COVER GRANDE MA 1 - LA MUERTE, ¡qué palabra tan terrible!

Siempre le he tenido miedo a la muerte. No precisamente al acto de morir, sino al sentimiento de pérdida; a desconocer qué esperar. ¿Cómo será después?

Cuando éramos pequeños veíamos la muerte como algo tan lejano, y de adolescentes nos sentíamos invencibles, pero de adultos la cosa es distinta. Comenzamos a vivir el verdadero dolor de perder a gente que amamos. Acompañamos a nuestras amigas por la pérdida de sus padres, hijos o hermanos. Y nosotros en fila, esperando…

Hay dolores que simplemente no puedo imaginarme. El dolor de la pérdida de un hijo debe ser inimaginable; nosotros no estamos programados para eso, sino para que ellos nos vean a nosotros partir. Esperamos que nuestros abuelos se vayan de viejitos y entendemos cuando poco a poco se van apagando.

Cuando falleció nuestra amada Nanatita, yo sentí que algo en mí y en mi familia se apagó. Ella era todo un personaje, era el centro y la alegría de todo. Nos dio todo el amor que podía darnos, y aunque tenía sus preferidos, siempre trató de estar pendientes de todo y de todos. Tuvo la oportunidad de prepararse como quiso, y dice ella que se soltó el moño cuando abuelito Carlos falleció (8 meses antes que ella). Imagínense que dejó hasta las instrucciones especiales de la foto que teníamos que poner y la cantidad de días que quería que le publicaran su esquela, ¡para que todas sus amigas se enteraran! ¡Y así lo hice! Tres días seguidos. El día que nos despedimos de ella se veía feliz; cuando la vi dije: “bien que está ya correteando a abuelito Carlos”.

Yo tengo varias dudas, y es ¿qué voy a hacer para toda la eternidad? ¡Apenas me dejarían entrar comenzaría mi labor de Relaciones Públicas! Lo primero que haría sería ir a buscar a Nanatita y abuelito Carlos, después a tío Ricky, que me lo imagino revolucionando el cielo entero. De allí pasaría a saludar a tío Carlos, tío Orlando, y a mis abuelos Arturo y Elida. Pasaría rapidito a saludar a mi suegra y a la abuela Juana; estoy segura de que deben estar felices en el cielo.

Después de hacer PR, me iría al departamento de actividades y metería mi solicitud para proponer encargarme de algunas tareas, entiendo que todavía no tengo experiencia, pero pudiera comenzar en nivel 1. Me propondría para supervisar algunas de las misiones especiales en la Tierra, por ejemplo: ¿cómo manejar noticias difíciles? ¿Pudiera darle coaching a los jóvenes a través de los sueños? ¿O tener organizada la misión de mantener la magia de la Navidad despierta en los niños? También me ofrezco para pararme al lado de san Pedro para darle la bienvenida a los newcomers y llevarlos a sus respectivas salas. Es más, pensándolo bien, creo que esa sería mi tarea inicial.

Se preguntarán ¿y es que no quiere conocer a Dios? Claro que quiero, pero por alguna razón creo que eso no sucederá inmediatamente, creo que hay que estar debidamente preparada, con el mismo protocolo de conocer a un Rey.

El propósito de esta columna de hoy es no tener miedo a la muerte. No es tan fácil hacerlo que decirlo, pero si estás leyendo esta columna y yo escribiéndola, es porque tenemos tiempo de prepararnos. No crean, le sigo teniendo temor a enfrentar ese momento, pero pido fortaleza para ello y para todos los que están enfrentando momentos difíciles.

Hoy, los que me acompañan con una enfermedad como el cáncer, y considerando que hay muchisísimas otras enfermedades y situaciones dolorosas, tenemos la oportunidad de renovarnos, de hacer un alto y mirar con luces largas lo que queremos y esperamos para nuestro futuro. Nuestro encuentro con Dios será individual, una entrevista solos, no tendremos que rendirle cuentas a nadie más.

Mi vida ha sido muy feliz. He tenido padres amorosos, hermanas amadas, amistades verdaderas, una familia llena de virtudes más que de defectos, un esposo dedicado, hijos y sobrinos bendecidos, trabajos que me hicieron crecer; y aunque para muchos puedo ser un modelo a seguir en muchas cosas, he sido muy imperfecta. He tenido momentos de desdoble, de dudas, he sido orgullosa y altiva. Sin embargo, el CÁNCER me dio una oportunidad de cambiar la perspectiva de mi vida, y hay algo que sí les aseguro; al mirar atrás, a pesar de mis errores, hay muy pocas cosas que hiciera diferente…

TO BE CONTINUED…

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