15040c8d75784641481b763c8b8e669f - Pa la gente boba, ‘Fake news’

 

De pelaítos teníamos una frase para reírnos de los incautos: pa la gente boba.  “La maestra no va a poner el examen”. Pa la gente boba. “Mañana no hay clases”. Pa la gente boba. Saco estas palabras del baúl de mis recuerdos, le doy una planchadita y queda perfecta ahora.

Hace poco una amiga me pasó por teléfono la foto de una mano de mujer cubierta de bichos; me dijo que era de una paciente del hospital San Miguel Arcángel; que esos bichos eran peligrosos; que tuviera cuidado. Luego supe que esa mano “bichuda” se compartía en grupos de WhatsApp de Costa Rica, donde ya se había comprobado que era una foto trucada. A veces pienso que la verdadera plaga está en los grupos de WhatsApp.

Cada tanto convulsionan las redes sociales porque un supuesto extranjero insultó a Panamá y después se descubre que la cuenta es falsa. Claro, somos más susceptibles a creer noticias falsas cuando afirman nuestros miedos. Y en Panamá hay un gran sector que rechaza todo lo que huela a extranjero. 

¿Vieron el video de unos hombres en un Ferrari dorado que circula por las redes? En Brasil se dijo que era del hijo de Lula Da Silva. En México, del hijo de Carlos Romero Deschamp, otro político.  

Otra vez la gente estuvo muy dispuesta a creer que se trataba del hijo de algún político sospechoso de corrupción, pues eso confirma sus creencias. Pero hasta el momento en que escribo esta columna no hay certeza sobre a quién pertenecía el carro ni dónde fue visto.

Facebook fue señalado de contribuir a la victoria de Donald Trump, pues a través de él se propagaron como pan caliente  noticias falsas o fake news sobre Hillary Clinton. Facebook lo negó, pero tomó medidas contra las noticias falsas.
¿Y de dónde salen estas noticias?  Muchas se hacen a propósito. Para  torcer unas elecciones, para afectar la imagen de un país, una marca o una causa. 

Creo que de poco sirve prohibirlas. Sí sirve usar el sentido común. Cuando usted reciba una información, aunque le parezca  jugosa, haga lo que le enseñan a hacer a los periodistas el primer año de universidad: ¡verificar! Mire la fecha y el lugar. Parece la vía Argentina, pero quizás es Barcelona, hace cinco años.

No caigamos en la tentación de compartir cosas con el mensaje: “no sé si esto es cierto”. Piense quién se perjudica y quién se beneficia cuando usted reproduce eso. No haga el papel de tonto útil ni de gente boba.