157cc62da41af371b7a2b1f02cd8b9c7 - Noviembre, regresaste¿Ya pasó el 3 de noviembre? Todos los años el mes de la patria me llega sin que le oiga los pasos. Hace poquito era junio, apenas vi venir octubre y ¡pum! ¡pum! apareció noviembre con ganas de tumbar la puerta. 

Me agarró en pijama.

Las banderitas, banderolas y las cintas tricolor deberían estar puestas 15 días antes de la celebración de la separación de Panamá de Colombia, o sea como el 17 de octubre, pero ay no, es demasiado pronto, pensamos, para ya vestirse de patria (qué frase tan manoseada). Y por esa pereza, ese “ahora voy”, “cinco minutos más”, quedamos atrasados, siempre en deuda con el mes de Panamá.

Festejar la patria no es lo único que se hace en el undécimo mes. Cuando era niña, el 1 de noviembre era el Día del Niño. Hace unos días una amiga me comentaba que su hija le preguntaba qué le iba a regalar para esa fecha. Me reí porque recordé que a nosotros no nos regalaban. Bueno, sí nos daban en la escuela una bolsita con pastillas de a centavo, galletas Cuki y una manzana que nadie se comía por ácida o simple.

Después del empacho del Día del Niño, llegaba (y aún llega), el Día de los Difuntos. Día solemne y de respeto, donde además las cámaras de los telenoticieros se van a ver cómo anda la maleza por los cementerios públicos. No falta la insinuación de que la gente solo se acuerda de los muertos en esa fecha.

Tan pronto se cae del calendario la hoja del día 2, repican los tambores y suenan las trompetas. Y entonces arde en los panameños una tonada viejísima, pero ese día es fresca, que nos llega desde las bandas de música escolares que desfilan: “Panamá, la patria mía, suelo grato encantador…” y con orgullo vemos esa bandera hecha “Con retazos de mi cielo, con destellos de la aurora”. Y de paso, qué hermosa la letra de esas dos canciones: Marcha Panamá y La bandera panameña.

No importa cómo llegue noviembre, importa que venga con fanfarria de tambores y trompetas, con saludo a la bandera en los patios de las escuelas, con empolleradas, comidas típicas y feriados, con estudiantes que desfilan bajo sol y agua, con recuerdos de adultos que una vez fueron esos estudiantes.