios. La quimioterapia hace que no le sientas el sabor a nada. Se te duerme la boca y es súper incómodo, se  secan las encías, la boca es un misterio. A la tercera semana empiezas a recuperar las sensaciones.
A veces me levanto a toda máquina y me quedo sin gasolina a las pocas horas. Rindo menos, aunque trato de mantenerme lo más activa posible.

Tus hijas ¿cómo han participado en esto?
Saqué el tema con la mayor y al mencionar  cáncer me dijo: ‘mami, de eso se muere la gente’. Siempre les dije que no estaba enferma, que estaba en tratamiento y han sido parte de todo. En tres semanas se me cayó el pelo. La doctora me dijo que me lo cortara para quitar el peso de la raíz. Agarré un fin de semana que mi esposo se había llevado a las niñas y me rapé. Fue como una liberación. 
La grande me preguntó si tendría pelo para su cumpleaños y le dije que no,  pero podía ponerme una peluca. Tengo tres, una que es corta y que pica que se llama Cleo. La otra es  estándar y se llama George. Por mi casa voy sin pañuelo y sin peluca. Me siento más falsa cuando uso peluca que cuando uso pañuelo.

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Además de bloguera, eres una ‘life coach’, madre y artista. ¿Cómo compagina todo?
¡Con agenda! Y estando presente en cada faceta. Separo el tiempo para cada cosa y trato de estar  física y mentalmente. Estoy aprendiendo a vivir el momento presente; antes no lo hacía. Trato, porque no siempre se logra, de no agobiarme por el más tarde o mañana, o lo que debería estar haciendo o ya no hice.

¿Cómo te mantienes positiva?
Creo que cuando nos quiebra la vida es para que resurjamos de nuestras cenizas renovadas. He entrado en un estado de aceptación. Ya dejó de interesarme  forzar las cosas y sentir que vivo empujando y cargando. He aprendido la importancia de pedir ayuda, de decir que no, de dedicarme a mí misma y de abandonarme. Me siento sostenida por mi fe y por el universo, las cosas que tienen que salir van a salir cuando sea el momento. Al quitarme la presión de querer hacer todo y ser superwoman, todo ha empezado a fluir.
Soy católica y amo y defiendo  mi iglesia, pero mi fe se ha reforzado de una manera que trasciende la religión. Esto fue un llamado a parar el modo en que me enfrentaba a la vida. Tengo una enorme tranquilidad. Se me está dando la oportunidad de vivir una vida más alineada conmigo.

Paola está pensando en nuevos proyectos artísticos utilizando la técnica de pintura encáustica. Enfocada en el proceso de cambio, de seguir siendo mujer y sintiéndose hermosa aunque se le caiga el pelo y se le queme la piel. Es un resurgir, una etapa de incubación, dice Schmitt. Además, visitará Nueva York en agosto para un retiro con el grupo de coaches a los que pertenece. Por ahora, se siente mucho mejor y está enfocada en vivir y aprender del momento, que con sus altas y bajas es el presente.

 

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