Catalina Escobar, la bogotana fundadora de la Juanfe.

La Juanfe es el diminutivo de la fundación que en una década ha contribuido a disminuir en 70% la tasa de mortalidad infantil en Cartagena. Juanfe es también Juan Felipe, el bebé de la fundadora de esta institución, que hace 15 años murió al caer de un octavo piso.

A principios del milenio, Catalina Escobar era una treintañera ejecutiva exitosa, radicada con su esposo y dos hijos en Cartagena, Colombia. Era además voluntaria en un hospital público donde veía llegar a bebés moribundos. Notaba el desamparo de las madres que los traían, casi niñas. En sus brazos murió el bebé de una madre de 14 años, que se habría podido salvar con un tratamiento que costaba lo que ella llevaba en su cartera. Eso lo supo demasiado tarde. Pero eso era algo que pasaba constantemente; médicos, enfermeras y otros miembros del hospital solían sacar de su bolsillo para ayudar a los pacientes, pero no era una práctica sostenible.

Estas realidades que ella sabía se debían a la corrupción –“en salud y educación se roba una barbaridad”,– dice, le hacían lamentar la desgracia de otros.

Un día, unas cajas imprudentemente apiladas por alguien en un balcón propiciaron que su hijo de año y medio muriera.

Reponerse de esa pérdida requirió de ayuda profesional. Ella y su familia se atendieron con psicólogos. Pero además fue necesario que toda la familia se entregara a un gran proyecto: la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, que nació con la intención de disminuir la mortalidad infantil y de dar formación a madres adolescentes.

El centro incluye una guardería para que las madres dejen a sus hijos mientras asisten a sus capacitaciones.

Antes de empezar la tarea, Catalina investigó concienzudamente, buscó cifras sobre mortalidad infantil y embarazo adolescente en Cartagena. Resultó que una de las ciudades más turísticas de Colombia presentaba la peor tasa de mortalidad infantil de su país. Buscó información sobre las políticas mundiales en estos temas y los objetivos del milenio. Diseñó entonces una empresa social.

En el lobby del hotel Marriott, en el área bancaria, Catalina concedió una entrevista a la revista Ellas. Fue al final del día, mientras estaba en Panamá para asistir a la Cumbre de las Américas, en abril.

Empieza diciendo que desde el principio tenía claro que la Juanfe debía manejarse como una empresa. Con un gobierno corporativo. Siempre le inspiraron recelo las organizaciones que aun con buenas intenciones se manejaban apelando solo a la caridad.

Su fundación recibe donaciones de multinacionales y del Banco Interamericano de Desarrollo, y esto se debe, según ella, a que presenta cifras, a que puede mostrar cuánto es el retorno de cada dólar que ponen sus inversores sociales. “Cuando les  muestras eso no te pueden decir que no”, explica al hablar sobre cómo consigue el financiamiento.

Invertir en las niñas y las mujeres puede cambiar a las comunidades, dice, apoyándose en estudios que muestran que el progreso de las mujeres es progreso para las familias y las comunidades.

“Las niñas que salen embarazadas en la adolescencia, si no reciben ayuda se salen de la escuela y siguen teniendo hijos y aumentando el círculo de la pobreza”. La Juanfe les da atención de salud y las capacita para superarse.

La clínica de la Juanfe da atención a los bebés.

Las instalaciones en Cartagena.

Catalina sabe que estas niñas no la tienen fácil, y muchas cuando llegan a su casa no reciben el apoyo, no encuentran familiares que les ayuden a cuidar el bebé, porque estas personas tampoco tuvieron ayuda, además de que siguen escuchando que la forma de retener a un hombre es teniéndoles un hijo.

A la Juanfe llegan adolescentes que han sido violadas, que las echaron de la casa, embarazadas pero con ilusiones de niña. Catalina dice: “Una niña de nueve años me contó cómo recordaba el día que la violaron, el olor, el sudor, el dolor de ese momento. Es terrible. Si me preguntas qué recuerdo de mis nueve años, tal vez diría el vestido que me compraron para mi cumpleaños, la fiestecita”. 

A pesar de conocer tantas historias tristes, cuenta que no acude a terapia, y que es el valor de las propias niñas lo que le da la fuerza para seguir adelante.

En Panamá acaba de abrir Las Claras, en la comunidad de Felipillo, un centro de la organización Voces Vitales que apoya y capacita a madres adolescentes, su modelo está inspirado en la Juanfe y recibe su asesoría.

Esta bogotana cree en capacitar a las embarazadas y empoderarlas. Asegura que en un principio la Juanfe invirtió grandes sumas de dinero y de tiempo en programas de prevención visitando a las escuelas, pero no obtuvieron buenos resultados. “Las muchachas de todas maneras quedaban embarazadas”.

Se capacita a las jóvenes de Cartagena en especialidades de turismo y hotelería, que son muy requeridas en la ciudad.

Su centro ha impactado a alrededor de 46 mil vidas, contando a las adolescentes y sus familias. También ha salvado a 4 mil bebés mediante la clínica y los programas de salud que mantiene.

A principios de mayo, Escobar fue premiada como emprendedora social por el Foro Económico Mundial. Ha recibido muchos reconocimientos. En 2012 fue la única latinoamericana incluida en la lista Héroes de CNN en 2012.

Viaja mucho, acepta, pero también tiene una regla: siempre estoy en casa los viernes para cenar. “No puede ser que me preocupe de los niños de todos, pero no de los míos”. Sonríe.

 

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