Fotos: Alexander Arosemena

 

ALEJANDRA ARAÚZ
asesora de comunicación del PNUD
Santiago, Colón, Portobelo, Antón, Penonomé, Chitré, Las Tablas y David fueron lugares que Alejandra Araúz pudo conocer en su infancia. Las provincias y poblados “menos turísticos” o menos accesibles por carretera, comenta, pudo conocerlos por motivos profesionales.
Alejandra ha trabajado en la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza, en el Instituto de Mercado Agropecuario y en el Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano. Actualmente labora en el PNUD.
Además de haber viajado a todas las provincias de Panamá, ha ido a todas las comarcas. En diciembre de 2013 estuvo por primera vez en la comarca guna de Madungandí.  Cuenta que la primera comarca que conoció fue Guna Yala en 1996; después siguieron las comarcas Emberá, Wargandí y Ngäbe Buglé. Asegura que ya no le falta por conocer ninguna comarca “pero sí el territorio Bri-Bri en la frontera con Costa Rica”.

Araúz en el Congreso General Guna, comarca de Mandungandí en diciembre de 2013. Esta fue la última comarca que conoció.

Entre sus lugares favoritos están la reserva natural Punta Patiño en Darién, el río Teribe en Bocas del Toro;  el río Restingue del Parque Nacional Cerro Hoya, y las comunidades campesinas e indígenas del lago Alajuela en el Parque Nacional Chagres. “Los tres primeros son lugares donde la naturaleza todavía es majestuosa y hasta deslumbrante. En cambio, las comunidades de las islitas ubicadas en la cuenca del Canal son el testimonio de la inequidad, tan cerca de la ciudad capital y no pueden suplir sus necesidades básicas”.
Comenta que en todas las provincias hay al menos un área protegida, por lo que considera que todo panameño, al menos una vez en su vida, debería visitar algún parque nacional o el área protegida que le quede más cerca. “Más de un tercio del territorio nacional tiene una categoría de área protegida, pero las personas no las defienden porque no las conocen y no comprenden su valor. Hay sitios en donde no es fácil ni económico el acceso. Tampoco tienen facilidades mínimas para los visitantes, de ahí que las familias no los tomen en cuenta al momento de planear vacaciones”.

En Puerto Quimba, Darién,  2006.

 

GILBERTO CEBALLOS
excursionista
Por su aficción al montañismo y al excursionismo, Gilberto Ceballos ha podido conocer cada provincia.
No siempre planificaba sus paseos. “Tomaba mi mochila, el equipo necesario y listo”.
Gilberto tiene tres hijos, de 23, 19 y 14 años. Con ellos también ha viajado a todas las provincias.
“Cuando eran más pequeños nos fascinaba salir a explorar haciendo campismo, sencillo y económico, y nos divertíamos mucho. Lo más agradable era estar en contacto con la naturaleza, olvidarse un poco de la comodidad del hogar y conocer los diferentes ecosistemas de nuestro país”.
Gilberto, quien forma parte del Club Excursionistas del Istmo, hace poco caminó por el sendero de Victoriano, un recorrido de tres días entre las provincias de Panamá y Coclé. “Es un sendero de largo recorrido con diferentes puntos de interés, cascadas, ríos, montañas, bosques de gran verdor y hermosos paisajes”.
Los sitios que más le han gustado  son el sendero de las Brujas en Coclé, la zona montañosa de Capira, la selva de Colón, Guna Yala y las playas de Coiba y los chorros de Olá, en Coclé. 
Chiriquí y Darién son dos provincias que todo panameño debería conocer. “Mientras en una se desarrolla todo tipo de proyectos ecológicos y turísticos, la otra no es visitada por los panameños; sin embargo, es el santuario de miles de especies de flora y fauna y un hábitat tan frágil que es importante conocerlo, entenderlo, y sobre todo, protegerlo”.

Ceballos en el recorrido por el sendero de Victoriano, entre Panamá y Coclé.

 

RICK MORALES
director de Jungle Treks
Asegura que empezó a conocer las provincias desde el día en que nació, pero, “en  2011 crucé todo Panamá, desde la frontera con Colombia hasta la frontera con Costa Rica, marcando el sendero Transpanamá, que es una ruta para caminantes”.
Morales indica que la última provincia que conoció fue Darién y fue por diversión. “Sabía que iba a haber un eclipse total de sol el 26 de febrero de 1998 y el umbral iba a pasar por varios sitios de Darién. Aproveché esto para conocer esta provincia,  que era la que me faltaba”.

BEATRIZ SCHMITT
coordinadora general en Albatros Media Foundation
“Conozco todas las provincias desde 1998, cuando empecé a trabajar con la Cooperación Española en Panamá. En un solo año las pude conocer”, afirma Schmitt.
Además, ha visitado todas las comarcas por su labor con las Naciones Unidas.
Su última visita fue a Changuinola, en Bocas del Toro, para trabajar con el pueblo naso, y “me ha gustado tanto que el lunes nos vamos para allá de vacaciones”.
Madre de dos hijas, Schmitt también las ha llevado en sus aventuras. “Mi hija menor, Lina, de 15 años, conoce todas las provincias incluyendo Darién, donde pasamos las últimas vacaciones. Como mi hija mayor, María, de 21 años, está en una universidad fuera del país, conoce todas las provincias menos Darién”.

 Rick Morales y Beatriz Schmitt en el   ‘bosque encantado’ del Parque Nacional Volcán Barú, Chiriquí, en agosto de 2013.

 

JAIME CORNEJO
coordinador del Programa de Turismo Académico en Udelas
Como especialista en turismo, quien fuera encargado del primer inventario turístico nacional y luego director del Plan Maestro de Turismo de la Autoridad de Turismo de Panamá, Jaime Cornejo, conoce Panamá desde Puerto Obaldía en Guna Yala, hasta Punta Burica en Chiriquí.
Su conocimiento del territorio nacional lo está traspasando a sus estudiantes, pues también es profesor universitario, y solo el sábado pasado su grupo estaba de gira por la comunidad indígena Emberá- Puru,  en el área de Sardinilla-Salamanca, en las riberas del lago Alajuela.

- ‘Conozco todas las provincias’

Para Cornejo, Panamá ofrece parajes excepcionales y comidas igual de gratificantes. Recomienda los desayunos con hojaldra y  bistec guisado en Pedasí, en la fonda de doña Fefa; o una tortilla de maíz rellena de queso blanco, asada en horno de leña y café fresco recién cosechado, en Cuesta de Piedra, en Volcán.
Si es hora del almuerzo y está en el Parque Internacional La Amistad, en Chiriquí, visite la fonda del parque y pida arroz con guandú, ensalada de vegetales, lomo o pollo guisado, “con todo natural, nada de salsas de lata, y refresco de naranja con raspadura, excelente luego de una dura caminata hasta la cascada del parque”.
En cuento a festividades, recomienda no perderse el Festival de la Mejorana en Guararé; el Corpus Christi en La Villa y en Parita; el Festival de Congos, en Portobelo; el Festival del Manito,  en Ocú; la Feria de la Naranja, en Churuquita Arriba; y la Feria del Mar, en Isla Colón.

Cornejo, junto a sus estudiantes en la comunidad Emberá-Puru.

 

YOLANI HOLMES
técnica de proyectos e investigaciones de ANCON
El volcán Barú, en Chiriquí, fue la última aventura de Yolani Holmes. “Lo hice por pura diversión para ascender al punto más alto del país”.
Recuerda que fue a Guna Yala por trabajo, para apoyar un proyecto sobre manejo de desechos sólidos que desarrolla ANCON con las comunidades de Gardi, pero  luego regresó con su familia a pasar unos días en las playas de isla Perro.
“Definitivamente, el paisaje más impactante es desde la cima del volcán Barú, porque desde allí se puede ver el Pacífico y el Caribe, las formaciones montañosas y la vista de los vestigios del volcán cuando en algún momento estuvo en erupción”.
Holmes afirma que la sazón caribeña es lo más rico que puedes comer y en eso Colón es única. “Pensar en un plato como pescado al escabeche o un arroz con coco… se me hace agua la boca”.
Un punto que recomienda para visitar es La Yeguada, en Veraguas, “un lugar  relajante en donde puedes llevar a la familia y pasar un rato agradable”.

- ‘Conozco todas las provincias’

 

NIKOLAS SANCHEZ
gerente de Incidencia Política de MarViva
“Viajar puede ser considerado costoso, pero cuando planificas bien, coordinas con amigos y te dispones a dejar un poquito de lado la comodidad, te puedes dar oportunidades únicas, como conocer El Salto en San Francisco de la Montaña, con especies endémicas de peces, o apreciar un quetzal dentro del Parque Internacional La Amistad, a la vez que aprovechas y te das un breve y helado chapuzón en sus cascadas”, dice el abogado ambiental Nikolas Sánchez.
Para él cada provincia tiene su encanto, y su más reciente viaje lo llevó a San Francisco de la Montaña, “comunidad alegre y acogedora de la provincia de Veraguas”. “Árboles de naranja, el olor del sancocho cocinado en un buen fogón, el trapiche y el horno de barro, ahí a la vista, pasando inadvertidos para los lugareños, pero son maravillas inigualables para el ojo citadino”, añade.

- ‘Conozco todas las provincias’

Su mejor comida fue en una comunidad emberá en Ipetí. “Allí degustamos un bollo de arroz blanco sin sal, envuelto en una hoja de bijao, acompañado de un delicioso pescado de río, muy tierno y jugoso, ambos cocinados en fogata. Muy bien elaborados a pesar de lo básico, y su presentación excepcional”.
Dice Sánchez que en los pueblitos panameños hay que aprovechar hasta las cantaderas. “En una ocasión hicimos una parada  en Cambutal. Un poco de surf, muchas estrellas, poca gente, comida deliciosa, era lo que estaba buscando. Una noche, resultó que había una cantadera en el pueblo. En mi vida había estado en una cantadera, pero pensamos ¿por qué no? Nos reímos mucho, compartimos con la gente y nos hicimos amigos de cuanta persona estaba en aquel pequeño recinto”.