27c87441b5419c07e42de330c41d2767 - Matthew Windey: el payaso del salón que triunfó

La primera vez que vi uno de los videos de Matthew Windey fue por insistencia de mis hijos. Pero estimo que luego de haberlo visto me reí por 10 minutos seguidos y quedé enganchada con sus ingeniosos personajes. Hay algo en cada uno de sus breves videos que resuena de manera jocosa con su audiencia, que entre todas las redes sociales ronda el millón de seguidores.

La travesía de Windey en los derroteros cibernáuticos se perfiló desde que estaba en la escuela. Los profesores a menudo desestiman a los payasos del salón, pero en este caso las ganas de llamar la atención y generar risas lo han llevado lejos en una época en que muchos buscan y compiten por sus 15 minutos de fama.

Oriundo de Barranquilla, Colombia, Matthew lleva nueve años radicado en Panamá, adonde se mudó para estudiar en Florida State University. Posteriormente, se trasladó por unos años a Nueva York para aprender cinematografía. Al concluir su carrera intentó conseguir trabajo, pero no surgió nada. “Estaba trabajando en la empresa familiar cuando alguien me dijo que bajara la aplicación Vine, y cuando lo hice me di cuenta de que no había muchos usuarios en español”, relata. “Había muchos para el mercado norteamericano, pero no para el latino. Entonces comencé a generar contenido y fue exponencial”.

El secreto de la tremenda acogida que han tenido sus videos de comedia en los casi dos años que lleva haciendo esto en las redes sociales, es la manera honesta y graciosa en que se ríe de la idiosincrasia de los latinos. “Creo que se debe a que genero contenido con el cual la gente se siente identificada”, explica de los videos que hace, la mayoría selfies  y todos filmados con su celular. Por ejemplo, ¿qué persona alguna vez no ha rellenado una botella de champú casi vacía con agua para prolongar su uso? ¿O presiona el tubo de pasta de dientes para exprimirle el último poquito?

“Yo pensaba que las cosas que vivía en mi casa solamente me pasaban a mí”.

En un principio su personaje principal no tenía nombre. “Yo hacía los sketches, pero aún no había nombrado a los personajes, así que un día decidí hacerlo”, recuerda. “¿Por qué Susano José? Todo el mundo me lo pregunta. La verdad es que quería un nombre femenino masculinizado, porque me parece gracioso. Así que hice un video de Susano José y la gente lo comenzó a comentar. Al día siguiente subí otro video en el que no lo nombraba, pero aun así las personas se siguieron refiriendo a él como Susano José. La gente se ríe simplemente por el nombre. ¡Nadie se llama así!”. (Tampoco se llaman Carolino Antonio, como fue bautizado posteriormente el hermano de Susano José).

La otra protagonista de estos videos es “La mamá de Susano José”, personificada por el propio Matthew, quien con un gorrito de baño en la cabeza, toalla envuelta y chancleta en mano, es un retrato bastante fiel de las mamás latinas. Por decir, ¿qué mamá no le ha dicho “¡Pelaíto de porra!” a un hijo que se golpea por haber estado brincando en la cama, pero que igualmente se mantiene en vilo hasta que sus hijos regresen a casa de sus parrandas? Así es “La mamá de Susano José”.

Matthew jamás imaginó el éxito que iba a tener. “Yo pensaba que las cosas que vivía en mi casa solamente me pasaban a mí”, rememora. “Cuando me di cuenta de que en verdad pasa en muchas otras, ahí empecé a simular todo lo que hace la doña que está allá” (señala a su mamá).

Matthew filma todos los videos con su celular y con “La mamá de Susano José” hace un retrato fiel de las mamás latinas.

Aunque la mamá de Matthew asegura que fue un niño bien portado, admite que sí se rompió varias veces el brazo. Hoy ella sigue las cuentas de su hijo, se identifica y aporta en su contenido. “A veces incluso me corrige”, comenta Matthew. “Y dice ‘No, no, no. Yo no digo eso; mejor di esto”.

Además de destacar las características de los latinos, Windey hace parodias en que resalta nuestras diferencias con los norteamericanos. “El gringo se caracteriza por ser una persona muy cuadriculada, muy recta y correcta”, explica. “El latino es muy bullero, muy de barrio. Es salsero y sabroso. Más relajado. Obviamente no todos los latinos somos así, pero yo generalizo”.

Hablando de particularidades, su percepción de los panameños es muy buena. “Se parecen mucho a los costeños en que son relajados, amigables y chéveres”, detalla. “Me gusta mucho Panamá y desde que llegué me he sentido bienvenido”.

Ahora Matthew goza la notoriedad de ser una figura reconocida. Especialmente en lugares públicos, como centros comerciales y restaurantes concurridos, donde se le acercan personas que le piden tomarse una foto con él. “Una vez estaba en la farmacia Arrocha hablando por teléfono y de pronto escuché un grito dizque ¡¡Susanooo!!; un grito que me dio hasta pena. Pensé que de seguro era alguien que me conocía, pero cuando volteó a ver, era alguien que nunca había visto en mi vida, que venía corriendo y me dio un abrazo. Me quedé sin palabras. Me pareció súper chévere”.

Matthew renunció a su trabajo en agosto del año pasado para dedicarse exclusivamente a las redes sociales. En el futuro próximo vienen nuevas pelucas y probablemente nuevos personajes, incluso tal vez uno que se le ocurrió en el transcurso de esta entrevista: un gimnasta de pelo largo, adicto al ejercicio, pero que tiene un poco de sobrepeso. “Quiero salirme de la tangente y hacer situaciones no tan cotidianas, sketches  con personajes creados, con nombre y con algún sentido. Crear contenido cómico y único”.

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Del centro pa dentro

Aunque confiesa que no siente un amor particular por la lectura, sí lee cosas que le interesan. Y así leyendo se dio cuenta de que muchas de las personas influyentes de nuestros tiempos, como Bill Gates y Steve Jobs, han hecho viajes sabáticos, y decidió hacer uno también. Pero lo que empezó como un viaje ha evolucionado en un megaproyecto llamado Del centro pa dentro.

“Me voy a ir a Alaska en carro y voy a parar en diferentes ciudades, hospedándome en las casas de mis seguidores. Quiero filmar un documental que muestre el poder de las redes sociales”, detalla. “El día de mañana, cuando alguien me mande saludos desde El Salvador, quiero saber dónde está esa persona, porque fui, conocí su comida, su casa, su ciudad. Quisiera poder llegarle a todo el mundo y me encantaría conocer los 424 mil seguidores que tengo en Instagram y sus culturas”.

“Todo el mundo tiene historias que contar. Si me sigue gente de El Salvador significa que lo que estoy contando se refleja de alguna manera allá, en Honduras o Guatemala. Todos somos diferentes, pero siempre hay algo que resuena”.

“Women be like...”. Según los videos de  Matthew, las mujeres nunca tienen o saben qué ponerse.

Más que logros, Matthew quiere medir su vida por experiencias y disfrutar el camino. “Voy a ir a Alaska en carro”, comenta. “Después vendrá Panamá-Patagonia, o mi primer salto en bungee jumping. No sé, quiero hacer locuras. Quiero andar por el mundo haciendo cosas diferentes y no vivir en la rutina. Cada experiencia te trae una historia que contar en el futuro”.