Transparencia de Ana Francesca Blasser.

Aquel día el retraso fue considerable por la tormenta y los problemas técnicos que hubo en el centro de convenciones. Fue interesante disfrutar de las propuestas de quienes apenas dan pinitos sobre las pasarelas, desde los estudiantes de la Universidad de Panamá, que se mantuvieron en una paleta común para todos: rojo, negro, blanco y gris, con textiles similares, pero a la que cada estudiante aportó su creatividad, inspirados en el Biomuseo, con piezas cosidas por ellos mismos.
Siguieron las pasarelas de las cuatro concursantes al premio Ellas. La paleta púrpura, blanca y verde limón de Fátima Vargas, con gotas que evocaban la lluvia, proyectaba un sutileza tropical sin estridencias. A la de Ariadna Rodríguez le faltó cohesión como colección, pero fue interesante el uso de bloques de color en algunas de sus piezas. Mientras que Isabel Chacín se fue por muchas ruchas, encaje, el dorado que predominó en este fashion week, y en trajes más formales. Este segmento terminó con la entrega del premio Ellas a Paola Argüello y su colección inspirada en las molas.
La colección de Ludovika Koch, la chica de 15 años de origen ruso y radicada en Nueva York, era el aperitivo internacional del día. Aunque poco elaborados sus vestidos línea A, el suyo fue un desfile divertido en color –incluyendo sus voluminosas pelucas–, y detalles aniñados como los guantes cortos, las margaritas y su vestimenta para perros. Sí, los canes desfilaron en pasarela.
El segundo bloque de la jornada de cierre del Fashion Week Panamá comenzó con Tom Van Der Borght. Mayoritariamente masculina, el diseñador belga se valió de una estética grunge y muy cool en sus creaciones de abrigos de mucho volumen, pantalones holgados y faldas. Los estampados eran los grabados del maestro del renacimiento alemán Alberto Durero y manchas al estilo del action painting del pintor estadounidense Jackson Pollock.
Una mujer sensual fue la propuesta de Guillermo Jackson, con sus vestidos de siluetas pegadas al cuerpo y estampados de palmas en naranja, verde y camel, en contraste con sus estampados de damasco negro sobre fondo blanco y celeste.
Las notas de El Miserere marcaron el inicio de la pasarela de Genisse Pierre, en el que el elemento religioso en cruces y colores litúrgicos como el púrpura, verde y dorado fue utilizado como leitmotiv de la colección.
Molas y denim fue la combinación preferida de la serie de Annie Chajin, por supuesto, aderezada con complementos de su línea de accesorios como sombreros con detalles de flores confeccionadas con mola, aretes largos hechos de chaquiras, pecheras, winis gunas en brazos y tobillos, bandanas de tela azul marino con el elefante de su marca siempre presente.
Diseño del ganador de Project Runway, Dmity Sholokhov.

El nicaragüense Vicente Castellón culminó este grupo con una colección en la que la pieza estrella fue el blazer. En color blanco y azul profundo, un guiño a la bandera de su país, y también en telas de estampados floreados combinados con shorts y delicadas blusas con bordados de flores.
Dmitry Sholokhov, diseñador estadounidense ganador del reality show Project Runway fue el primero del bloque de clausura. En una paleta con blanco, negro, rosado pálido y dorado, Sholokov mostró su audacia en el corte desestructurado de los vestidos, en los que incluyó, en la gran mayoría, el corsé.
En Luz arcana, la colección de Tatiana Uliantzeff, la diseñadora mostró su amor por el encaje en vestidos de noche en los que jugó con la ilusión de desnudez con cortes tipo peakaboo, escotes profundos, y siluetas entalladas que privilegiaban el amarillo lima, negro y blanco.
Moisés Sandoya trabajó en su colección Etnikal con materiales frescos como el algodón y el lino en cortes tradicionales panameños como la camisilla, y trajes con los rombos de las naguas ngäbe buglé. De estos pasó al uso de materiales como el plástico, el terciopelo y las plumas hacia el final de la serie.
Gótico, sexi y divertido fue el desfile de la colección 13 de Anna Francesca Blasser. Por supuesto, el negro fue el color predominante en distintos materiales, como telas texturizadas, plumas y tul, mucho tul, en el que la tendencia dominante fueron los granny panties a la vista a través de faldas vaporosas o minifaldas corte A.
Vergara y Vergara cerró el FWP con una colección sofisticada inspirada en Europa. Interesante fue la elección de color: morado, rojo vino, lila y rosa pálido.