2fdb81e872e55d076566c16434c4ce0b - Stars rock Tommy Hilfiger

El tranque a dos cuadras y las filas de taxis amarillos marcaban el camino hacia Park Avenue Armory, la armería convertida en  espacio creativo donde ocurren desde exposiciones de gran formato hasta instalaciones acrobáticas. Para la marca Tommy Hilfiger este terreno es un viejo aliado en la creación de ambientes inolvidables para sus desfiles. Ya antes había instalado en su interior un parque otoñal con árboles, bancas y caminos de ladrillos. La cita allí dejaba claro que aquello sería como entrar a otra dimensión, como es la costumbre  Hilfiger. Los invitados llegaban a la carrera, justo antes había sido el desfile de Carolina Herrera en Lincoln Center, y muchos habían corrido, literalmente, para llegar a la armería antes de que comenzara el
desfile.

Claveles a ras del suelo formaban estrellas y las iniciales TH sobre el césped. Sí, había césped y muchas flores. Hileras de foquitos se desplegaban desde la entrada hasta el escenario, este con marquesina de madera y cargado en colores. No había pasarela como tal, sino un camino sinuoso hacia el que miraban las sillas plegables de madera. De pronto estalló el sonido de platillos y tambores y los ojos se concentraron en el escenario donde tocaban dos bateristas. La música cambió a Crosstown Traffic de Jimi Hendrix, que se fue mezclando con temas de Marc Bolan, Los Beatles y los Rolling Stones, mientras los músicos seguían con sus aspavientos y las modelos iban desfilando entre los postes y banderines.

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Inspirados en los festivales de música y sumergidos en la onda sesentera, con el movimiento de cabellos superlacios, lo primero en mostrarse fueron las chaquetas con aire de guerra civil, que en realidad evocaban a Sgt. Pepper (el álbum de los Beatles), y que se fueron transformando en pantalones con rayas verticales, guitarras cruzadas, mangas muy años 70. A ratos parecía que Mick Jagger o David Bowie eran quienes desfilaban, pues la colección está inspirada en los ídolos del rock  de Hilfiger, y su musa es esa chica relajada y libre de los festivales de rock  al aire libre. El tricolor de la marca (rojo, azul y blanco) se oscurecía en un vino y  azul oscuro, salpicado de toques de dorado y transparencias floreadas en románticos vestidos veraniegos.

El hilo conductor de la colección fueron las estrellas, enormes estrellas que pendían de collares en dijes, que se habían tatuado en los rostros y piernas de las modelos, y que se estampaban en suéteres de lana y vestidos. Este es el símbolo de la primavera para esta marca icónica del american style, que se plasma sobre una mujer a ratos andrógina en su vestir, pero siempre con esa sinuosidad que caractiza a las mujeres, y la libertad que provoca el rock.

 El diseñador Tommy Hilfiger propone una primavera salpicada de estrellas en los textiles y la joyería.