dd68090de8fd20e5bbf1b3bfca47f75b - El imponente perro Boyero de Berna

Suiza no es de los países más prolíficos en el desarrollo de razas caninas, pero tienen importantes y conocidos perros como el caso del San Bernardo, que les dio una gran notoriedad en el universo canófilo.

El boyero de Berna o Bernes de la montaña es otro gran exponente de su tierra que, lento pero seguro, crece cada día más en popularidad expandiéndose por el mundo como eximio trabajador y maravilloso compañero en muchos hogares. Al igual que tantos otros de su especie y tipología, este boyero proviene de los molosos romanos y se remonta  a varios siglos, trabajando en el campo con los granjeros celtas, guiando y protegiendo al ganado de otros animales y resguardando a las familias.

Se les reconoce también tirando de los carros de leche que se utilizaba  para la producción de quesos caseros. De hecho, uno de sus apodos era el de “perro quesero”. En el siglo XIX, se hizo frecuente que los vendieran en el centro comercial de Durrbachler Gasthaus. Esta práctica hizo que se comenzara a identificar al boyero de Berna con el nombre Durrbachler. Finalmente se le otorga el primer nombre cuando se inician los registros y se establecen sus patrones raciales de la mano de estudiosos y especialistas en el tema.

Es importante destacar que en su país de origen es uno de los perros más populares, nucleados y controlados por un importante club de la raza. Allí tienen muy claro la importancia de no reproducir ejemplares que puedan transmitir problemas, como por ejemplo, displacia de cadera, una afección bastante vista en la raza. Debido a esto, la crianza está absolutamente controlada; los reproductores, los aptos para la cría y la cantidad de apareamientos permitidos. También se le da mucha relevancia a los cuidados de la hembra gestante para que no sufra ningún tipo de trastorno físico o psicológico.

CARACTERÍSTICAS

Es un perro con grandes aptitudes en diferentes áreas. Estas grandes virtudes generan también una enorme responsabilidad que va de la mano de sus necesidades. Boyeros, guardianes, excelentes rastreadores y rescatistas, confinarlos al sedentarismo es aniquilar su esencia.

Aunque por su equilibrado carácter, vive en perfecta armonía en el espacio que se le asigne. Estarán realizados como perros en ambientes y actividades donde puedan materializar su mandato genético.

Son muy tranquilos en el hogar y estarán pendientes de su propiedad y lo que ella involucre, incluyendo a las personas.

No es un perro agresivo. Es muy seguro y compatibiliza perfectamente con otros animales, pero esto no quita que sabrá sacar lo suyo, en caso de necesitarlo.

Con sus 66 cm. de altura a la cruz promedio, es un perro fuerte y grande con notoria diferencia de tamaño entre el macho y las hembras. Su pelo no es complicado y requiere de los cuidados básicos de cepillado y baño. Es importante no comenzar sus ejercicios físicos  a edad temprana para no dañar su osamenta en crecimiento. El color, siempre negro, con los mismos patrones de marcas rojizas y blancas, donde lo especifica su estándar racial. No es un perro muy longevo. Su promedio de vida es aproximadamente 10 años.

EL EJEMPLO SUIZO

La meticulosidad suiza con su boyero no es una casualidad, ya que el país goza de una organización que también alcanza a sus perros. El control de la raza no solo se extiende a prohibiciones, sino también a asesorar a criadores y nuevos tenedores de boyeros de Berna, a conocerlos y aprender sus virtudes y vulnerabilidades. Sería maravilloso que este modelo sea el ejemplo para crear normativas en otros países como una forma de respetar a los animales y el trabajo de gente que hizo las cosas muy bien con las razas caninas en sus lugares de origen.