4355a0752dedc6cf358dbccbbee50b15 - El arrullo del perezoso

 

La brisa fresca de la mañana abraza al visitante del Parque Municipal Summit, y un coro de aves lo recibe al pasar la entrada. A unos cuantos pasos del umbral, un senderito lleva a un recinto en donde se refugia una madre y sus pequeños perezosos.

 

Lo curioso de la imagen es que la madre es adoptiva y es humana, Yiscel Yángüez, que dirige el programa de rescate y rehabilitación del parque y trabaja para la Asociación Panamericana Para la Conservación (APPC), que se encarga de cuidar personalmente de los perezosos que llegan al lugar.

 

“Estudié administración de empresas, y en principio me encargaba de manejar los fondos para los proyectos de rescate, rehabilitación y reubicación de fauna silvestre [de la APPC]. Me tocaba ver a diario el trabajo de los rescatistas y me fue interesando. En un momento tuve la oportunidad de ir al proyecto y me llamó la atención que el único animal que no podía salir huyendo era el perezoso”, recuerda la cuidadora, mientras lleva a un perezoso al área de alimentación y rehabilitación.

 

“El perezoso se aferra al árbol, entre más se golpea al árbol, más se aferra a este”, explica. “Las aves se van volando, los reptiles y mamíferos corren, pero él no. A la organización nos llegaban muchos perezoso huérfanos y lesionados, y empecé a interesarme en ellos. Una vez que los conoces quedas enamorado de ellos. Comencé a investigar y contactar organizaciones de otros países para brindarles a esos pequeños una mejor dieta, atención y poder sacarlos adelante”.

 

Bajo su atención están cinco perezosos de dos dedos (‘Wookie’, ‘Snow’, ‘Brownie’, ‘Bladi’ y ‘Ángel’) y dos perezosos de tres dedos (‘Punky’ y ‘Coquito’). Además, cuida al ‘Señor Búho’, un autillo tropical; un olingo y dos zorros cangrejeros. 

 

'Coquito', uno de los perezosos de tres dedos.

 

‘Luna’, la primera. “Me tomó tiempo y mucha dedicación”, dice Yángüez, “pero en 2006 logré sacar adelante a mi primer perezoso de dos dedos, ‘Luna’, y la nombré así porque de todos los peluches que le pusieron, se aferró a uno en forma de luna”. 

 

A los perezosos les colocan peluches para que estén más cómodos en sus jaulas.

 

El día de la cuidadora comienza temprano, con la búsqueda de las plantas que comen y se recolectan tres veces al día, pues es la cantidad de veces que se alimentan y siempre se les ponen frescas, como las encontrarían en el bosque. “Contrario a lo que muchos piensan, que los perezosos solo comen una hojita, ellos comen bastante”.

 

Lo más difícil, explica Yángüez, es saber qué planta quiere comer el perezoso. En vida silvestre se alimentan de más de 96 especies de plantas y cada individuo puede comer 25 especies distintas, por lo que cada caso tiene requerimientos diferentes “y me toca a mí reconocer cuál de las plantas le va a gustar”.

 

“Después de 10 años de estar haciendo esto, ya me conozco las plantas y puedo, dependiendo del caso, saber cuáles podrían gustarle”. Reconoce que el  éxito para poder reubicar a estos animales está en proporcionarles la dieta que encontrarán en el bosque.

 

Tratan de no aplicarles algún medicamento en la medida de lo posible. De hecho, si la deshidratación que presentan no es extrema, se les da vía oral y a través de las hojas, como lo encontrarían en la naturaleza.

 

Una vez han desarrollado sus movimientos, logran bajar al suelo para hacer sus necesidades y pueden dormir colgados, como lo hacen en el bosque, están listos para ser reubicados. Dice la cuidadora que buscan áreas alejadas de las calles, como el parque Soberanía.

 

Los perezosos pueden comer más de 90 plantas diferentes.

 

Los difíciles. No todos los casos que han atendido han tenido buen final. “Uno de los casos más difíciles fue atender a una perezosa que llegó quemada y con su cría. Ocurrió en Milla 8 y quedó en medio de una quema de herbazales, cuando llegamos tenía el rostro y las patas delanteras quemadas. No pudimos salvarlos, fue muy triste”, rememora la administradora.

 

Hace poco tuvieron el caso de una perezosa electrocutada que tenía una cría. Los veterinarios del parque tuvieron que amputarle las patas delanteras, pero no logró sobrevivir. “Ahora tenemos el gran reto de sacar adelante a su cría, ‘Bladi’, de 3 meses. A él hay que darle leche de cabra cada cuatro horas, pues todavía es un bebé”.

 

‘Brownie’, de 7 meses, presenta inmovilidad en sus patas traseras. Fue rescatado en la vía hacia Chilibre. “Pensamos que se cayó de su madre en mala posición y por eso no puede aferrarse a las ramas con sus patas traseras, pero le estamos haciendo ejercicios para mejorar esto”.

 

También está el caso de ‘Snow’, de 10 meses, rescatado en el cerro Ancón cuando tenía dos semanas de nacido. “Snow’ tiene rasgos albinos, lo que le hace vulnerable y sensible. Creemos que se debe al cruce de perezosos de una misma familia, ya que es un bosque que ha quedado fragmentado en el cerro Ancón debido a la deforestación y las construcciones, así que los perezosos que quedaron  comenzaron a cruzarse entre sí. He tenido ya tres casos similares del mismo lugar. En el bosque, sus probabilidades de vida son muy pocas, y de hecho, debido a su retraso en el desarrollo, no creemos que llegue a la vida adulta, pero queremos darle una buena calidad de vida el tiempo que sea necesario”.

 

Por otro parte, los perezosos se ven amenazados por la frecuente deforestación de los bosques, que “atenta contra ellos, ya que dependen exclusivamente de los árboles para su supervivencia”. Su cuidadora indica que el hombre es su principal depredador, pero también la boa constrictor y los felinos. Cuando el perezoso decide cambiar de árbol es la presa preferida del águila harpía.

 

Snow es un perezoso de dos dedos con retraso en el desarrollo.

 

Educar para conservar. En 2009, la APPC entró al Parque Summit como un apoyo al programa de rehabilitación y reubicación de fauna silvestre, “pero trabajamos desde mucho antes con el parque, porque es el único lugar para poder dejar un animal que no se puede reubicar en el bosque”, dice Yángüez.

 

Ella está a la cabeza del  Pabellón Educativo Xenarthra,  un proyecto  financiado por  el SeaWorld & Busch Gardens Conservation Fund, que busca crear conciencia sobre las mamíferos xenarthra, que incluye perezosos, armadillos y hormigueros, y su importancia en la naturaleza. “Los perezosos son jardineros del bosque, se comen los cogollos tiernos de los árboles, lo que le permite al árbol volver a retoñar. Si Dios quiere, en julio vamos a inaugurar el pabellón”.

 

Pepito, zorro cangrejero que atendió en su casa.

 

Hogar albergue. El esposo de Yiscel Yángüez, Néstor Correa, es zoólogo y es el director del Parque Municipal Summit, por lo que  encontrar animales en su casa no es una sorpresa. Además, de niña, en su natal Coclesito, en Colón, ella ayudaba a su padre con los perros y gatos que él rescataba. “En mi casa he tenido que adecuar un lugar en el patio para poder atender a los perezosos, porque no puedo estar todos los días en Summit”.

 

Y es que además los perezosos de dos dedos (Choloepus hoffmanni),  requieren atención de noche, pues pasan más tiempo durmiendo en el día y están más activos y comen más en las noches. Los de tres dedos (Bradypus variegatus) son de hábitos diurnos.

 

“Aparte de los perezosos, me ha tocado cuidar olingos, cusumbí taira, búhos y dos zorros cangrejeros, ‘Pepito’ y ‘Pepita’, que cuidé en casa por un mes desde que tenían dos meses de edad; ahora tienen un año y cuatro meses. Ellos fueron impactados por una cortadora de césped por los trabajos que se realizan en la carretera hacia Tocumen. No se percataron de que había una madre con cuatro cachorros; ella y dos cachorros murieron, y nos trajeron a los otros dos (macho y hembra) y el macho tenía una herida en el ojo izquierdo por el impacto del cable de cortar. Por un mes cuidamos su herida personalmente para evitar que se infectara y perdiera la vista”. 

 

Reconoce que aquello no fue fácil, porque los zorros cangrejeros tienen un olor muy particular; suelen marcar territorio por lo que se secretan “un olorcito que nadie quería llegar a la casa”, pero “después de los perezosos, los que más quiero son esos zorritos”.

 

Yángüez comenta que es reducido el número de animales que se quedan en el parque Summit “y yo lo considero un triste privilegio, poder tener la oportunidad de compartir y ser una mamá sustituta para todos estos animales. Lo hermoso es poder regresarlos al bosque, pero es triste cuando tienes que asimilar que el animal no puede volver al bosque porque ya es muy dócil y no sabe distinguir a sus enemigos”. Sin embargo, ella no decae en la faena y allí sigue ayudando a ‘Brownie’ a sostenerse de una rama.