7cdba7c9eb3c576d0aeea15192b53ef5 - Eso que les molesta a ellos de nosotras

A pesar de que todas somos distintas y de que ellos aceptan que no pueden vivir sin nosotras, nos confesaron que sí existen ‘manías’ que no soportan y que son más comunes  de lo que las mujeres creemos.

DESPUÉS DEL MATRIMONIO…

Guillermo Avendaño, casado de 40 años, tiene varios años de matrimonio y ha notado que  se toma en cuenta menos el punto de vista del varón.

“Uno les brinda un consejo chévere y no le hacen caso. De repente llega otra persona, se los dice y les parece más interesante”, comenta.

Continúa explicando que quizá el mayor cambio que ha observado al pasar del noviazgo al matrimonio es que la mujer escucha menos la opinión de su pareja. “Después de cierto tiempo, no sé si es por falta de confianza, pero ya no te hacen caso a esos consejos que son de buena fe”.

Juan Rosario, casado de 39 años, por el contrario, al preguntarle si considera que la pareja cambia tras el matrimonio, opina que “yo no creo que sea así, lo que creo es que una cosa es pelearse e irse a casas diferentes y otra cosa es convivir en la misma casa, o sea, yo siento que ambos somos lo mismo, pero la convivencia es lo que hace que se haga más difícil”.

INCONFORMES NO, CAPRICHOSAS.

Ella abre la pequeña caja aterciopelada, pero al observar la joya, se le sube la sangre a la cabeza al darse cuenta de que la piedra es azul y no roja, como había pedido.

En situaciones así se han visto algunos caballeros, que sienten que por más que intenten consentir a sus parejas, ellas no quedan  satisfechas.

Tato Oliva, casado, de 32 años, se ha metido en problemas con su pareja al no cumplir con sus expectativas. “Por ejemplo, [San Valentín] es un día en el que hasta las fondas están llenas; entonces por agradarles buscamos lugares que sean especiales, pero si ella tenía en mente, por decirte un ejemplo, McDonald’s, y lo único que te salió reservar fue Pío Pío, no ven el detalle”.

Juan Rosario también ha observado que las mujeres pueden ser a veces demasiado ambiciosas, en especial si se trata de regalos. “No han terminado de recibir el regalo que les estás dando cuando ya están pensando que quieren otra cosa. Ni siquiera han terminado de disfrutar el regalo que tanto anhelaban, cuando empiezan: bueno, ahora quiero…”.

Guillermo Avendaño, por su parte, aclara que no es bueno generalizar. “Hay mujeres que son muy mimadas y hay mujeres que son muy inteligentes, que saben muy bien ubicarse”.

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‘NO ME PASA NADA’

A Juan Manuel Carvajal, soltero de 28 años, le parece que lo más molesto es cuando una mujer dice que no le pasa nada a pesar de que evidentemente está enojada. “El que digan que todo está perfecto cuando saben que no está perfecto nada”.

Para los hombres también es desesperante la indecisión. Jossuet Barrios, también soltero de 28 años, opina que la situación más recurrente y causante de muchas discusiones es cuando una mujer no sabe lo que quiere hacer pero tampoco acepta las recomendaciones de la pareja.

“Que la mujer diga ‘No sé, lo que tú quieras’ y cuando le dices [tu sugerencia] ella responde ‘No, eso no’. Después al volverle a preguntar te dice ‘No sé, dime tú”.

‘¿POR QUÉ DEMORAS TANTO EN ARREGLARTE?’

Uno de los mayores dramas de los hombres frente a las mujeres es esperar a que su pareja se arregle para salir.

Para Alessandro Bove, casado, de 34 años, “es lo más normal que cualquier hombre se moleste si su pareja tarda mucho en arreglarse cuando se están preparando para salir a algún lugar. Pero después que ves que sale toda bella, toda arreglada, toda vestida, toda perfumada, se te quita todo eso”.

A Juan Rosario, además le parece que las mujeres deben planificarse mejor a la hora de arreglarse. “Le digo ‘nos vamos a las 8:00’ y en vez de programarse y decir ‘me demoro tanto mientras me hago el blower, lo que me voy a poner’, me deja esperando. Desde las 7:00 deberías irte a arreglar, pero es por gusto, pareciera que le hubieras dicho ‘nos vamos a las 9:00’, nunca están listas a las 8:00 sabiendo que se van a demorar”.

Mientras Guillermo Avendaño llega a otra conclusión. Como “la mayoría se toma su buen tiempo en eso”, considera que deberían reservar ese arreglo especial solo para “actividades importantes como fiestas”, no para ir al cine o a un cumpleaños.

LAS DISCUSIONES, SOLO LAS GANA ELLA

En una discusión “hay veces en que uno siente que, digas lo que digas, no vas a ganar”, opina Alexis Botacio, casado, 37 años. “Hay momentos en los que sientes que aunque tengas todos los argumentos de tu lado, no hay manera de darle la vuelta a la cosa”.

Otro detalle frustrante, dice, es que “uno busca evitar [hacer] cosas para que ellas no se molesten, y cuando buscas eso, se molestan por otras cosas”.

Según Juan Rosario, la mayoría de los hombres evita las confrontaciones para impedir el desgaste. “Yo creo que a veces nos damos por vencidos. Después de tanto discutir, ya mejor terminamos dándoles la razón para no seguir la bronca, pero no es que estemos de acuerdo, sino como quien dice, ¿para qué voy a seguir la pelea si no voy a tener la razón o no va a pensar igual?”.

Por su parte, Tato Oliva considera que es importante que un hombre sepa cuál es su lugar en la relación. “Por eso nosotros tenemos la última palabra: ‘Sí, mi amor”.

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¡NOOO! ¡TIENE PELO FALSO Y DEMASIADO MAQUILLAJE!

A muchos hombres no les parecen atractivas las mujeres con  mucho maquillaje y extensiones.

“Mientras más naturales las mujeres, mejor”, comenta Juan Rosario respecto a las damas que exageran en este aspecto.

Para Tato Oliva lo mejor es ser naturales. “A mí me gusta verlas al natural, ustedes son muy hermosas de cualquier forma. Yo sí peleo cuando se quieren poner extensiones o  se quieren operar”.

Alessandro Bove opina que “la mujer tiene una belleza natural, no debería maquillarse  tanto, sino simplemente retocarse. Me parece que el maquillaje debe ser lo más natural posible sin alterar mucho las facciones de la mujer”. Y concluye: “Al fin y al cabo la belleza es algo transitorio”.

¡¿DÓNDE ESTÁS?!

A Juan Manuel Carvajal le  incomoda, como a casi todo hombre,  que le pregunten dónde está. Pero resulta que ahora, con la tecnología celular a la mano, las mujeres ya no se limitan solo a preguntar, sino que piden pruebas del lugar donde ellos se encuentran.

“Me ha pasado que me dicen ‘Mándame una foto de donde estás’. Yo le digo realmente dónde me encuentro y responden ‘¿Cómo así? No te creo, mándame una foto’. Me ha pasado con más de una persona”.

UN ESPACIO PARA MÍ

Guillermo Avendaño agrega que otro tema del que se quejan sus amigos  es de que sus parejas  no suelen comprender que ellos necesitan tiempo para hacer sus actividades preferidas.

“Por ejemplo, cuando uno quiere ir a jugar fútbol o si  hay alguna actividad como un paseo en moto,  ella dice que no puedes ir  porque la estás dejando sola. Aunque uno la invite no quiere formar parte”.