Zona arqueológica de Palenque, en Chiapas, México.

 

El encanto de la zona arqueológica de Palenque, en Chiapas, México, enamoró a la estudiante de historia de la Universidad Nacional Autónoma de México, por allá por la década de 1950. “Fuimos de vacaciones con unos amigos. Entré a esa ciudad; me impacto. Subí a la pirámide más alta, me senté a la puerta y me dije: ‘toda la vida quiero dedicarme a saber quiénes hicieron esto. ¿Cómo es posible que hayan hecho esto algunos seres humanos? Yo quiero estudiarlos”, contó a Ellas Mercedes De La Garza durante su visita a Panamá con motivo de la Feria del Libro.

 

“Regresé a México [a la capital] y me inscribí en un curso de civilización maya con el doctor Alberto Ruz, descubridor de la famosa tumba de Palenque. Y me dediqué a los mayas; ya han pasado más de 40 años”, recuerda la catedrática de 75 años, considerada una eminencia en la rama de la historia maya. Dan cuenta de ello sus numerosos libros e investigaciones dirigidos al conocimiento y entendimiento de esta civilización, así como sus reconocimientos.

 

La mujer originaria. Para los mayas la mujer tenía un papel preponderante, y eso se puede notar porque las esposas de los gobernantes aparecen retratadas con ellos haciendo diferentes actividades, e incluso hubo varias mujeres que llegaron a ser gobernantes, dice De La Garza.

 

“La mujer en el mundo maya estaba más arriba, había historiadoras que escribían códices, estaban en los niveles más altos”, comenta, y para ella esto se debió a que los mayas tuvieron un grado de desarrollo más alto, fueron realmente brillantes y su cultura es mucho más elevada que la de todas las demás de Mesoamérica. Creo que a eso se debe, a mayor cultura, mayor reconocimiento a las mujeres”.

 

¿En qué momento se fue perdiendo eso? “Entre los mayas se fue perdiendo con la conquista española, pero también se perdió todo lo demás. Los hombres se convirtieron en los siervos de los españoles, y con ellos, las mujeres”.

 

Mercedes De La Garza durante su presentación en Panamá. LA PRENSA/ Eric Batista

 

Menguante. La conquista española fue la principal razón por la que los grupos originarios de todo el continente americano vieron mermados sus pueblos, culturas y tierras.

“El imperio español aplastó a todos los grupos indígenas, los trataron de convertir al catolicismo a la fuerza y los dejaron en condición de esclavos en sus propios territorios”, cuenta De La Garza.

 

Ella reconoce que los indígenas en general siguen estando en un lugar muy marginado, viviendo en condiciones de pobreza. “Les quitaron sus mejores tierras, su autonomía. Fue fatal la conquista española”.

 

En un hipotético panorama en el que el imperio español no hubiera llegado a América, la investigadora dice que los pueblos indígenas se hubieran seguido desarrollando. Sin embargo, afirma que más temprano que tarde se hubiese dado el contacto con la cultura occidental.

“Si no hubiesen llegado los españoles, hubieran sido los ingleses;  habría sido peor. Los ingleses llegaron a  Estados Unidos y establecieron la ley de que no había indio bueno más que indio muerto, así que ellos los exterminaron. En cambio, los españoles, siguiendo las reglas del catolicismo de fraternidad, trataron de convertir a los indígenas”.

Aún presentes. Los grupos mayas siguen conservando muchas de sus costumbres, apunta la investigadora, empezando por sus lenguas. Todavía existen 30 etnias mayas que tienen sus propias lenguas. Para la escritura había una lengua común que manejaban todos los grupos mayas.
“Conservan sus vestidos, costumbres tradicionales, religión, dentro de la marginación a la que los han sometido desde los españoles hasta nuestros días”, recalca.

 

Para mantener sus creencias religiosas, los mayas se valieron de lo que hicieron otros grupos étnicos al emplear el sincretismo religioso para poder seguir la adoración a sus dioses, algo que los españoles condenaban.

“Hay poblados en el área maya como San Juan Chamula donde hay una iglesia y están los santos, pero no hay sacerdotes católicos ni entran allí. Son los chamanes los que están en la iglesia y manejan su propia comunidad”, comenta.

 

Sobre esa vasta creencia religiosa, De La Garza señala que es una religión común, una creencia  extendida entre los 30 grupos mayas existentes.

 

Chichén Itzá, sitio arqueológico en Yucatán, México.

 

Mitos abajo. Es un error pensar que los mayas desaparecieron o están extintos. De La Garza explica que ellos siguen allí, lo que desapareció fue su cultura, su poder; pero ellos, como pueblo originario, se mantienen.

“Los mayas han sido un pueblo con mucha fuerza conservadora, de mantener su propia identidad. Ha habido muchos levantamientos mayas en contra de las imposiciones, y allí están, hablando sus lenguas, conservando su religión”, añade.

 

Para la catedrática, eso de la profecía del fin del mundo en 2012 “era sensacionalismo de gente que quería ganar dinero. Por supuesto que no era cierto”.

 

También está el mito de la posible ayuda extraterrestre. “Dentro de nuestra cultura actual nos parece sorprendente que hayan hecho ciudades como Ulumal, Chichén Itzá o Palenque, y que hayan tenido logros científicos. No puede ser que esos inditos que vemos hoy fueran aquellos grandes mayas”, asegura. “Pues sí, esos inditos que vemos hoy son los que quedaron después de la conquista española”.

Pueblos marginados. Los indígenas de todo el continente americano han vivido en condiciones precarias desde los tiempos de la colonia, y los mayas no han escapado a esto.
“En alguna época no muy lejana los maestros llegaban a los pueblos mayas a dar sus clases en español, y los niños mayas no hablaban español. Entonces, se logró que haya maestros que hablen las lenguas indígenas”.

 

La investigadora reconoce que el Estado mexicano ha dado apoyo a las comunidades indígenas, “sobre todo el gobierno actual está muy interesado en destacar y respetar las tradiciones de los pueblos originarios”.

 

“A pesar de todo el apoyo que se les ha brindado, siguen en los grupos de pobreza mexicanos, porque vivían de la agricultura y ahora eso está muy difícil. Aunque se están haciendo esfuerzos, parecen estar más dirigidos a occidentalizarlos y menos a llevarlos por el lado de respetar sus tradiciones, eso es indispensable”, dice Mercedes De La Garza, un pensamiento que puede aplicarse a todos los pueblos originarios.

 

“Si no se respeta lo que son, se desaparecen sus lenguas, sus costumbres, y se les integra al mestizaje general, es un atentado contra ellos. Hay que salvaguardar su identidad, y al mismo tiempo hacerlos partícipes de los beneficios de la civilización”.

 

Ciudad amurallada de Tulum, en Quintana Roo, México.