Bolívar Aparicio confiesa que comenzó a maquillar “por necesidad". Comenta que de joven quería ser actor de teatro.

Dicen que la necesidad es la madre de la creatividad, y para Bolívar Aparicio esto no puede ser más real. Cuando estaba en sus veintitantos quería ser actor, pero corría la década de 1980 y entonces, comenta, el teatro era bastante elitista. Se buscaban actores de apariencia caucásica, así que él no conseguía muchos papeles.

De algo había que trabajar y “por necesidad, empecé a maquillar”, dice con una sonora carcajada. Sus maestros en este arte fueron figuras como Blanquita Casanova y Edwin Cedeño.

Era más solicitado para maquillar que por sus cualidades sobre las tablas, “aunque de vez en cuando me daban papeles pequeños”, rememora Aparicio en el camerino de su más reciente reto, el programa Tu cara me suena, donde cada semana tuvo que crear famosos a partir de artistas panameños y mantuvo al público pegado a la pantalla cada miércoles durante siete semanas.

En el maquillaje se volvió experto. Aparicio continuó maquillando, tomando cursos y hace cinco años regresó de España con una especialidad en maquillaje para cine, televisión y efectos especiales.

Continuó trabajando en teatro, hasta que fue contratado para Los Reyes del Humor, donde caracteriza a los comediantes según el personaje a interpretar. Es así que cuando llegó el proyecto Tu cara me suena, los productores no pensaron en más nadie que en Bolívar Aparicio.

Aparicio hace los tatuajes de Don Omar sobre Nigga.

Se me parece a…  A la 1:00 de la tarde, en un camerino en el Teatro Balboa, el equipo de ocho maquillistas caracterizadores y estilistas, liderados por Aparicio, reciben a los famosos del patio para transformarlos en otros famosos.

A las 6:00 de la tarde (cuando el equipo de Ellas llegó) el trabajo continuaba. En una esquina, Nigga practicaba sus pasos como Don Omar y Miguel Oyola se transformaba en Luis Miguel, no sin antes hacer un poco de desorden.

Sentada estaba Jannelle Davidson, mientras Aparicio terminaba los detalles que la convertirían en El General, y Candela estaba a su lado volviéndose Residente, de Calle 13.

Ningún famoso salió a escenario sin pasar antes por el ojo del experto, aunque reconoce que todos revisan el trabajo de los otros. “No puedo mentir, nos hemos equivocado, pero por eso teníamos tanto tiempo antes de que empezara el programa. Se hacía un control de calidad antes de salir, aquí todos trabajábamos en equipo y todos podían opinar”, dice, y es que también el trabajo era evaluado por los productores.

“Primero, recibía la directriz de la producción, me enviaban un video del artista en el momento histórico donde ellos lo situaron. Entonces, había un libro con fotos de distintos ángulos de cada uno de los artistas, si tenía tatuajes, color de ojos, cabello, uñas largas o cortas. Hay que ver todo en detalle”, comenta, mientras un irreverente Leopoldo Mojica se ajusta un pañuelo en la cabeza para personificar a Leonardo Favio, soltando chistes subidos de tono.

 

El experto ultima detalles en el personaje de El General, de Janelle Davidson.

En conjunto con los vestuaristas, había que revisar cuánta piel se iba a ver en cada personaje, pues se debía maquillar el área expuesta o colocar los detalles pertinentes (cicatrices, tatuajes, etc.).

Reconoce que el trabajo más difícil fue la transformación de hombres a mujeres, como de Miguel Oyola a Beyoncé o de Nigga a Fanny Lu. “Hay que hacerles las piernas, el cuerpo. El equipo de vestuario se encargaba de moldear toda la figura con capas de foam y pantimedias. Llevaban como cuatro [capas] de foam y medias para lograr el efecto de las piernas y la cintura”, menciona Aparicio.

Aunque para el maquillista no había trabajo imposible, admite que sufrió un poco con los cambios de tono de piel.

“[Herman] Bryden fue a uno de los que más se le cambió la tez de oscura a clara. Una anécdota es que cuando iba a las tiendas a comprar las bases [de maquillaje] ya todos me conocían y cuando veían las bases blancas me preguntaban ‘¿está comprando para Bryden?’ y les decía ‘sí, hay que blanquearlo de nuevo”, comenta un sonreído Aparicio, mientras Herman Bryden caminaba por el camerino con los ojos cerrados para ser Andrea Bocelli, y sí, ya estaba blanco.

“Se gastó mucho maquillaje, cada gala yo salía a comprar maquillaje nuevo y cremas limpiadoras”, porque del teatro los artistas debían salir como habían llegado, sin rastro del artista personificado.

El maquilista admite que sufrió un poco con los cambios de tono de piel de los artistas, como en el caso de Herman Bryden (en la imagen) que durante el programa se le cambió varias veces la tez de oscura a clara.

Después de los clones. Luego del demandante Tu cara me suena, Bolívar Aparicio regresa a sus labores en Los Reyes del Humor y en Buenos Días, donde da vida a la abuela Chana, encarnada por el actor de teatro Augusto Poso.

En Panamá, afirma el experto, no hay mucho campo para desarrollar el maquillaje de caracterización, salvo por ocasionales trabajos publicitarios, debido a que la industria del cine aún no despega. Asimismo, su estudio es complicado pues la carrera no existe en Panamá y debe estudiarse en el extranjero.

Asegura que disfrutó de sus días en Tu cara me suena, en donde intercambió consejos y experiencias con su equipo de trabajo, que incluyó a su esposa y maquillista caracterizadora Paola Tognarelli, y espera que este proyecto se repita.

 

 

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