ed02446397ca818e508b34d38c189240 - ¿Por quién votaremos?

Al final de un almuerzo en el que terminamos hablando de política, un amigo nos dijo: “propongo que las próximas elecciones para presidente se hagan en la cinta costera”. 
“Sí, que se pongan tarimas y cante Sandra Sandoval; hasta traigan un carro cisterna para hacer culecos. Al final, se sube a los candidatos a la tarima principal y a cada uno se le da una rosa o un papo y que en una se esconda un papelito con la palabra  presidente. Al que le tocó, ese es o esa. Punto. 

No hay que ver la ciudad plagada de letreros, no hay que saber de campañas sucias, se ahorran millones en logística”.
Además, agregó nuestro amigo,  “así se le da al pueblo lo que le gusta: pachanga, y después ningún elector tendrá arrepentimiento por haber votado por ese que tanto prometió y nada cumplió”.

Por supuesto, nos reímos. Lo que decía era tan triste, pero recogía el sentir de muchos. 
La mayoría estamos preguntándonos ¿qué nos deparán las elecciones de 2019? Revolvemos la mirada y sentimos espanto. Pocas opciones. 

El sábado escuché la elección de presidente en la Asamblea Nacional. En su mayoría los discursos antes de nominar a un candidato iban por la línea de: “por la unidad de mi partido”, “porque es mi amigo y es chiricano”, “porque di mi palabra”. En resumen: intereses particulares. ¿Y el bien público?

La Asamblea está embarrada por un escándalo de donaciones falsas y contratos por servicios profesionales que nunca se dieron. Se repartieron la plata. Esto en vez de generar investigación y sanción se quedó en nada. La Asamblea parece un organismo tan enfermo que no puede sanarse a sí mismo.  
Un diputado dijo en su discurso que no quería que dijeran que la educación privada es mejor que la pública, “la prueba es que la mayoría de los diputados son de escuelas públicas”, remató. 

No me digan. Lo sé. Ellos están allí  porque les votamos. Les votó gente que piensa:  “no importa, después que me den mi jamón de Navidad”, “no importa que roben si hacen obras”. Cuando oigo eso último  se me sube el Muñoz a la cabeza. Esa moral necesita Clorox o Vanish.

Ante el panorama tan sombrío, lo que hay que hacer es participar.  No me refiero a solo quejarse en  Facebook, sino a estar vigilantes y hacerles saber a quienes entran en política que si ocupan un cargo es para trabajar por el país, no por sus bolsillos.