2d89b63128c9456a3f06318c3b238738 - Gladys Turner, Panamá en la X Bienal Centroamericana

La X Bienal Centroamericana, uno de los eventos artísticos más importantes de la región, tendrá lugar del 30 de agosto al 30 de septiembre en las ciudades de Puerto Limón y San José, Costa Rica, el país sede. FundAHrte ha sido la plataforma para los catorce  artistas estarán por Panamá, bajo la visión de la curadora panameña integrada con la propuesta curatorial general.

¿Cómo está armado el sostén teórico de la bienal?

Parte de la propuesta “Bordados y desbordes”, de la curadora general Tamara Díaz Bringas. Con esa propuesta investigativa ella quería explorar los bordes no solo del arte contemporáneo centroamericano, sino de las instituciones, y transgredirlos. La idea era desbordar, salirse de esos límites. Pero también analizar las cosas que ya estaban en red, o bordadas. A raíz de su investigación surge “Todas las vidas”, que es la propuesta para la bienal, en la que la curadora quiere explorar aquellas cosas que están invisibles dentro de nuestra región: poner en crisis o evaluar el sistema imperante cuya dinámica y estructura aísla a ciertos grupos. Y una exploración importante va a ser el litoral caribe de Centroamérica.

¿Por qué el litoral caribe?

Los artistas que tienen que ver con el litoral caribe y con la cultura caribeña no se refieren solo a afrodescendientes, sino a culturas indígenas que se han desarrollado en el Caribe. Tal vez en Panamá estamos muy consientes de nuestra herencia cultural caribeña, sin embargo, en el resto de Centroamerica no, y eso se está explorando. La bienal va a tener dos sedes, y la inauguración no será en la capital costarricense, sino en Puerto Limón, que es una ciudad caribeña.

El evento cambió su denominación de Bienal de artes visuales del istmo centroamericano a Bienal Centroamericana, ¿qué significado tiene este cambio de nombre?

La mención de artes visuales cierra el compás y no te permite incluir otros formatos. Ahora puedes meter varios. En esta ocasión Panamá participa con dos artistas en el ámbito sonoro, que son Ingmar Herrera y Mar Alzamora en la décima sonora, que es un espacio en el sitio web de la bienal. Junto con otros artistas, tendrán 10 días para usar la décima sonora y poner lo que quieran compartir con el público, incluso playlists no solo de su propia producción, sino de músicos que los hayan impactado.

¿En qué ha consistido tu labor como curadora?

Mi participación ha sido apoyar a Tamara consiguiendo información sobre los artistas, recomendando a algunos y ver si entran dentro del marco de esta investigación, que es Todas las vidas. También de descubrir a cierta gente.

¿Quiénes fueron esos descubrimientos?

Esos descubrimientos son sui géneris, no es que estaban perdidos ni nada por el estilo, sino gente que tenía poca visibilidad. Hay algunos como Antonio José Guzmán, que tiene muchos años de estar en el ámbito del arte contemporáneo en Europa, pero en Panamá es poco conocido. El caso de Ela Spalding, que es una joven que está comenzando a desarrollar una serie de trabajos muy interesantes de tipo relacional, y José Braithwaite, que ha tenido muchas exposiciones en el extranjero, pero en Panamá no ha tenido muchas.

¿Que parámetros se aplicaron para hacer la selección de los artistas?

Trabajar con aquellas expresiones artísticas que representaran a ciertas comunidades que estaban criticando al sistema, principalmente. Visibilizar la producción de artistas caribeños con las obras de Oswaldo De León Kantule, Ela Spalding, que está trabajando con el tema del calipso, y el Caribe que llega a la ciudad en la obra de José Braithwaite, cuyo trabajo gira en torno a la comunidad de Río Abajo. Artistas que hicieran visibles ciertas realidades, como la de la provincia de Darién. Ingmar a través de lo sonoro con su propuesta “Darién, bunde y bullerengue”, hace visible a esta comunidad, y lo mismo hacen José Manuel Castrellón y Raphael Salazar con su propuesta fotográfica que se llama “Invisible Invencible”. También el tema de la presión social sobre el cuerpo femenino, que está siendo explorado por Pilar Moreno y María Raquel Cochez. Por otro lado, Jaguar Clandestino y Martanoemí Noriega fueron invitados para trabajar a nivel urbano en San José, en un laboratorio que se llama Hacer lo público. Son temas de investigación que salieron a relucir a través de “Todas las vidas”.

¿Consideras que este grupo de artistas es representativo del arte que se está produciendo en Panamá?

Me parece que es un dream team, un grupo soñado de artistas. Están Donna Conlon y Jonathan Harker, que yo no podría decir que son representativos del arte que se produce en el país, pero sus temas sí que son representativos de lo que ocurre en Panamá.  La escena panameña del arte contemporáneo no es uniforme. La mayor parte de los artistas está en la onda de la pintura. Hemos invitado a dos artistas que trabajan con pinturas, como Oswaldo, María Raquel y Martanoemí. Lo que pasa es que los bordes no son tan definidos como antes.

¿Cómo crees que el arte panameño abanderado por estos artistas se integra al arte centroamericano?

Pienso que principalmente en común tienen las inquietudes. Los formatos que están explorando como artistas ya están consolidados en el mundo del arte contemporáneo, es decir, no veo nada realmente que sea característico de la región más que las inquietudes que los unen, las temáticas. Lo que sí me parece interesante es que tienen una necesidad muy grande de comunicarse con los espectadores, y lo logran a través de diferentes medios. Se notan también, aparte de sus inquietudes particulares, las críticas al sistema. Todos son muy críticos del sistema, tienen esa necesidad de explicar y comunicar eso que están viendo. Creo que es una necesidad que se nota muy fuerte.

¿Cómo ves la producción artística joven en Panamá?

De los artistas seleccionados, todos están arriba de los 30 años. Hay jóvenes dedicados a la ilustración, otros a la pintura, creo que algunos son muy autocomplacientes. Hemos seleccionado gente que está haciendo investigaciones muy profundas. Y no es que despreciamos la pintura de caballete, pero creo que a veces eso puede ser una especie de cárcel. Hay cosas que no puedes decir metido dentro de un cuadro.

Perfil:  Arquitecta y curadora independiente. Cuenta con una maestría en Formulación y Evaluación de Proyectos y una especialización en Gestión Cultural. Colabora como miembro del equipo curatorial y coordinadora de actividades públicas del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC-Panamá).

 

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