En el edificio de la Administración del Canal de Panamá, la mayoría del personal es femenino. En la fotografía, algunas de las colaboradoras que trabajan en este emblemático edificio.

En 1904 arrancó la construcción del Canal de Panamá con una enorme preocupación por resolver: los problemas de salud. Para ayudar a aliviar esa situación, llegó la primera mujer para trabajar en el Canal: Mary E. Hibbard, superintendente de enfermeras, contratada ese mismo año.

La participación de la mujer en el Canal ha evolucionado mucho desde entonces, cuando el primer empleo fue uno tradicionalmente femenino: enfermera. Hoy, la vicepresidenta ejecutiva de Ingeniería y Administración de Programas, el cargo más alto ocupado por una mujer en el Canal, es la ingeniera Ilya Espino de Marotta, a la cabeza del gran proyecto de la ampliación.

Aun así, las mujeres son minoría, apenas mil 319, el 13% de los 10 mil 13 trabajadores en el Canal. Pero una minoría que se hace sentir sobre todo en el área administrativa. Poco a poco, las mujeres se han ido adentrando en áreas no tradicionales. Sarah Terry, en 1978, fue la primera capitana de la entonces Comisión del Canal de Panamá. En 1984, Vilma Romero siguió sus pasos convirtiéndose en  la primera capitana panameña y primera mujer piloto del Canal.

Aunque la presencia femenina en la junta directiva de la vía interoceánica ha sido escasa, dos mujeres han logrado llegar a este grupo de poder al que muy pocas panameñas tienen acceso en instituciones y compañías. Cecilia Alegre fue la primera mujer en la junta directiva de la Comisión del Canal. En la era panameña solo ha habido una mujer, Lourdes Castillo, actualmente miembro activo de la directiva, a la que ingresó en 2012.

Hoy en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) hay dos mujeres en cargos ejecutivos, las profesionales de mayor rango: la secretaria de la junta directiva Rossana Calvosa de Fábrega, y la ingeniera Ilya Espino de Marotta. En rango le siguen dos gerentes ejecutivas y 25 gerentes, además de 108 supervisoras. Dentro de la ACP también hay 11 mujeres en cargos de líderes de equipos. Las empleadas del Canal de Panamá tienen en promedio 45 años de edad.

El futuro de la vía interoceánica está en la ampliación, y en este proyecto están involucradas miles de panameñas. Hay más mujeres trabajando en la ampliación que empleadas en la ACP. Dos mil 48 mujeres laboran en la construcción del tercer juego de esclusas, mil 870 como contratistas y subcontratistas, y 178 son empleadas de la ACP. Aún así, siguen siendo minoría, pues representan solo el 7% del total de trabajadores de la ampliación del Canal.

 

GUÍAS DE LAS EXCLUSAS
Miraflores

texto. Diana Hernández foto. Francisco Málaga/La Colmena

De izquierda a derecha: Leslie Tong, Judith Ríos, Kerry Krapfl, Adriana Ríos, Carmen de Castillo, Katiushca Shockness, Maggie Cook y Gina Tapiero.

Carmen de Castillo sube y baja escaleras a la carrera y en tacones. Es la coordinadora de los centros de visitantes del Canal de Panamá, en el que tiene 23 años de trabajar. En Miraflores, se dirige  a los visitantes con amabilidad, pero hace escuchar su voz de mando a través del walkie talkie cuando dirige a su equipo. Recuerda una ocasión en que un jugador de baloncesto de la NBA visitaba el Canal, y a la hora de cruzar sobre las compuertas hacia la torre de control, “el hombre era tan alto que los barandales le quedaban  por la cadera y le dio miedo. Un hombre tan grande, medía casi 7 pies, y dijo ‘no quiero cruzar, no quiero cruzar”.

Leslie Tong, Judith Ríos y Katiushca Shockness son tres de las profesionales mujeres en el equipo de guías que dirige de Castillo. Tong es la encargada de explicar el recorrido de los barcos a los visitantes que se encuentran en el mirador y le  encanta recibir a extranjeros que finalmente pueden poner en su lista de deseos “el ganchito de que ya culminaron esa gran visita a la maravilla moderna que es nuestro Canal”.

Judith Ríos es especialista en orientación del Canal y le toca atender a celebridades. “Una que me impactó muchísimo fue Jean Carlos Canela. A veces uno se hace la imagen de que porque es un artista guapo no tiene tantos conocimientos, y ese muchacho no solamente tenía conocimiento sobre el Canal de Panamá por lo que había estudiado de historia en su colegio, sino que también me impactó su calidad humana”.

Shockness es auxiliar de guía y se encarga de dirigir a los visitantes hacia el mirador, museo o sala de cine. Tiene nueve meses en Miraflores y se siente orgullosa de continuar con el legado de sus familiares, que “vinieron desde Barbados” para trabajar en la construcción del Canal.