COVER GRANDE MA 1 - ¡Es una peste!

Me parece sorprendente que todos los días, bueno casi todos los días, para no exagerar, me entero de gente que se está enfermando de cáncer.

Cáncer de todos los tipos, leucemia, mama, próstata, páncreas o un tumor en la cabeza. Lo más doloroso es que la mayoría de las veces son personas conocidas y en algunos casos gente joven. Esto nos llama a cuestionarnos, qué estamos haciendo mal. ¿Es un tema de nutrición?, ¿es el descontrol de los pesticidas?, ¿estrés? ¿Qué es lo que está pasando?

Hasta las compañías de seguro se están cuestionando, pues las estadísticas están continuamente en aumento. Para que tengan una idea de los números: solo en mi núcleo familiar en un año caímos tres. En un núcleo formado por 15 personas eso equivale al 20%. Dos amigos cercanos fueron diagnosticados también, uno con mieloma múltiple y otra con cáncer de páncreas. Estos fueron este año, sin contar con un querido amigo que ya pasó por linfoma de Hodgkings y otra amiga que tuvo 12 años batallando con un reincidente cáncer de mama. En mi oficina tenemos una población de alrededor de 400 personas, de los casos que tengo conocimiento van 5, que aunque es solo un 1%, es suficiente para ponernos a pensar.

Para que tengan una idea de los números: solo en mi núcleo familiar en un año caímos tres. En un núcleo formado por 15 personas eso equivale al 20%. Dos amigos cercanos fueron diagnosticados también, uno con mieloma múltiple y otra con cáncer de páncreas.

En el Instituto Oncológico reciben 25 casos nuevos diarios. ¿Verdad que ahora que lo vamos cuantificando es escandaloso? La realidad es que nuestro cuerpo, aunque es una máquina perfecta en diseño, tiene sus peculiaridades y no está diseñado para ser inmortal.

Dentro de sus maravillas está que nos va avisando cuando algo no está del todo bien, pero nosotros continuamente tendemos a ignorarlo. Puede ser que sean síntomas que consideramos insignificantes o que tendemos a confundir con otra cosa, o puede ser simplemente una corazonada, que nos dice, “repítete el examen”. ¿Y saben por qué lo ignoramos? A veces por miedo, o simplemente porque ¡qué va!, eso no nos va a pasar a nosotros. Pero adivinen qué, sí nos pasa.

Cada día es más común, cada vez más están los hospitales abarrotados de gente buscando opciones para tratamientos. Yo tengo que esperar cupo para las radioterapias, imagínense, y supuestamente no está indicado para todos los tipos de cáncer.

¿Será que es así como estamos llegando a nuestra autodestrucción? Será que algún día encontraremos la vacuna contra esta peste? Hoy más que nunca quisiera tener una respuesta, ya no solo para mí, pero sí para proteger a mis seres queridos. Si bien es cierto que no necesariamente el escenario tiene que ser tétrico, no es lo mismo, y no suena igual de dramático a cuando sufres de hipertensión o de diabetes, a que te digan que tienes cáncer. Al final las dos primeras las puedes resolver con una dieta y pastillitas, no tienes que pasar por un bombardeo químico el cual, además de que no puedes ocultarlo, haces partícipe a todos los que te rodean.

La reflexión de esta columna de hoy es invitarlos a cuidar nuestra maquinaria. Por pequeños cambios que hagamos en la alimentación, en evitar el sedentarismo, en mantenernos activos mentalmente hace que se prepare para momentos más complejos. Ninguno tiene, a ciencia cierta, la garantía de que nada nos pasará, no sabemos cuándo puede detonar esa bomba, o puede que no, pero más vale estar prevenidos que ser sorprendidos.

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