010e6e04c2453a4961f109403e588751 - Trump, el cuco que creamos

 

La noche en que Donald Trump ganó las elecciones me fui a dormir temprano.  A eso de las 9:00 p.m. Todo apuntaba a que él sería el futuro presidente de Estados Unidos. Como era poco lo que yo podía hacer, me fui a dormir. Al día siguiente vi a varios colegas y amigos contrariados y ojerosos.

Cuando Trump lanzó su candidatura muchos se burlaron de su pretensión. Otros, ni le prestamos atención. ¿Como podría ganar un hombre que no temía en mostrarse machista, xenófobo,  homofóbico e irrespetuoso con casi todo lo que fuera diferente a él?  Pero varios medios de comunicación se obsesionaron con cubrir cada una de sus apariciones. El candidato obtuvo así una inmensa publicidad sin pagar. A cambio, los medios ganaban audiencias, el rating. Pan y circo. 

Cuando se hizo evidente que sí tenía posibilidades de ganar, algunos periodistas decidieron que había que hacer todo lo posible por enfrentar a Trump. En Estados Unidos las empresas de comunicación suelen decir a quién apoyan en las contiendas electorales, algo que en Panamá nos parece insólito. 

Pero el error fue que se lo tomaron como algo personal. Intentaron ridiculizarlo y satanizarlo. 

Creo que eso tuvo el efecto contrario.  Los “trumpistas” lo adoraron más y empezaron a desconfiar de los medios tradicionales. Y no solo ellos. He escuchado a algunos preguntar dónde se pueden leer noticias sobre Estados Unidos que no estén sesgadas.

No se puede negar que el magnate logró emocionar a un público al que le gustó escuchar: “Hagamos a América grande otra vez”, “Les vamos a devolver sus empleos que se fueron a China”, ‘Saquemos a esos extranjeros de aquí”. Y además se echó al bolsillo a millones que una vez llegaron como inmigrantes, pero ahora no quieren a otros inmigrantes.

Me atrevo a decir que si hoy  un candidato se presentara en Panamá proclamando “Panamá para los panameños”, más de uno le seguiría.  

Desde que Trump es presidente ha procurado cumplir con lo que prometió.  No importa si al resto le parece controversial.

Creo que la prensa estadounidense está llamada a cumplir un gran papel: investigar y contar. Ofrecer un contexto y análisis de los hechos. Su papel no es ser enemigo de Trump, aunque él ha dicho que es enemigo de los medios tradicionales.  

Criticarlo por todo, hasta por su modo de pasarse la mano por el pelo, es caer en su juego, es hacer lo que él dice que los medios hacen: atacarlo sin razón. Y esto pone en juego lo más importante que tiene un medio de comunicación, lo único que importa:  su credibilidad.