6068b64d2c7157349b879e6f72aa174b - Ilya Espino, líder de la ampliación

Cuando el ingeniero Jorge Luis Quijano fue elegido nuevo administrador del Canal de Panamá en 2012, sugirió que la ingeniera Ilya Espino de Marotta lo reemplazara en el cargo de vicepresidente ejecutivo a cargo de comandar el programa de ampliación del Canal.

De Marotta recuerda que por esos días se encontró en un congreso con un ingeniero belga que conoce y aprecia su trabajo.
“Ahora que Quijano va a ser administrador, ¿te interesa el puesto?”, le preguntó.
“Por supuesto que sí”, le contestó ella.
“Pero tú eres mujer”, dijo él.
“¿Y eso que tiene?”, le respondió ella.
“Pero tú estás casada”, insistió.
“Sí, mi esposo me apoya”, dijo de Marotta.
“Tienes tres hijos”, añadió el ingeniero.
“Sí”, contestó ella.
“Bueno, pero eso es un mundo de hombres contratistas”.
“Yo me sé manejar en un mundo de hombres”, recalcó ella.
“Bueno, vas a tener que hacer mucho lobby”, pronosticó él.

De Marotta sonríe al contar la anécdota. Recalca que no necesitó hablar ni convencer a nadie. Fue recomendada por el administrador entrante, validada por el administrador saliente Alberto Alemán Zubieta, y ratificada por la junta directiva del Canal.

Para ella, aquel diálogo demuestra la predisposición de los hombres frente a una mujer que aspira a un alto cargo. No obstante, las mujeres han demostrado que tienen igual capacidad.

“Si vas al campo, hay mujeres que son señalizadoras de tránsito, trabajan en seguridad, trabajan en calidad, vacían concreto, operan grúas. Ya hay mujeres en todos los ámbitos y en la parte de administración a nivel mundial las mujeres están cogiendo más auge”, comenta. Insiste en que es un “movimiento mundial” que también se está dando en Panamá, y “ya se está viendo el fruto”.

Reconoce que “a medida que vas subiendo de rango es más difícil cuando eres mujer. Creo que la mujer tiene que demostrar un poquito más que el hombre para ser considerada”.

¿Retos? ¡Sí! En cuanto regresó graduada en ingeniería marítima de la Universidad de Texas A&M, de Marotta comenzó a trabajar en el Canal de Panamá. Empezó como empleada temporal en el taller de reparación del dique flotante del Canal en Colón. Allí estuvo cuatro años, pero como se confiesa amante de los retos y siempre sedienta de aprender “cosas diferentes”, aprovechó el sistema de mérito para ir probando otras áreas. Así estuvo en la división de dragado, en el área de ingeniería mecánica, en contabilidad como ingeniera evaluadora de proyectos, y en el departamento de operaciones marítimas. Entonces, pasó a formar el grupo de cuatro líderes que dirigió el equipo de 120 personas que desarrolló la propuesta del plan maestro de la ampliación del Canal.

“No le tengo miedo al reto ni a tomar decisiones, eso es importante también en el avance de una carrera profesional”, asegura la ingeniera.

“La preparación es indudablemente un factor primordial”, dice sobre lo esencial para que una profesional vaya escalando laboralmente. “La dedicación que uno le demuestre al trabajo es bien importante, y la actitud. Esos son los tres pilares para poder ser reconocida y ser tomada en cuenta en un puesto de jerarquía mayor”.

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El casco rosa. Ser mujer en un mundo de hombres no le incomoda, está acostumbrada a ello porque este ha sido su universo desde que estaba en la universidad. Recuerda que en el departamento de ingeniera mecánica era la única mujer, y el equipo acostumbraba a ir un día de la semana en corbata. “Yo me compré mis corbatas; tenía de perlas, tenía una de flores. Así que iba encorbatada igual que ellos”, cuenta riendo.

Para ser respetada en un ambiente de mayoría masculina, aconseja “demostrar carácter, una no puede ser demasiado suave, tampoco ser grosera. Tampoco puedes escandalizarte por cualquier cosa que diga o haga un hombre, siempre que no sea algo dirigido en contra de ti o que te irrespete como individuo, porque los hombres se vacilan diferente entre ellos”.

La clave está, según de Marotta, en demostrar confianza en sí misma. “Los hombres te van a respetar, no importa en qué tipo de trabajo estés si muestras confianza”. Añade también ser transparente, decir siempre lo que se piensa con respeto y no ser sumisa.

Hace hincapié en que las mujeres además aportan otro punto de vista sobre las situaciones, lo que es una ventaja para los proyectos, y que tienen una habilidad innata para negociar, que es una gran ventaja.

Sí hay balance casa-trabajo. “Muchas veces la mujer profesional piensa que tiene que sacrificar la familia por el trabajo y a lo mejor por ese temor no sube más allá, pero las oportunidades  están”, dice de Marotta.

Cuenta que todos los días cena en familia, “es un tiempo sagrado”. Expresa que no ve nada malo en llevarse el trabajo a la casa, porque prefiere llegar a cenar y después trabajar un poco cuando sus hijos  hacen otras  actividades, que quedarse en la oficina hasta las 7:00 o 9:00 p.m.

Insiste en que las mujeres profesionales no deben temer expresar que hay momentos en que su familia es prioridad. “El hecho de que yo tenga que decir ‘me voy a un acto de mi hijo’ no debe ser motivo ni de vergüenza ni de preocupación. Por  el contrario, el que te valora y te aprecia comprende que es parte de la vida y no puede truncarte algo como eso por un trabajo”.

En 2010, la ingeniera se ausentó de su puesto por siete meses cuando uno de sus hijos y también su esposo fueron diagnosticados con cáncer. Ella comunicó a sus jefes su situación familiar, lo comprendieron, y pudo dedicarse a atender su familia sin que se viera afectada su profesión, pues un año y medio después recibía un ascenso.

Resalta que para poder lograr un balance en que ni la familia ni el trabajo se afecten, es vital tener un buen equipo y buenas relaciones con él porque “el trabajo no lo hace uno solo”. Insiste en que eres buena líder si cuando no estás todo sigue funcionando como si estuvieras físicamente. Eso sí, se mantiene siempre a una llamada de distancia en el celular.

Aunque en el día a día acepta que a veces no percibe la importancia de su trabajo, expresa que es un honor estar a cargo de la ampliación. “Nunca pensé que iba a ver un tercer juego de esclusas; nunca pensé que iba a estar liderándolo”.

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