9e48fafb61f9077294b9f51efa6ddc01 - Soñé que se iba una hoja en blanco

Hace unos días me desperté asustada. No recordaba si había escrito Marisa o Maritza en el reportaje. Estaba segura de que el nombre de la persona que yo había entrevistado era Marisa, pero por alguna razón cada vez que lo escribía ponía Maritza. Al final, ¿lo puse bien?

Dirán ustedes que estoy muy vieja y pelleja para estar con esas dudas de principiantes. Pero con más razón esto me preocupa. Los lectores pillan esos errores (a algunos eso les encanta) y piensan lo mismo: ¿cómo es posible que una periodista con tantos años de carrera y que se las da de gran cosa se equivoque así?

Para rematar, muchos piensan: “si escribió mal eso, qué otros errores más tendrá ese escrito”. Y tienen todo el derecho de llegar a semejante conclusión. Eso nos lo decían los profesores en la universidad cada vez que nos exigían verificar los datos, revisar y revisar hasta estar seguros.

La verdad, pensé, es que debería volver a dormirme. Total, si se fue mal ya se fue mal, ¿qué se le va a hacer? Hace unos años aceptar eso me costaba un mundo y sufría hasta volver al trabajo y poder verificar si se fue o no el error. Aquí entre nos, hay errores y errores. Una cosa es comerse una ‘s’, y otra muy distinta escribir Mariana cuando se trata de Mariano. 

En los momentos de más estrés en mi trabajo siempre me asalta un mismo sueño. Consiste en que estoy revisando el periódico o la revista y de repente encuentro páginas en blanco. Sí, las mismas páginas que se supone yo debía escribir o supervisar. Es un sueño terrible. Imagino que usted también tendrá un sueño parecido dependiendo de su profesión.

Decía una profesora de periodismo: “Los doctores los entierran, los abogados los encierran, pero nosotros los periodistas publicamos nuestros errores”. Sí, allí se van con nombre y apellido.

Al final, si se llega a ir una página en blanco me despiden y “chau, chau” como me dice mi hija cada mañana, pero al menos no irá nadie preso ni tampoco morirá algún ser humano. Tan grave no es. Y pensando así, me volví a dormir.