HOMOCONSUPTOR 10

El plástico, ese material omnipresente en la vida de hoy, puede cambiar de función para convertirse en algo estético, y por lo tanto en arte. Transformar su connotación de algo perecedero y falso en algo hermoso, pero que aun así tenga un mensaje de protesta, es lo que se ha propuesto la artista panameña residente en España, Damaris Montiel, en la exposición de su trabajo reciente, Homoconsuptor, en el Museo de la Real Casa de la Moneda en Segovia.

Montiel emigró a España en 1979, primero como modelo de pasarela, pero pronto sus intereses pasaron a la creación artística como diseñadora de joyas, escultora y pintora. 

Con una carrera que abarca más de 30 años y un centenar de exposiciones en España y otros países de Europa, sus temáticas artísticas se centran en el abordaje de lo femenino, en el erotismo y la naturaleza, en la utilización de formas orgánicas desde sus series anteriores Memoria del paraíso (Galería Plaza Marina, Madrid, 1994), Erótica vegetal (Jandequba Gallery, Holanda, 2010) y Strecht (estirArte) (Galería África. Segovia, España, 2011). “Mis obras siempre irán reenganchándose unas con otras; la temática del reciclaje me puede y mucho”, expresa la artista para quien su tierra,  Panamá, le ha dejado “el color y la exuberancia que marcan totalmente mi obra”.

Un retrato de la artista.

CADENA DE DESEOS

En esta serie Homoconsuptor, la artista ha volcado sus preocupaciones ambientales ocasionadas por la  maquinaria del consumismo desmedido y ha visto el potencial estético en el material que lo simboliza: el plástico.  Desde el título de la muestra, la artista ha querido dejar bien en claro sus intenciones. “Consumere en latín significa gastar o destruir, y homo, hombre. Construí la palabra homoconsuptor (hombre consumidor) como un concepto adecuado para el mensaje que quería transmitir con este proyecto”.

Biodiversidad, reciclaje y economía circular son varias de las ideas que se entrelazan en sus obras, y cuya ruptura puede darse con el cambio de valores, del tener al ser. “El ser humano produce para poder consumir y a su vez el consumo genera producción. El hombre se siente atrapado por sus propios deseos”.

Pero sus creaciones huyen de lo literal para adentrarse en la abstracción. Formas no figurativas que aluden a lo natural, motivos circulares  y piezas humanoides, los hombres del plástico conforman las 50 obras de la exposición que permanecerá en sala hasta el 16 de abril.

Las obras, trabajadas primordialmente con plástico de botellas  de agua recicladas, evidencian la destreza en la manipulación del material, lo que las emparenta con la joyería escultural que también crea la artista. En su taller pacientemente las trabajó por espacio de cinco años.  “Construyo algunas piezas moldeándolas con calor, transformando desechos plásticos en volúmenes que unas veces siguen el ritmo del color y otras esperan el momento de acoplarse. Hay esculturas de gran formato y mediano. Los homoconsumptor miden casi dos metros”. También hay espacio para lo conceptual, como evidencia la pieza BIO-020 hecha a partir de cabello suyo acumulado por más de 10 años.

La creadora panameña considera que es tiempo de tomar acción, puesto que las evidencias de este fenómeno ya son tangibles. “Eso me hace pensar y reflexionar sobre qué estamos haciendo.  Nuestra biodiversidad está cada vez más amenazada por un consumismo agresivo que deteriora el medio ambiente. Convertir la basura y los desechos no biodegradables en arte tiene su mérito y el planeta lo agradecerá”.

 BIO-021

 Vista de la exposición.