A todo aquel en el pueblo a quien le preguntábamos dónde estaba ubicada la casa de la señora Naty, nos indicaba amablemente cómo llegar. Todos en el pueblo  se conocen y Natalia Rodríguez, a quien de cariño llaman señora Naty, se destaca por su trabajo como artesana de ropa típica.

taller de una artista 

 

En el frente de la casa está ubicado su taller. Desde afuera se escuchaba el traqueteo inconfundible de la máquina de coser mezclado  con la música típica de su pequeña radio. 

 

Ella se emocionó al darnos la bienvenida. En su taller  se veía un sinnúmero de retazos de telas coloridas. De varios lugares colgaban piezas cubiertas en plástico protector esperando a ser recogidas por sus dueños y montañas de bellos trabajos se encontraban encima de un par de sofás. Entre los huecos de los bloques ornamentales de una pared blanca se apreciaban los vívidos colores de los carretes de hilo que guarda allí. Las mesas repletas de su arte la rodeaban a ella y a su máquina de coser. Esta se encontraba sobre la mesa de trabajo, en el centro del cuarto, iluminada por la luz que entraba por la ventana, al lado de un reloj.

 

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Naty empieza a crear desde las 6:00 de la mañana. Distraída por la concentración de contar puntadas, se le pasan las horas hasta que tocan las 6:00 de la tarde. 

“Yo estoy en esto nada más”, explicó. “Cuando estoy así no quiero que nadie me hable ni que el teléfono suene”. 

Si bien tiene más de 25 años de confeccionar polleras, montunas, camisillas, trajes ocueños, vestidos de quinceaños y estilizados,  a Naty la conocen por su trabajo más allá de su distrito. La encontramos en el “tira y jala” de las mil polleras, ya que tiene clientes que vienen de provincias lejanas buscando sus confecciones.

Ese día estaba trabajando una pollera montuna ocueña para el Festival del Almojábano en Chiriquí. En Ocú, ha vestido a varias de las reinas del Festival del Manito.  

 

Naty es reconocida por confeccionar piezas autóctonas del distrito, como la pollera montuna, el traje ocueño y la camisilla ocueña, su especialidad. 

Esta camisilla es completamente blanca, hecha con alforzas y pirámides que se intercalan para formar distintos diseños. Los patrones de diseño los crea el artista que la confecciona. A ella le toma por lo menos cinco días hacerla y ha perdido la cuenta de cuántas ha hecho. Ella  asegura que cada una, que tiene un costo de 180 dólares, es original.

 

“Confeccionada por mis manos, cada camisa lleva un diseño diferente”, indicó.

 

Naty estudió para ser costurera, pero aprendió por sí sola a elaborar las piezas de ropa ocueña a través de los años, “viendo nada más” los diseños de vestidos en presentaciones de conjuntos típicos. 

 

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“Todo el tiempo me ha llamado la atención lo típico”, relató. “En épocas pasadas no teníamos el avance que tenemos ahora, y bueno, yo me fui poquito a poco y aprendí a hacer la pollera. Desde allí ya me fui interesando en confeccionar todo lo que es típico”. 

Su esfuerzo como artesana le ha permitido educar a sus dos hijas y manifestó que no querría hacer otra cosa.  “¡Me encanta, el día que no hago nada, toy mal!”. 

 

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Son las polleras lo que más le gusta hacer, ya que toda mujer quiere tener la suya. Aún recuerda la pollera de gala de Ocú muy especial que su hija y modelo, Kathia Isabel Cedeño, lució en el concurso de polleras regionales en Chitré. Naty se inspiró para hacerla cuando vio la tela blanca de coquito. “Sería digna para un concurso”, pensó en ese momento.  

“Estaba más que segura de que me traería el primer lugar y me lo trajo”, resaltó.

 

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Para Naty, su trabajo como artesana de piezas autóctonas de Ocú es importante y espera que otros sigan manteniendo este arte vivo como ella lo ha hecho.

“Como ocueña, no he perdido la tradición del vestido típico. ¡Me siento toda una ocueña, de pura cepa!”, afirmó. “Los que vienen detrás de mí, que aprendan porque esto ya no lo están poniendo en práctica, se está perdiendo”. 

 

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Su hija Lisbeth Itzel Rodríguez está aprendiendo a coser y a confeccionar. A Naty le gustaría que siga aprendiendo para que algún día tenga el mismo avance que ella ha tenido.