ee157db5cb62163d02d20da0cce0fdfe - Martanoemí Noriega, erotismo floral

 

¿A qué alude el título? La sonrisa vertical es la apropiación del nombre de una colección de literatura erótica de la editorial Tusquets, que a su vez ellos tomaron de una frase coloquial chilena, donde es usado para referirse a la vulva. A mí me funcionaba para la muestra porque es una visión del erotismo muy fresca, visto desde la alegría, de la celebración del erotismo femenino. No quería que se entendiera erotismo femenino de una manera menos accesible o agresiva.

 

¿Cómo está compuesta la exposición? Son aproximadamente 30 piezas. De muy pequeño formato, que siento muy íntimo, muy personal. La serie de las flores, que es la más artística al uso, se llama “Los tontones felices”, porque quería que los títulos fueran graciosos y frescos. El resto son ilustraciones inspiradas en textos de Katia Chiari, Cáncer Ortega Santizo, Alfredo Belda y Gioconda Belli.

 

¿Cómo aborda un tema que ha sido bastante tratado como el erotismo femenino? Todo empezó en una residencia en la que participé hace dos años en Guadalupe, Cerro Punta, en la finca de orquídeas Drácula. Antes de eso el tema de pintar flores no me decía nada. En esta residencia aprendí sobre las orquídeas y su sabiduría natural que es muy femenina. De hecho, hay comportamientos de la orquídea que quisiera tener como mujer y que estaba dejando pasar desapercibidas. Y como de pasar de la orquídea a la vulva no hay mucho trecho, despertó en mí la necesidad de explorar más el tema del erotismo.

 

 

Una de las piezas de la exposición La sonrisa vertical de la artista plástica panameña Martanoemí Noriega.

 

¿Cuál sería un ejemplo de estos comportamientos? La orquídea cuando está sola en su medio natural crece hermosa, con los colores bellísimos. Si tú tomas esa orquídea y la trasplantas para tenerla en tu casa, hay toda una serie de cuidados específicos para que se mantenga de esa manera, y si faltas a alguno, se muere. Eso fue para mí darme cuenta de que a veces las mujeres estamos como esperando a que nos trasplanten en varios sentidos; en cambio, esta planta está sola, tranquila y maravillosa, y si en algún momento alguien decide trasplantarla tiene que tratarla como ella requiere, si no se muere porque no la merece. Si bien no funciona exactamente igual en las personas, porque hay una capacidad de decisión, es un nivel de tolerancia distinto al que tenemos las mujeres.

 

Al igual que sucede con los cánones de belleza, ¿consideras que existen ideales eróticos? Claro. Hay una serie de ideas de lo que debe ser erotismo dando vueltas, y para mí como mujer era muy desgastante y estresante sentir que no podía llenar esos estándares. Conocer a la planta hizo que me enamorara de este elemento y de paso de la propia feminidad. Y al ver lo maravilloso que es esto que pertenece a mi cuerpo y que estoy ignorando por estar ocupada tratando de encasillarme en estereotipos eróticos que encuentro a mi alrededor, pero que no son míos. Todo esto me ayudó a dedicarme y a reflexionar sobre el tema y a leer poesía erótica, ya que yo trabajo siempre con poesía.

 

¿Cuáles han sido sus referentes en este campo? Es maravillosa, es un mundo salvaje. La poeta nicaragüense Gioconda Belli está de primera en mi lista porque no es solo el erotismo, sino que hay un tema de revolución, de empoderamiento de la mujer. Ahora estoy en una investigación de poesía erótica panameña. Otro referente importantísimo es Mario Vargas Llosa con su obra Los cuadernos de don Rigoberto, donde el personaje principal le escribe una carta a un hombre que va preso por espiar a su vecina del techo del baño y que declara en el juicio que lo hacía porque le excitaban los pelos de su axila. Rigoberto lo felicita por su gusto, aunque no sea el generalizado. Vuelvo a mí, y me digo que el erotismo es algo que viene de tu vida y de tus experiencias. Tengo que buscar algo que me guste, y por rídiculo que suene decir “bueno, con esto me siento cómoda, libre y con confianza”.

 

¿Tendrá otros proyectos relacionados? Comencé a trabajar en esta muestra en 2012, pero demoré dos años en presentarla porque es parte de un proceso personal, de mi propia búsqueda, así que la exposición no era el objetivo final del proceso, sino un paso en él. A partir de la exposición se me ocurren otro tipo de proyectos dentro del tema, como saber y preguntarle a la gente qué encuentra erótico, aunque no sea común, y hacer algo para revalorizar eso.

 

Perfil: Martanoemí Noriega ha hecho estudios de pintura en Italia y en Panamá. Ha participado como artista visual en exposiciones y encuentros de artistas emergentes en Portugal, España, Guatemala, Italia, Singapur, Inglaterra y Malasia, donde trabajó como escenógrafa durante un año. Incluye en su trabajo la colaboración de otras disciplinas, como el teatro y la poesía.

La exposición La sonrisa vertical se presentó en La Casona del Casco Antiguo.