El diseñador Oscar de la Renta en la semana de la moda de Nueva York en septiembre. Fue una de sus últimas apariciones en público.

Para él la moda no era “política ni campesina”. Sus exquisitas y elegantes creaciones lo convirtieron en el preferido de las celebridades y de la alta sociedad estadounidense. 

Penélope Cruz, Sara Jessica Parker, Jennifer López, así como las primeras damas estadounidenses Jacqueline Kennedy, Hillary Clinton, Barbara Bush, Nancy Reagan, Michelle Obama, Betty Ford y Laura Bush, brillaron con sus hermosos vestidos.

El diseñador Oscar de la Renta falleció este lunes en su casa de campo en Connecticut, rodeado de familiares, amigos y “unos pocos perros”, señala un comunicado escrito a mano y firmado por su hijastra Eliza Reed Bolen y su esposo Alex Bolen, que fue publicado en el sitio web del diseñador (www.oscardelarenta.com).

“Murió exactamante como vivió: con una tremenda elegancia, una gran dignidad y muy a su manera. Aunque nuestros corazones están rotos por la idea de una vida sin Oscar, él sigue estando con nosotros. El trabajo duro de Oscar, su inteligencia y su amor por la vida son el corazón de nuestra empresa”, expresa el comunicado.

"Me gusta el color, la luminosidad. Me gustan las cosas vibrantes", dijo una vez el diseñador. Faldas voluminosas, bordados exquisitos y colores vivos caracterizaban sus creaciones.

Nacido en República Dominicana en 1932, hijo de madre dominicana con raíces hispanoitalianas y de padre puertorriqueño, salió de su país natal a los 18 años para estudiar pintura en España. Pronto su talento se desviaría hacia la moda cuando la esposa del embajador de Estados Unidos en España en aquel entonces vio algunos de sus bocetos y le pidió que hiciera un vestido para su hija. El traje apareció en la portada de la revista Life, lo que llevó a Oscar a una pasantía con el mismo Cristóbal Balenciaga. Después viajó a Francia para trabajar en la casa de modas Lanvin y con ese bagaje llegó a Nueva York en la década de 1960, donde trabajó para Elizabeth Arden. Creó su firma en 1965, se convirtió en la quintaesencia de la elegancia y en un ícono latinoamericano de la moda.

“Ser un buen diseñador es tener los ojos muy abiertos”, dijo en una ocasión el afamado diseñador.
“De quien aprendo es de la mujer a quien visto. Es extraordinario lo que ha pasado con la mujer en los últimos 40 años, es increíble. Me siento orgulloso de haber sido testigo de su avance y he tenido suerte de ser parte de ese movimiento para entender el poder de la mujer de hoy”, fueron algunas de sus palabras.

De la Renta no pensaba en su retirada porque se sentía vivo trabajando, aunque el pasado 13 de octubre Peter Copping asumió la dirección creativa de su propia firma.
“Si me retirara me moriría. No hay nada más envejecedor que retirarse. Mi gran momento de felicidad es estar en mi estudio con mis asistentes”, contó en una entrevista a EFE.
El diseñador falleció tras una larga batalla contra el cáncer.