16c4a56ef9708ae37f2f90f77538457f - El labrador ‘retriever’, un perro incomprendido

Se ha convertido en la raza canina con más registros de nacimiento en el mundo. El labrador retriever actualmente es, sin duda, el ícono del perro por excelencia, gracias a  su belleza, lucidez y un temperamento amigable, incluso para convivir con niños pequeños, cosa nada fácil para un perro.

De origen canadiense, el labrador es un trabajador desde sus inicios. El agua es uno de sus medios preferidos; ayudaban a los pescadores y embarcaciones en sus tareas. Si bien esta condición genética no es muy utilizada en la actualidad, tiene otros atributos, por ejemplo, perro lazarillo, auxiliar en zooterapia y tareas de búsqueda y rescate.

Pertenece al grupo de los llamados cobradores, junto a otros famosos como el golden retriever, que tienen la función de traer las piezas abatidas por el cazador sin dañarlas. Si trasladamos esta vocación natural a la vida citadina, veremos que los labradores están permanentemente buscando algo para llevar en su boca: zapatos, medias, pelotas o lo que tengan a su alcance. Este grito de la sangre es muy fuerte en ellos y necesitan cumplirlo.

Foto cortesía Gerardo Gandsas

La mayoría de las personas que conviven con labradores están felices con la decisión de haberlos escogido, y las quejas generalmente son por su abundante caída de pelo e hiperactividad. Estas dos condiciones no son anomalías, sino características naturales de la raza.

Por su actividad acuática, el labrador necesita un gran aislante térmico y el pelo lo es. Ellos poseen lo que se denomina pelo mixto, y el subpelo es abundante, por lo que su muda es casi permanente. Cepillarlo regularmente es la única forma de recoger su pelo en el cepillo y aminorar su presencia en el piso. Pelarlos no es buena opción, ya que les quitaría su protección a temperaturas extremas y nada resolvería.

¡Cuidado con los excesos de alimento! Les encanta comer y tienen marcada tendencia a la obesidad.

Foto cortesía Gerardo Gandsas

 

CUANDO EL LABRADOR SE VUELVE DESTRUCTOR
Decir que un labrador sufre  en un apartamento junto a su gente y en un mullido sillón, sería mentira. Pero esto no quiere decir que es lo que ellos elegirían si pudieran, ni tampoco lo que ancestralmente requiere su raza.
El aburrimiento, encierro, soledad, ansiedad y falta de contacto con estímulos naturales hacen que un perro, evidentemente lúcido, necesite redireccionar sus carencias hacia alguna actividad donde canalice sus energías y lo mantenga activo.

Aunque muchos no tomaron como cierto el argumento de la película Marley y yo, donde la casa se convertía en un caos, esta historia está sacada de la vida real y el perro no es el culpable.
Ni siquiera podemos decir que esto es un problema de conducta. Son las personas las que muchas veces no toman en cuenta lo que un labrador es y pretenden rehabilitar en ellos algo cuya solución es solo ofrecerles una actividad acorde con su funcionalidad. No se trata solo de cansarlos, sino de hacerlos trabajar en lo que les guste.

Foto Cortesía Gerardo Gandsas

 

ACTIVIDADES PARA UN LABRADOR
Llevarlos a nadar con supervisión, arrojarles pelotas para que puedan realizar su trabajo de cobradores, juegos de búsqueda por olfato y circuitos de agilidad, son algunas de las actividades que ellos disfrutarán y harán que permanezcan balanceados. Las tareas deben ser regulares para que tengan resultados positivos.