El Puente de los Suspiros ha sido inmortalizado, incluso en canciones.

Ubicado sobre un acantilado, con una panorámica vista del Pacífico, el distrito de Barranco, en la ciudad de Lima, Perú, forma parte del corazón cultural de la ciudad andina.

De día, recorrer sus espacios con sus casonas con balcones de madera, calles adoquinadas y las plazuelas es como volver en el tiempo al rico pasado colonial del Perú. Estando allí, es imperdible la experiencia de atravesar el Puente de los Suspiros, que data del año 1876 y que fue construido sobre una quebrada para permitir el paso entre las calles Ayacucho y La Ermita. Más allá de sus fines prácticos, el puente ha pasado a la categoría de ícono de la ciudad por ser el escenario de amores de todas las épocas y por estar inmortalizado en piezas literarias. 

Otro de sus edificios insignia es La Ermita, un templo construido en el siglo XVIII, en el lugar en que se asentó una pequeña capilla de pescadores, que luego se convirtió en un monumento del lugar y que  ha sido reconstruido en varias ocasiones.

De noche, Barranco se transforma en un barrio bohemio con variadas opciones de lugares de diversión nocturna, como pubs, bares y restaurantes de gastronomía tradicional peruana.

Debajo del Puente de los Suspiros no hay agua, sino un parque con senderos.

La Ermita es uno de los símbolos de Barranco.

La arquitectura colonial se hace presente en cada rincón

Desde los límites del distrito se observa una hermosa vista al mar.