d9b9d15948903b8aef28bf13794629d6 - Psss… allí no se puede sentar

¿Qué haces cuando llevas 20 minutos esperando a un amigo para almorzar?

Estaba afuera de un edificio en calle 50. En mi caso, no podía ni pensar “qué desconsiderado”, pues llegué una hora antes. Pero sí, me pareció necesario buscar donde sentarme. Vi un murito y me senté. Estuve allí un rato. Miré a la gente pasar, reflexioné sobre lo diferente que está calle 50 cada día y lamenté, de vicio, el calor que hacía.

En eso, apareció un agente de seguridad. Yo ya sabía lo que me iba a decir antes de que me lo dijera, así que le contesté: “Perdone, perdone…” y me levanté del murito con toda la pena de haber sido sorprendida en falta. Con esa sensación de “trágame tierra” apenas lo escuché decir: “Disculpe, pero está prohibido sentarse allí. Si quiere puede esperar del otro lado”.

Mi amigo se estaba demorando. Se demoró bastante. Así que me dio tiempo de notar que del otro lado, al que ahora me sumaba, había dos señoras uniformadas sentadas en una escalerita, y más allá un joven, también sentado. Al rato apareció un conserje. Por sus gestos supe que conocía a las señoras. Ellas ya sabían lo que les iba a decir y él sabía que ellas lo sabían: “No se pueden sentar allí”.

Estábamos frente a un gran edificio de calle 50 que afuera tiene fuentes bellísimas, con plantas, con aceras, pero nadie puede apreciarlas porque allí nadie puede hacerse.

Sí, entiendo. Es por seguridad. Hasta por estética, porque tampoco es que va un montón de gente a perder tiempo afuera de un edificio, pero a la vez me hizo recordar una gran desventaja de nuestra ciudad.

Panamá no está pensada para el peatón. Es para los carros o para los edificios. Faltan espacios con sombra y árboles para sentarse, para esperar a alguien o echar cuentos hasta que se acabe la hora de almuerzo. La ciudad se nos ha convertido en esta plancha de cemento sofocante, un lugar ruidoso, sin aceras, donde no puedes avanzar si tienes problemas de rodilla o usas silla de ruedas, porque no hay rampas o las que hay dan pena.

Sé que la Alcaldía tiene un plan para hacer más espacios públicos. Y la tarea es grande porque también hay que cambiar mentes. Los conductores piensan que si hay una explanada es para ellos estacionarse.

Y nos resignamos. Tanto así que si ve a una mujer con coche de bebé en la acera, jura que no creció aquí.

Pero eso puede cambiar. Creo que otro Panamá es posible. ¿Ustedes no?