La artista junto a su pieza ‘Welcome to Viena’. Foto cortesía

Tras la experiencia de dos meses en uno de los barrios más artísticos y bohemios de Viena, Austria, donde participó en el programa de Kultur Kontakt —apoyado por la cancillería de ese país—, María Raquel Cochez se siente cambiada. La artista panameña, que terminó el pasado 30 de junio la estancia a la que fue invitada en la capital austriaca, explica que tuvo “la oportunidad de aprender mucho, tanto de eventos artísticos como de otros artistas”.

“Pude descansar y estar sola para recargar mis baterías. Hice dos exhibiciones y me interesé por otros temas que quizás influyan mi obra en el futuro. Una experiencia fabulosa que me permitió trabajar a mi paso, sin tantas presiones como las del diario de mi hogar”, relata.

La capital austriaca albergó durante este tiempo dos exposiciones suyas. “En la primera, titulada Artists in residence, mostré en una galería de la Cancillería de Austria la serie de videos The Bag Videos, en los que varias mujeres se describen físicamente con una bolsa en la cabeza, y tres fotos en un formato más pequeño que exhibiría después en Fluc, un centro de arte en Viena donde varios artistas expusieron vallas publicitarias. La pieza de las vallas publicitarias se titula Welcome to Viena, y habló de la convivencia de los austriacos con la migración de procedencia árabe a través de fotografías de mi cuerpo con kebabs”, explica.

En su obra está muy presente la relación del individuo, sobre todo de la mujer, con la comida o la belleza. “Son temas recurrentes que nacen de experiencias o traumas autobiográficos que he ido resolviendo de alguna manera a través de mi obra”, confiesa.
El arte no solo ha sido el bálsamo que ha cicatrizado sus complejos, sino la ventana a través de la que expone sin tapujos el ridículo culto al cuerpo de la sociedad contemporánea o la superficialidad con que la tiranía de las apariencias dicta las reglas de la belleza. “Estos modelos frustran a una gran cantidad personas, promoviendo cualidades físicas que son completamente inalcanzables para muchos. Creo que estaríamos todos más contentos con nosotros mismos si le quitáramos el poder a estas representaciones”, manifiesta.

Cochez explota constantemente esta temática como un recurso de denuncia contra los conceptos impositivos de la moda o la publicidad que ensalzan a mujeres escuálidas, promoviendo en ocasiones una vida poco saludable. “Creo que es algo con lo que muchos se pueden identificar y bastante vigente en nuestra sociedad”, agrega en este sentido.

De la serie ‘The Bag Videos’. Foto cortesía

La artista siempre involucra a muchas mujeres en su obra. “El acto de aceptarme a mí misma o aceptar diferentes formas de belleza no identificadas por la imagen popular involucra un descubrimiento en estas cualidades en mujeres de mi entorno y una investigación de ellas como una parte importante de mi proceso”, señala.

El año pasado, pidió a mujeres de todas las edades que desnudaran sus senos frente a las cámaras para el proyecto artístico I’m OK, que presentó finalmente en Miami. “La finalidad de las dos obras en video tituladas La serie de las camisetas mojadas y La serie de los regalos, ambas logradas con la convocatoria Préstame tus tetas, en la que trabaje con 75 mujeres, era mostrar todas estas cualidades reales de los pechos que no vemos en lo mediático. Yo tuve un problema grave con implantes de silicona y toxicidad, y de esta experiencia nace mi interés por mostrar la realidad”, destaca.

Para la serie de grabaciones The Bag Videos, que hasta finales de julio de exhibe en una sala de la Cancillería austriaca, Cochez —que también participó en los videos— convocó a mujeres de distintas nacionalidades con muchos acentos diferentes y les pidió que se pudieran una bolsa en la cabeza y describieran su cuerpo.

“La bolsa es para quitar el enfoque de la cara y asignárselo a la descripción verbal de su físico. Estas mujeres se describen físicamente como ellas se ven. Estas descripciones no dejan de ser subjetivas y se cruzan con las diferencias en nuestras percepciones al escuchar sus “hechos” y las de ellas. Muchas dicen cosas como “tengo un tamaño normal”, un concepto que comporta la total subjetividad de lo que eso significa para una variedad de espectadores”, detalla.

La artista se considera feminista: “por supuesto que lo soy, si no ¿qué?”, señala con convicción. “Obviamente hay mucha ignorancia sobre la definición de esta palabra, hasta el punto de que las mismas mujeres lo rechazan por miedo. Ser feminista es simplemente querer igualdad para las mujeres”, reflexiona.

A pesar del fuerte tono de provocación y protesta que emanan sus obras, Cochez niega que haga arte para denunciar. “Lo hago para mostrar otras opciones de miradas. No creo que el arte debe ser de ninguna manera. Hay arte para todos los propósitos, desde artesanía hasta puramente decorativo, hasta conceptual. Todo tiene valor para mí y soy capaz de disfrutarlo todo”, afirma finalmente.

 

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