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Puede que tengas la mejor idea para un negocio, pero no sepas cómo ejecutarla. O que esa pequeña empresa necesita nuevos aires, por lo que sientes que necesitas un socio o socia. Encontrarlo no será tarea fácil, porque hay aspectos importantes antes de escoger a alguien solo por amistad o lazos familiares.

 

Media naranja. Si bien no todas las ideas de emprendimiento requieren de un socio o socia, es recomendable tener a alguien que aporte en las áreas que la emprendedora desconoce y ayude a la evolución o desarrollo de la idea, comenta Myrja Ceballos, asesora del programa Capital Emprendedor del Capital Bank, y que a la vez puede presentar propuestas nuevas que tal vez hubieran pasado por alto.

 

“Es muy importante contar con buenos socios, emprender solo siempre será más complicado”, dice Larú Linares, gerente del Canal de Empresarias de la Fundación Ciudad del Saber, y añade que “es bueno juntarse con otras personas que refuercen y amplíen las cualidades del equipo”.

 

Además, para escoger un socio hay que hacer un autoexamen y ver en qué fallamos, considera Lourdes Navarro, representante en Panamá del programa de emprendimiento Empretec de las Naciones Unidas. “Por ejemplo, si a ella le cuesta la planificación, requiere de alguien analítico”.

 

Asimismo, Linares rescata que además de que esa persona supere las debilidades, debe ser  positiva, automotivada, proactiva, perseverante, y muy importante, que crea en lo que se está haciendo. “Es bueno que si yo soy muy soñador y salgo volando con mis ideas, debo tener en el equipo socios que me regresen a tierra”.

 

“Un socio no va a ser su compinche”, afirma Navarro, por lo que  deben evaluar sus hábitos en los negocios y si tiene competencias contrarias a las de la emprendedora. “Esas competencias que al parecer los desunen, son las que los hacen buenos socios. Sí, va a haber confrontaciones, pero son sanas, porque ambos están pensando en el crecimiento de la empresa y no en cómo hacerle daño al otro, esa no es la meta”.

 

Ceballos considera también como valor agregado de ese futuro socio o socia que sea buen negociante y tenga contactos.

 

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Huevos de oro. El capital suele ser lo que lleva al emprendedor a creer que necesita un socio y no debería ser, indica Navarro, de Empretec. “Cuando es el dinero el que lleva a buscar un aliado, debe tener en cuenta que no está buscando un socio, sino un inversionista, alguien que de manera puntual entra al negocio para aportar dinero, pero un socio estará a lo largo del negocio, acompañándola”.

 

Por su parte, Dagmar de Álvarez, miembro de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), menciona que en algunos casos se necesita un socio que participe y también dedique tiempo y experticia al negocio, en este caso se trata de socios que con sus conocimientos y experiencias complementen al iniciador. En el caso de socios inversionistas, el iniciador del proyecto puede necesitar un socio que esté pendiente de la rentabilidad de la

inversión.

 

En todo caso, Lourdes Navarro sugiere que si es una sociedad en la que se quiere que la persona aporte dinero, hay que dejarlo claro desde el inicio. “No puede dejar que el prospecto de socio lo adivine, porque bien puede pensar que el capital que aporta es su conocimiento”.

 

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Amigas y empresarias. La mayoría de las empresas que existen en nuestro país son  familiares, estima Ceballos, de Capital Emprendedor, pero lo más importante para resaltar en este punto es la transparencia en cada uno de los negocios que se emprenda.

 

“Después de 13 años de apoyar emprendedores, puedo decirte que donde hay dos o tres personas apasionadas por algo, no importa si es la hermana o la mejor amiga, la pasión las moverá”, dice Linares, de Ciudad del Saber.

 

Para ella, se pueden encontrar en los parientes esas personas capaces de “decir la verdad sin importar nada y no se dejan entristecer”. “Con las amistades es lo mismo, siempre que sean honestos y hablen con claridad, las cosas pueden fluir”.

 

Ahora bien, Dagmar de Álvarez destaca que ser el mejor amigo o un familiar no es una característica que por sí sola es válida para conseguir un socio; aunque puede ser que una amiga o un pariente tenga los conocimientos y experiencias importantes para el desarrollo del proyecto.

 

Navarro, de Empretec, reconoce que las primeras personas que apoyan al emprendedor son los familiares y amigos, pero lo que va a aportar cada uno se debe dejar claro desde la primera reunión. “No es un café de amigas, sino para hablar de los roles y responsabilidades dentro del negocio. Si no, se pierde la amistad y el negocio”.

 

Esa empresaria debe llevar a esa reunión un plan  de sus fortalezas y debilidades, desde ese momento se pueden dar cuenta si esa sociedad funciona o no. Si bien es una cita formal, la manera de hablar debe ser jovial para que la otra persona se sienta cómoda y pueda expresar de mejor manera en qué es buena y en qué no. Un ejemplo es que no puede ser que los dos estén perdidos en los números, que son el corazón de los negocios, sino quién va a revisar las

finanzas.

 

Por ello, Myrja Ceballos recomienda establecer un contrato entre los socios que  plasme las responsabilidades, el porcentaje de ganancias entre ambas partes y un contrato de ética para evitar la apertura de negocios similares que puedan perjudicar a la empresa. “No importa a quién elijamos como nuestro socio, ya sea familiar o un amigo, lo principal es tener bases claras para establecer confianza”.

 

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¿Otro yo? La personalidad que quieres colabore en el negocio también es un punto a considerar.

 

“Es bueno conocerse a sí mismo y conocer y comprender las debilidades y cualidades de los demás”, dice Larú Linares, de la Fundación Ciudad del Saber. “Una personalidad alineada con el éxito sabe escuchar, es perseverante, valora a los demás como a ella misma sabe motivar, piensa en positivo, se organiza adecuadamente, tiene las metas claras y, entre otras cosas, es totalmente adaptable al cambio”, añade.

 

Para Dagmar de Álvarez, es fundamental cómo el emprendedor se relaciona con todos los involucrados en el proyecto. “Considero que aquellas personas que tienen la habilidad de relacionarse bien con la mayoría  tienen más oportunidad que las que no para sacar adelante sus negocios. Los negocios se basan en relaciones de confianza y las personas que se comunican bien tienen la posibilidad de ser percibidas como personas de confianza.

 

Es muy difícil tener dos personas con el mismo carácter, comenta Ceballos, porque de alguna otra forma no pueden llegar a un acuerdo, o simplemente no se tomaría ninguna decisión y no habría ninguna reacción.

 

Lourdes Navarro plantea algo similar al mencionar que muchas veces se escoge a los socios porque se llevan muy bien como amigos, pero suelen no aportarse cosas diferentes y todo queda igual.

 

Linares afirma que caminar solos no es divertido y limita la aventura. “Entre varios somos más fuertes, si uno flaquea el otro lo levanta. Las mujeres somos muy creativas y cada vez son más las que buscan generar sus propios negocios; entonces compartamos ese deseo con otras mujeres para crecer juntas”.

 

MI OTRA MITAD

Las especialistas recomiendan un socio ideal para los siguientes ejemplos:

 

Si soy una persona que investiga y lee mucho, pero algo introvertida… Un socio experto en mercadeo, una persona que tenga muchos y buenos contactos, y que sea persuasivo y vendedor.

 

Muy colaboradora, pero me cuesta delegar… Alguien que tenga experiencia en desarrollo organizacional. Además, puede tomar talleres de administración; delegar no es tan complicado una vez aprendes a decir ‘no’ a lo que no puedes atender, a confiar en los demás y a definir quién se ocupa de qué.

 

Le digo sí a todo proyecto sin medir mucho los riesgos… Tener un socio que tenga la capacidad de hacer análisis profundo de todos los elementos y dar una opinión calificada. Es muy peligroso decir ‘sí’ a todo, debe elegir a alguien precavido, porque es como la voz de la conciencia.