Ketty Tinoco comenzó como modista hace 30 años, cuando atendía en su casa a la gente de Cartagena.

Su acento y personalidad son propios de una ciudad costera. Al escucharla no se distingue que sea de Colombia -su acento podría ser venezolano o panameño- pero su sonrisa y sentido del humor reflejan el carisma de la gente de Cartagena.

Ketty Tinoco ha vivido toda su vida en esa ciudad. Fue ahí donde conoció y se enamoró del lino, la tela predilecta en sus diseños y con la cual crearía su marca.

Tinoco está festejando 30 años de carrera e incluyó a Panamá en su celebración. La diseñadora tiene un showroom en el que atiende a su clientela panameña personalmente, una vez al mes. A ellas les ha mostrado, además de sus piezas de lino, sus propuestas en vestidos de fiesta.

df02e32cae46056740cc13874d4e0b25 - La transformación del lino
 
Antes de la marca, una máquina de coser en casa. Su tienda en Cartagena, ubicada en una esquina privilegiada en el centro histórico, abrió en 2000, pero su carrera como modista comenzó muchos años antes.

Su pasión por la costura empezó a los 4 años, cuando abrió un baúl lleno de manteles de lino que tenía su tía, que era costurera. “Mantel que no vendía, me lo regalaba y yo empezaba a cortar. Ahí comenzó mi inspiración, ahí empecé a manosear el lino, por eso es el material que adoro, que amo, con lo que vivo siempre”.

La niña creció y fue a la universidad. No estudió diseño de modas, sino delineante de arquitectura, pero en su adolescencia cosía blusas a sus amigas con diferentes telas, como  seda y algodón. Más tarde se casó y llegaron los hijos. Después decidió dedicarse por completo a la costura y se compró una  máquina de coser. Aquí, dice, comienza su historia. “Por eso estoy cumpliendo 30 años de modista, porque las modistas empiezan en la casa”.

La gente de Cartagena le llevaba la tela para que le diseñara y le hiciera un traje. Cuando su negocio fue creciendo, decidió abrir un taller y luego la tienda en el centro histórico. Su esposo, José Rafael Vergara, ingeniero civil, dejó de ejercer su profesión para ayudarla.

Entre las piezas favoritas de Ketty Tinoco están las camisas blancas con detalles hechos a mano. La diseñadora tendrá próximamente en Panamá un desfile a beneficio de la Fundación San Felipe.

Las virtudes del lino. “Es un material agradecido, fresco. Yo vivo en tierra caliente, por supuesto que es el material que sirve para esos calores”, expresa la diseñadora al dejar claro por qué por tantos años se dedicó a trabajar con el lino. “Es una tela romántica y yo soy romántica”.

Pero a pedido de su clientela ha comenzado a incursionar -o a retomar- el diseño de  trajes de fiesta o de noche, piezas con las que trabajó cuando era modista.  “La gente me está pidiendo su vestido de fiesta. A veces me dicen que el mismo vestido de lino se puede hacer en una tela de seda”.

La marca se distingue por su trabajo en lino. Arriba, una blusa con mangas en seda y cuello a base de encaje y bordado con piedras y perlas. El pantalón corto es de lino con encaje. La diseñadora también está incursionando en los trajes de fiesta. A la derecha, vestido de tafetán con plumas.

En los diseños que la acompañaban en su showroom en Panamá había blusas de lino con mangas en seda y bordados en pedrería. Entre las prendas, la mayoría blancas, cremas o en tonos pastel, destacaban unas  guayaberas para hombres en tonos fucsia, amarillo y azul. Las describió como unas guayaberas “modernas”, que no tienen cuatro bolsillos y que van bordadas.

“Estoy viendo que se están manejando mucho esas camisas de lino para las fiestas acá. Antes solo manejaba más mujeres, pero ya veo que los señores se están poniendo más vanidosos que ellas”.

De sus diseños favoritos están las camisas blancas con detalles hechos a mano y una falda de lino unida toda a mano.

Un libro de su historia. En celebración de sus 30 años, su hijo menor, Juan David Vergara, escribió un libro que tituló  La dama del lino. Relata no solo la historia de la diseñadora, sino de su familia y de cómo se han unido  a la marca. Además de su esposo, sus dos hijos también trabajan con ella. El mayor, José Raúl, es diseñador gráfico y publicista, diseñó el logotipo de la marca y se encarga de las fotos de los catálogos más recientes. Juan David, el menor, es comunicador social, maneja las relaciones públicas y la línea masculina.

 

‘La dama del lino’ es el libro que escribió Juan David Vergara sobre la historia de su madre, en celebración de sus 30 años de carrera.

Tinoco descarta abrir una tienda en Panamá ya que le gusta  atender  personalmente  a los clientes que ha ganado durante  los 11 años que lleva visitando el país. 

La diseñadora comenta que viaja dos veces al año a Nueva York para conseguir encajes y otros materiales.

Además de Panamá, atiende clientes en República Dominicana, Estados Unidos, México y Puerto Rico.

Los colores suaves y pasteles predominan en sus colecciones. La diseñadora también ha creado piezas para hombres y mujeres en colores vivos.

 

SECRETOS DE LA EXPERTA
Con una plancha a vapor, “buena, que tenga su teflón”, “con mucho cuidado y mucho amor”, aconseja la  diseñadora  colombiana Ketty Tinoco planchar la ropa de lino.
Para crear un almidón en casa ofrece la siguiente receta:
1. Hervir dos tazas de agua con dos cucharadas de maicena.
2. Cuando la mezcla se espese, retirar del fuego y dejar reposar.
3. Agregar una taza de agua fría y un poco de suavizante (la medida de la tapa).
4. Veter en un atomizador, batir y rociar en la prenda a unos 50 centímetros de distancia. Esto ayudará a planchar la pieza de lino y que mantenga una mejor textura.
Para lavarla aconseja hacerlo a mano y con un jabón suave.
No debe lavarla en lavadora porque se maltrata.