mural 1500 - Con las chicas, de campamento a Sarigua

Mi madre vive en el norte. Cada año trata de venir a Panamá a pasar tiempo con sus nietos y disfrutar de uno de sus pasatiempos favoritos: observar aves.

Este año nos fuimos de campamento a Sarigua, que a pesar de su fama desértica, es un paraíso para ver aves. Lo ideal es llegar alrededor de las 4:00 p.m. y salir al día siguiente a golpe de las 9:00 a.m. De esa forma nadie se estropea con el sol.

Inicios de verano es la mejor época; aún todo está verde con bajas probabilidades de lluvia. Se puede acampar detrás de las oficinas del parque para romper el viento. Acaban de remodelar las instalaciones, hay servicio higiénico y agua para bañarse.

En el fresco recorrido de la tarde vimos montones de aves y huellas de zarigüeya, babillo y conejo muleto. La noche trajo un paisaje alucinante, lunar, lleno de estrellas. Al amanecer, realizamos una gira VIP con la enciclopedia viviente de Sarigua, Senovio Vega.

mural 1 - Con las chicas, de campamento a Sarigua

Recorriendo el área de la albina.

 

mural 2 - Con las chicas, de campamento a Sarigua

Una araña aguarda por su presa.

 

mural 3 - Con las chicas, de campamento a Sarigua

Un pájaro, atento al atardecer.

 

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Basurero indígena de conchas y trozos de cerámica.

 

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Algodón criollo.

 

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Observando aves acuáticas en El Estero.

 

mural 7 - Con las chicas, de campamento a Sarigua

El nido de una especie de pecho amarillo, el único que anida en este arbusto colonizado por hormigas.

 

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Una caracara juvenil posa altivo sobre las ramas.

 

mural 9 - Con las chicas, de campamento a Sarigua

El guía Senovio Vega muestra semillas que se dispersan con el viento.

 

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Madre e hija pasean sobre las dunas al despuntar el alba.