dd59e7368f61f51c6ce61022a6db86f2 - Que nada impida la lactancia

 

Hoy, Día Mundial de la Lactancia Materna e inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, invitamos a nuestras lectoras a desechar falsas creencias y abrazar una de las mejores demostraciones de amor de madre: amamantar a su bebé.

 

La nutricionista Faride Rodríguez Díaz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, y la pediatra Mitzila Rosas, coordinadora del programa de Salud Integral de la Niñez de la Región Metropolitana de Salud, y miembro de la Comisión Nacional para el Fomento de la Lactancia Materna, nos ayudan a derribar mitos que boicotean el acto de amamantar.

 

Ideas equivocadas. El estudio Prácticas de Lactancia en Panamá indicó que solo 27% de las madres encuestadas ofreció lactancia exclusiva por seis meses. Mientras, el 54% dio de lactar parcialmente, es decir, que además de leche materna le daba al bebé fórmulas lácteas, sopas, purés, cereales, compotas u otro alimento. No obstante, la Organización Mundial de la Salud y la Unicef recomiendan que todos los niños menores de 6 meses reciban solamente leche materna. 

 

La causa más frecuente de fracaso de la lactancia materna es el mito de que no se tiene suficiente leche o que su composición no es la adecuada (se cree que está aguada o es incompleta), explica la nutricionista Rodríguez Díaz. “Se sabe que la calidad o composición de la leche materna se mantiene incluso en caso de malnutrición materna, porque es el seguro del mantenimiento de la especie”. La regla de oro para la producción de leche es que entre más succione el bebé, más leche producirá el cuerpo de la madre.

 

Cuando el bebé succiona, dice la pediatra Rosas, se segregan las hormonas responsables de la producción y de la bajada de la leche. Lo ideal sería que la madre antes de amamantar por primera vez reciba educación sobre la posición adecuada y el correcto agarre del pezón. La madre debe estar relajada, y para esto es fundamental el apoyo familiar. Además debe llevar una alimentación balanceada, con mucha hidratación.

 

Falta de capacitación. La falta de conocimiento del personal de salud también atenta contra la lactancia materna. Para el estudio Conocimientos, actitudes y prácticas de los recursos humanos de la salud sobre lactancia materna, se entrevistó al personal de salud de 41 instalaciones del primer nivel de atención del Ministerio de Salud y de la Caja de Seguro Social.

 

La investigación de 2011 efectuada por el Instituto Gorgas evidenció que solo 35% tenía conocimientos en lactancia materna, y solo el 26% había recibido capacitación sobre el tema en los últimos cinco años. Sin embargo, están dispuestos a aprender y a ponerlo en práctica, pues el 82% tenía buena actitud para capacitarse en el tema, y 58% pone en práctica lo que sabe con los pacientes. 

 

Las especialistas en lactancia hacen hincapié en que no se puede esperar que el personal de salud sin capacitación pueda orientar de forma eficaz a las mujeres lactantes.

 

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El impacto de las imágenes. Hay que ir abandonando la “cultura del biberón” y regresar a la “cultura del amamantamiento”, dice la doctora Rosas. Considera que es mejor utilizar imágenes de madres amamantando en los medios, para demostrar que el patrón normal de alimentación debe ser el pecho materno.

 

Un error grave es la entrega de muestras gratuitas de fórmulas infantiles, pues esto promueve su uso, a pesar de que está prohibido por la Ley 50 del 23 de noviembre de 1995, sobre la comercialización de sucedáneos de la leche materna, señala Faride Rodríguez Díaz.

 

No dar pecho impacta en la economía familiar, pues el costo de las fórmulas es muy alto. En los sectores más pobres la situación se agrava, porque  la sostenibilidad de las fórmulas en muchos casos no es posible, lo que lleva a buscar otras alternativas que pueden afectar la salud del niño, como la introducción de leche entera de vaca o la dilución de las fórmulas.

 

Además, su uso involucra invertir dinero  en mamaderas, mamones y otros utensilios, además del gasto de combustible en su esterilización. El medio ambiente también se ve afectado con el desecho de latas y biberones.

 

Grandes beneficios. La calidad de las proteínas de la leche materna, los ácidos grasos y otros constituyentes como minerales y proteínas hacen que la leche materna cubra todas las necesidades del niño.   Además, están los beneficios inmunológicos, incluyendo anticuerpos y factores inmunes que protegen al bebé de infecciones respiratorias, diarreicas, urinarias y del oído, comenta Mitzila Rosas.

 

Esto lo reafirma un estudio del Instituto Conmemorativo Gorgas que estudió a 147 recién nacidos por un período de seis meses, y resultó que los niños alimentados con fórmulas lácteas presentaron más casos de enfermedad diarreica aguda, infecciones respiratorias agudas y hospitalización por estas enfermedades, que los niños alimentados con leche materna exclusivamente.

 

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