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Él no quiere llevarse todo el crédito, pero sin querer, el movimiento social afropanameño tiene en Alberto Barrow a una de sus figuras más conocidas, y es una voz que habla fuerte y claro sobre los derechos y la latente inequidad social en la que vive la población negra panameña.

 

“Yo soy una de las muchas personas que participan en el movimiento social afropanameño. Ciertamente, tengo responsabilidades en la medida en que soy miembro de  la Secretaría Ejecutiva de la Etnia Negra y de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas”, destaca el abogado Alberto Barrow.

 

“Somos un equipo de hombres y mujeres comprometido con la inclusión social de la población negra en Panamá”, añade, “y es inclusión en todos los sentidos de la vida nacional”.

Barrow se reconoce a sí mismo y a los defensores de los derechos de los afropanameños como herederos de generaciones que precedieron este movimiento social, que no comienza en 2000 con la creación del Mes de la Etnia Negra mediante la Ley 9 de 30 de mayo de 2000, sino que tiene su base en luchas pasadas llevadas por figuras como George Westerman, descendiente de antillanos nacido en Colón que peleó por la justicia social para la población negra, y Armando Fortune, economista, escritor e historiador, quien fuera secretario privado de Ricardo J. Alfaro.

 

Y la generación de Alberto Barrow ya tiene su relevo en jóvenes como Urenna Best, Plashka Mead, Veyra Jackman, Egbert Wetherborne, entre otros.

 

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A medio contar. “Si alguien no sabe quién es George Westerman, no tiene la culpa. La culpa la tiene nuestro sistema educativo, en donde la historia de los hombres y las mujeres negros de este país está fuera de los currículos [escolares]”, asegura Barrow, que además es coordinador de Desarrollo Social en la Universidad de las Américas.

 

Para el abogado, el joven afropanameño no tiene claro de dónde viene y esto se debe a múltiples razones. Por un lado, corre con una cuota de responsabilidad de los padres, que no han transmitido esa historia. “Ese es el sentido de lo que se ve con el día de las trenzas y la energía que le hemos puesto al mes de la etnia negra, para ir llenando el vacío en el traslado de esa herencia afropanameña a ese niño y niña de hoy”.

 

Otra cuota de responsabilidad la tiene el sistema educativo, “que debo decir se ha rehusado a incorporar en los planes de estudio la historia del hombre y la mujer negros de este país, y digo que se ha rehusado porque el movimiento social en los últimos 12 años, es decir, con tres administraciones gubernamentales, ha insistido en la necesidad de incluir en los programas del Ministerio de Educación los aportes de los afropanameños en la construcción de la nación panameña”, afirma.

A su parecer, ha habido un claro desinterés en el asunto, a pesar de que el movimiento le pasó un documento a cada gobierno, con la metodología para incluir esta historia en los currículos escolares.

 

“En el caso de la ministra Lucy Molinar, se lo hicimos llegar al inicio de su administración y se lo hemos reiterado años después”, asegura Barrow, pero no claudican, y “vamos a insistir con el nuevo gobierno, y volveremos a entregar la propuesta para la inclusión de la historia y contribuciones de los afropanameños en la vida nacional”.

 

Barrow en la Vereda Afroantillana de Río Abajo.

 

Olvidados. El sector salud es uno de aquellos en que la población afropanameña está “invisibilizada”, comenta el abogado. “No aparecemos, no hay estadísticas sobre la incidencia de determinadas enfermedades en la población negra de país”.

 

“Se sabe con mayor precisión cuántas vacas hay una a una, que cuántos afrodescendientes hay en este país, y allí está el malogrado censo de 2010”, dice Barrow, criado en el barrio de San Miguel y cuya familia posteriormente se estableció en calle 19, Río Abajo.

 

En Salud no existen datos segregados por raza que den cuenta de las condiciones de salud de la etnia negra. “Hay algunas cifras sobre la población indígena, porque sería el colmo que no hubieran por lo extremo de las condiciones en las comarcas”.

 

Debido a estas y otras situaciones, el movimiento social afropanameño ha planteado elevar la Secretaría Ejecutiva de la Etnia Negra a Secretaría Nacional.

“El Consejo de Gabinete hace unas cinco semanas envió a la Asamblea Nacional el proyecto de ley que crea la Secretaría Nacional de la Etnia Negra; no entró en las sesiones extraordinarias, pero esperamos que se discuta en la nueva legislatura”, dice Barrow.

 

Explica que una Secretaría Nacional pondría los temas de los afrodescendientes casi a rango ministerial y con participación en el Consejo de Gabinete. “Serviría para el diseño y puesta en ejecución de políticas públicas en favor de la población negra, como lo hizo la Secretaría Nacional de Discapacidad para la población con discapacidad”.

 

Alberto Barrow ha manifestado a través de Facebook su desacuerdo con la serie ‘Los Brownies’, de Telemetro.

Mirada colectiva. ¿Cómo ve la sociedad panameña a  la población afrodescendiente? “Las miradas han ido cambiando para mejor en comparación con décadas pasadas, pero aún hay quienes se resisten a ver cuánto de negro tiene esta sociedad, que tiene mucho más que el 9.2% que arrojó el censo de 2010”, contesta el defensor de los derechos de la población afropanameña.

 

“Todavía hay una población que nos mira como miró a Irving Saladino en un complejo habitacional de Punta Pacífica, cuando fue víctima de discriminación de parte de  un guardia de seguridad y del administrador del edificio donde había comprado un apartamento”, dice recordando aquel incidente de 2008.

 

Hace hincapié en que esta es una sociedad negra y mestiza. “Algunos todavía nos ven como saus o como buenos bailarines, y en efecto lo somos y estamos orgullosos de esa gastronomía y danza. En parte también somos eso, pero  no somos Brownies, somos orgullosamente afrodescendientes”. 

Para Barrow, los medios de comunicación pueden jugar en contra y a favor. “No es que uno quiera pintar el país de negro, pero es importante que se haga efectivo el llamado ‘crisol de razas’, porque a veces es un frase muy hueca”.

 

Y lo siente así con la reciente serie de producción nacional Los Brownies, personajes que asegura están construidos sobre la base de estereotipos, como que todos los negros son de Colón, que están confinados a esa provincia o que son tontos. “Nosotros no somos Brownies”. 

 

“Estoy seguro de que ni a Medcom ni a TVN se les ocurre hacer una serie sobre los judíos panameños. Entonces no me llamen acomplejado, porque nos manifestamos en desacuerdo con Los Brownies, y si la definición de acomplejado es adversar contra los estereotipos, yo me reconozco como el acomplejado número 1”.